En poco más de 100 páginas, Catalina Velasco Charpentier –bióloga marina, divulgadora científica, exploradora de National Geographic y cofundadora de la Fundación Mar y Ciencia– explora en profundidad el funcionamiento del océano, la riqueza de su biodiversidad y el modo en que el mar determina la existencia y la vida cotidiana, y al mismo tiempo invita a los lectores a protegerlo de forma urgente y sostenida.
Destinado a todo público, Vida sumergida es una puerta a la red de interacciones, procesos y fenómenos del océano, y al mismo tiempo, es un llamado a protegerlo de forma urgente y sostenida.
Catalina Velasco Charpentier es bióloga marina de profesión y comunicadora científica de vocación. Es exploradora de National Geographic, cofundadora de Fundación Mar y Ciencia y candidata a doctora en Ciencias Antárticas y Subantárticas de la Universidad de Magallanes. Catalina usa la fotografía submarina para mostrar la belleza de los ecosistemas marinos, escribe para revista Endémico y conduce el podcast Como pez en el agua.
¿De qué manera Vida sumergida ayuda al lector a interiorizarse a entender el mar?
Espero que Vida Sumergida despierte la curiosidad sobre el mar y la ciencia en quienes lo lean, es un libro breve que deja muchos temas abiertos ya que tiene la intención de ser un punto de partida, entregando algunos conceptos clave y enfatizando en algunos de los principales procesos físicos, químicos y biológicos que ocurren en el océano, como la circulación global, la acidificación oceánica, el fitoplancton y la oxigenación, los organismos simbiontes, entre muchos otros que espero que disfruten.
En tu libro señalas que el mar es uno solo, no cinco, o que tal vez «un dinosaurio se bañó en las mismas moléculas de agua del café del desayuno», ¿qué otras revelaciones que están en el libro nos puedes adelantar?
Una de mis favoritas es la hipótesis de la carretera de algas, impulsada por antropólogos y ecólogos marinos, nos dice que los primeros habitantes de América no habrían llegado por Tierra (por el Estrecho de Bering), sino por mar, siguiendo los bosques submarinos que crecen a lo largo de la costa de Asia y América. Estos bosques habrían brindado protección contra las corrientes y el oleaje, propiciando una pesca abundante (¡Son cientos las especies que crecen entre los bosques de algas!) e incluso amarras para las embarcaciones. Así, navegar por los bosques de algas podría haber sido una opción mucho más atractiva que caminar por el interior del continente, con mayores obstáculos climáticos y geográficos. Esta hipótesis tiene un sustento en Chile: el yacimiento arqueológico de Monte Verde, cerca de Puerto Montt. Si los habitantes de América llegaron por tierra en Norteamérica ¿Cómo hay un asentamiento con una data más antigua en el sur de Sudamérica?
Otra revelación es la revolución del oxígeno y cómo el océano ha oxigenado el planeta desde hace millones de años hasta la actualidad. Tenemos un verdadero pulmón azul en el planeta.
¿Cuáles fueron tus libros de inspiración para escribir tu primera publicación?
La Ciencia Pop de Gabriel León, The Nature of Nature de Enric Sala y uno que cambió mi forma de ver la comunicación científica: Don’t be such a scientist de Randy Olson.










