24 de Octubre del 2026.- Entre enero y junio de 2026, en Chile se emitieron casi tres millones de licencias médicas. Y aunque es fácil que la atención se la lleve la Región Metropolitana por su enorme volumen, el verdadero riesgo de fraude para el sistema previsional se está incubando en las regiones.
Los datos del último balance de la Superintendencia de Seguridad Social (SUSESO) muestran que la capital concentró el 41% de los permisos (más de 1,2 millones), seguida por Valparaíso (10,6%) y Biobío (10,2%). Entre las tres, acaparan el 62% del total nacional.
Sin embargo, desde ALTO Inmune apuntan a un problema de fondo: la fiscalización suele concentrarse precisamente en esas grandes urbes, dejando desprotegidas a zonas como Los Lagos, que en el mismo período registró un volumen importante: 149.729 licencias.
El informe expone además una brecha profunda según el tipo de seguro. Fonasa canalizó el 84% de las licencias (más de 2,5 millones), mientras que las Isapres registraron 458.500. Aunque esta diferencia responde al tamaño de la población afiliada a cada sistema, exige reforzar los filtros donde está el mayor flujo de documentos.
Rodrigo Varela, gerente legal de ALTO Inmune, advierte sobre el peligro de mirar únicamente hacia Santiago: «No debemos cometer el error de enfocar la persecución solo en los grandes volúmenes urbanos. Las regiones con menor cantidad de tramitaciones suelen tener menos presencia de organismos fiscalizadores y menor cobertura mediática. Ese es el escenario propicio para el asentamiento de esquemas de licencias falsas o maliciosas, porque quienes las emiten sienten un riesgo muy bajo de ser sancionados».
El mapa nacional muestra volúmenes dispares en el resto del territorio. Maule (156.097) y O’Higgins (155.752) anotan rangos similares, seguidas muy de cerca por Los Lagos (149.729) y La Araucanía (130.660). Un escalón más abajo están Coquimbo (118.707) y Antofagasta (115.021). Luego aparecen Tarapacá (61.430), Ñuble (68.378), Los Ríos (58.863) y Atacama (45.172), mientras que las zonas extremas cierran la tabla: Magallanes (31.282), Arica y Parinacota (26.577) y Aysén (17.982).
El desafío para la segunda mitad del año es lograr que la supervisión no dependa del código postal. Para ALTO Inmune, urge articular el trabajo entre la SUSESO, Fonasa, Isapres, las contralorías regionales y el Ministerio Público.
«El objetivo es que ninguna región quede en un punto ciego. Un sistema de licencias médicas confiable requiere que la fiscalización llegue con la misma intensidad a Puerto Montt, Arica o Santiago, independiente de cuántos permisos se emitan en cada lugar», concluye Varela.










