21 de Abril del 2026.- Hay pacientes que llegan a mi consulta sin poder subir una escalera. Personas que antes trabajaban el campo, cuidaban a sus nietos o simplemente disfrutaban caminar por la costanera, y que hoy necesitan oxígeno para hacer lo que todos hacemos sin pensar: respirar. Muchos de ellos tienen una sola opción de tratamiento que puede devolverles la vida: un trasplante pulmonar.
Como médico broncopulmonar de Osorno y referente local del programa de trasplante pulmonar, desde aquí, el sur de Chile, acompaño a estos pacientes en uno de los caminos más difíciles que existen: esperar un pulmón que con frecuencia no llega a tiempo.
Chile inició su programa de trasplante pulmonar en 1999. Hoy los resultados son alentadores: nueve de cada diez pacientes trasplantados siguen vivos al primer año, y la mayoría logra dejar el oxígeno, retomar actividad física y volver a trabajar. En 2024 se alcanzó un récord histórico con 675 trasplantes de órganos realizados en el país, la cifra más alta en catorce años. Son buenas noticias. Pero no son suficientes.
Hoy en Chile hay alrededor de 60 personas esperando un pulmón. Cada año, cerca de uno de cada cinco pacientes en lista de espera de trasplante pulmonar muere antes de recibir el órgano que necesita. Sesenta personas no es sólo una estadística: son vecinos, padres, hijos.
El problema no es médico ni quirúrgico. Los equipos están preparados, la técnica existe y los resultados son comparables a los mejores del mundo. El problema es la falta de donantes.
Chile tiene apenas 10 donantes por millón de habitantes. España, referente mundial, supera los 40. Y aquí viene algo que debería hacernos reflexionar: los chilenos que emigran a España donan órganos a tasas seis veces mayores que en nuestro país. No somos menos generosos.
Nuestra pequeña ciudad ha logrado tasas sorprendentes de donación de órganos, el año 2023 se logró la procura multiorgánica de 8 pacientes en nuestro hospital base, lo que nos posiciona como un referente regional en donación. A pesar de esta noticia que nos llena de orgullo, esta generosidad local no es suficiente: Nuestros pacientes siguen esperando en una lista nacional, y cada pulmón que no llega a tiempo es una vida que se apaga.
La confianza se construye con información, con conversaciones en familia, con decisiones tomadas en vida. En Chile, la ley establece que todos somos donantes salvo que hayamos manifestado lo contrario, pero en la práctica la familia siempre tiene la última palabra cuando el paciente no puede decidir por sí mismo. Por eso la conversación importa.
Le pido a usted, que está leyendo esto, una sola cosa: hable con su familia sobre su voluntad de donar. No es una conversación fácil, pero puede ser la más importante que tenga. Porque al otro lado de esa decisión, hay alguien en Osorno, en Puerto Montt, o en cualquier lugar de nuestro largo país que está esperando poder respirar de nuevo.
Dr. José Gutiérrez Maldonado – Médico broncopulmonar HBSJO – Programa de trasplante pulmonar










