15 de Marzo del 2026.- El factor “oscuro” del ser humano se relaciona con una “serie de rasgos de personalidad que están asociados a la maldad humana y que agrupa diversas actitudes y conductas que caracterizan a ciertos individuos” que son muy perjudiciales para las relaciones interpersonales. Entre estos rasgos se encuentran, por ejemplo, el egoísmo, el narcisismo, el sadismo, la malevolencia, la psicopatía y el maquiavelismo, entre otros.
Aun cuando se ha establecido que el ser humano está biológicamente orientado hacia lo gregario, lo sociable, a experimentar empatía por los demás y a cuidar a sus iguales a fin de poder sobrevivir como especie y avanzar en su desarrollo, lo cierto, es que la maldad humana sí existe y se caracteriza por la capacidad que muestran algunos sujetos para buscar su propio y exclusivo beneficio, así como también de provocar severos daños a los demás.
El doctor Philip Zimbardo, investigador del comportamiento humano, realizó diversos estudios acerca de cómo es posible que personas buenas pueden volverse malvadas. Se hizo conocido en todo el mundo a raíz del famoso experimento de “la prisión de la Universidad de Stanford” y en uno de sus libros titulado “El efecto Lúcifer: el porqué de la maldad” señalaba que la conducta del mal tiene muchos rostros, a raíz de lo cual, en esta conducta había “algo más que el simple deseo de degradar, humillar, controlar y causar daño a los propios semejantes”.
Se sabe que todos los seres humanos tienen la capacidad de ser violentos y agresivos en algún momento de sus vidas, y lo único que hace la diferencia son las tendencias, los matices, el grado o los niveles de violencia que emplea cada persona.
Si bien son conocidos los casos de líderes genocidas, tales como Adolf Hitler, en Alemania, Josef Stalin, en Rusia, Mao Tse-Tung en China, lo cierto, es que la maldad también puede ser algo más silenciosa, encubierta y sibilina tal como se aprecia en algunas figuras más cercanas a todos nosotros, cual es el caso, por ejemplo, de esos padres o esas madres que maltratan, torturan y abusan de sus hijos, aquellos niños y adolescentes que acosan, humillan y agreden a sus compañeros, los directivos y gerentes de empresas que practican el maltrato y el abuso con sus trabajadores o aquellos sujetos que amparados por su gran poder político o económico –y que pueden estar en el Gobierno o en el Parlamento– no dudan en abusar, mentir, manipular, violar y pasar por encima de la gente a la cual dicen “representar”.
Un equipo de investigadores conformado por los psicólogos cognitivos Moshagen, Hilbig y Zettler decidieron averiguar, si al igual que sucede con “el factor ‘g’ que está asociado a la inteligencia general”, había también un “factor general de la maldad” en cada ser humano, en relación con el cual, cada persona puntuaría de acuerdo con su grado de maldad y que se podría medir el “grado de oscuridad” de su personalidad.
En función de lo anterior, estos tres investigadores llevaron a cabo un estudio muy detallado con una muestra de 2.500 personas, estudio que fue publicado en la Revista Psychological Review, con resultados que fueron significativos. De acuerdo con el estudio, habría, efectivamente, un componente general de la maldad, un componente que ellos llamaron el “Factor Oscuro de la Personalidad o factor D”.
Este Factor D estaría conformado por nueve rasgos oscuros de personalidad, un factor que indica la tendencia psicológica de algunos individuos a priorizar sus propios intereses, deseos y/o motivaciones personales por encima de cualquier otro aspecto, ya sea que se trate de seres humanos o de otro tipo de circunstancias.
Los nueve rasgos oscuros del Factor D serían los siguientes:
- Egoísmo: excesiva preocupación por su propio placer o por lograr ventajas a expensas del bienestar de la comunidad.
- Maquiavelismo: comportamiento manipulativo, frialdad emocional y mentalidad estratégica orientada a sus propios intereses.
- Desconexión moral: el sujeto presenta una orientación cognitiva que conduce a un comportamiento poco ético y a una ausencia de moral.
- Narcisismo: admiración excesiva por la propia persona, donde el refuerzo del propio ego es lo que nueve y consume al sujeto.
- Derecho psicológico: convicción estable y generalizada de que uno merece más que los demás, y que tiene más derechos que otros.
- Psicopatía: existe déficit afectivo e insensibilidad, hay falta de autocontrol, impulsividad, falta de empatía y tendencia a la mentira.
- Sadismo: es un sujeto que humilla a los demás, que muestra un patrón de crueldad y comportamiento degradante hacia otros, que no duda en infligir dolor y sufrimiento de manera intencional a los demás por medio de cualquier tipo de agresión, ya sea de tipo físico, sexual o psicológico a fin de hacer valer su poder y dominio, una conducta que disfruta y que le produce placer.
- Interés propio: búsqueda de ganancias socialmente valoradas que incluye estatus social, reconocimiento, logros académicos u ocupacionales.
- Malevolencia: preferencia por hacer el mal a otros, aun cuando eso implique provocarse daño a sí mismo, ya sea a través de la agresión, el abuso, la estafa, el robo, la humillación.
El factor D se entiende, entonces, como aquel tipo de “personalidad oscura donde se integra una gran parte de los rasgos que caracterizan a la maldad humana”, así como la búsqueda del propio beneficio y placer a costa del bienestar de los demás, con un efecto adicional, a saber, que las personas que presentan este factor, siempre encuentran una justificación para sus actos y conductas.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










