27 de Agosto del 2026.- Cuidar el corazón va mucho más allá de la sesión en el gimnasio. Hoy la conversación también pone atención a lo que ocurre durante el resto del día, especialmente entre quienes pasan largas jornadas frente al computador. En esa línea, combinar fuerza y cardio, moverse más y respetar los tiempos de recuperación son parte de una rutina pensada para la salud cardiovascular.
Según especialistas, el ejercicio aeróbico es uno de los grandes aliados del corazón, pero el entrenamiento de fuerza también cumple un rol importante. Las guías de la Organización Mundial de la Salud y la American Heart Association recomiendan realizar al menos 150 minutos de actividad física moderada a la semana, o 75 minutos de intensidad alta. También aconsejan incorporar dos días de entrenamiento de fuerza.
«El ejercicio aeróbico fortalece el músculo cardíaco. El entrenamiento de fuerza mejora la sensibilidad a la insulina, ayuda a reducir la presión arterial sistólica y favorece la salud vascular. Cuando ambos forman parte de la rutina, cada uno aporta beneficios distintos para la salud cardiovascular», explicó Jorge Pizarro, gerente del Departamento Técnico de Países de Smart Fit Chile.
Pasar muchas horas sentado sigue siendo uno de los desafíos para la salud cardiovascular. Incluso quienes entrenan con frecuencia pueden verse afectados por largas jornadas frente al computador.
«Entrenar una hora al día no compensa los efectos de pasar largas horas sentado. Las pausas activas ayudan a interrumpir los periodos prolongados de sedentarismo y favorece a que acumulemos más movimiento durante el día, contribuyendo a disminuir los picos de glucosa y la inflamación vascular. Levantarse del escritorio, caminar unos minutos o aprovechar cualquier momento para moverse también forma parte del cuidado del corazón», comentó.
Por otro lado, la llamada Zona 2, un tipo de cardio de intensidad moderada, gana espacio entre las recomendaciones para cuidar la salud cardiovascular a largo plazo gracias a sus beneficios para la salud mitocondrial y vascular. Este tipo de cardio también puede ser una buena alternativa para incorporar actividad aeróbica de manera sostenible en la rutina.
«No hace falta sufrir en cada entrenamiento. Caminar a buen ritmo o realizar cardio suave puede cuidar el corazón tanto o más que una rutina muy exigente que después cuesta mantener. Lo importante es encontrar un ritmo que pueda sostenerse en el tiempo», señala Pizarro.
Por último, un aspecto fundamental es el sueño, ya que tener un mal dormir y convivir con altos niveles de estrés también tiene efectos sobre la salud cardiovascular. Ambos factores mantienen activo el sistema nervioso simpático, lo que eleva la frecuencia cardíaca en reposo y la presión arterial.
«Dormir entre siete y ocho horas y priorizar la recuperación es tan importante para la salud cardiovascular como el propio entrenamiento. El descanso también forma parte de una rutina pensada para cuidar el corazón», concluyó el especialista.










