28 de Septiembre del 2026.- “¿Cachai?”. “Te llamo al tiro”. “Qué fome”. “Tengo pega”. Para un chileno, probablemente no hay nada extraño en estas frases. Para alguien que está aprendiendo español, en cambio, pueden ser bastante difíciles de interpretar.
¿Qué significa exactamente “cachai”? ¿Por qué algo que ocurrirá “al tiro” no tiene relación alguna con un disparo? ¿Qué significa que una película estuvo “fome”? ¿Y por qué en Chile “pega” es trabajo?
Los chilenismos son parte de la manera en que usamos el español y su significado muchas veces depende del contexto. Por eso, aprender el idioma no necesariamente significa entender todas las formas en que ese idioma se utiliza en la vida cotidiana.
Para Ricardo Castro, Country Manager de Berlitz Chile, ahí aparece uno de los principales desafíos de la comunicación intercultural. “Cuando aprendemos un idioma también necesitamos comprender los códigos culturales de quienes lo hablan. Una expresión puede tener un significado muy distinto dependiendo del país, del contexto y de la manera en que las personas se relacionan”, explica.
El pequeño diccionario chileno
Hay expresiones que pueden traducirse de manera relativamente sencilla, aunque no siempre existe una equivalencia exacta.
“¿Cachai?” puede entenderse como “¿entiendes?” o “¿sabes a qué me refiero?”.
“Al tiro” equivale a “inmediatamente” o “right away”. “Te respondo al tiro” sería, por ejemplo, “I’ll get back to you right away”.
“Fome” se utiliza cuando algo es aburrido, poco entretenido o sin gracia.
“Pega” significa trabajo. “Tengo pega” puede traducirse como “I have a job”, mientras que “mañana voy a la pega” sería “I’m going to work tomorrow”.
También están “pololo” o “polola”, para hablar de la pareja; “bacán”, para decir que algo es bueno o entretenido; “luca”, que corresponde a mil pesos; y “andar prendido”, cuando alguien está especialmente entusiasmado o con mucha energía. El problema aparece cuando estos códigos dejan de estar dentro de una conversación entre chilenos y entran en una interacción con personas de otras culturas. Y ahí la pregunta deja de ser solamente cómo se traduce una palabra.
La diferencia cultural puede ser mucho más relevante en un contexto laboral. Una persona puede tener un buen nivel de español, inglés u otro idioma y, aun así, interpretar de manera distinta una instrucción, una respuesta, una crítica o incluso un silencio.
“Una forma de entregar feedback que en una cultura se considera directa y eficiente puede ser percibida como demasiado brusca en otra. Una respuesta que para alguien significa ‘sí, lo voy a evaluar’ puede ser interpretada por su interlocutor como un compromiso concreto”, señala Castro.
Es justamente en ese terreno donde entra la comunicación intercultural, especialmente en empresas que trabajan con equipos, clientes o socios de distintos países. La idea es identificar cómo las diferencias culturales pueden influir en la forma en que las personas se comunican y trabajan juntas.
De “cachai” a una reunión internacional
La diferencia puede parecer pequeña cuando se trata de explicar qué significa “al tiro”. En una reunión de trabajo, sin embargo, una diferencia de interpretación puede tener consecuencias bastante más concretas. En un mercado laboral donde cada vez más equipos trabajan a distancia y las empresas mantienen relaciones con personas de distintos países, entender estos códigos puede ser tan importante como conocer correctamente el idioma.
Porque aprender español puede permitirle a un extranjero entender una frase. Pero entender por qué un chileno dice “cachai”, “al tiro” o “cinco lucas” requiere algo más: conocer la cultura que existe detrás de las palabras.










