03 de Marzo del 2026.- La integrante de la comisión de Economía de la Cámara Baja, Flor Weisse, junto con la diputada Natalia Romero, anunciaron que oficiarán a la Fiscalía Nacional Económica (FNE) y al Servicio Nacional del Consumidor (Sernac) para que puedan abrir una investigación sobre el mercado de los textos escolares en el país, luego que durante las últimas semanas volvieran a surgir una serie de críticas sobre el elevado valor que han registrado este año.
Al respecto, y tal como ha sido la tónica durante la última década, el precio de los textos exigidos por los colegios privados y también sugerido por algunos particulares subvencionados ha sido tema de debate entre los apoderados, al representar gran parte del presupuesto destinado al área escolar.
Justamente, las legisladoras recordaron que dicha situación no ha estado exenta de polémica en épocas anteriores. En 2021, el Sernac determinó que el gasto por alumno podía superar los $160 mil sólo en textos escolares. En tanto, en octubre de 2019 la propia FNE concluyó que existía una «alta concentración» del mercado, asegurando que el 80% de las ventas estaba concentrada en sólo dos editoriales y que el costo -en promedio- de un libro era hasta 29 veces más que en el sector público, perjudicando a todos los apoderados que estaban obligados a adquirirlos.
Por lo mismo, ante la reiteración de los cuestionamientos y el precio cada vez más elevados de los textos, que para este año -en el caso de una editorial en particular- superan los $60 mil cada libro, las diputadas Weisse y Romero solicitaron a la FNE y al Sernac poder reactivar sus investigaciones, asegurando que «no es posible que año tras año los apoderados que con mucho sacrificio tienen a sus hijos en colegios particulares pagados, tengan que correr además con un excesivo gasto en este tipo de material», agregando que «todos los años se registran alzas en los textos que no tienen ninguna justificación, a lo que suman valores prácticamente idénticos entre las mismas editoriales».
«Cuando vemos que un sólo libro de una asignatura supera los $60.000 y que, en muchos casos, los colegios exigen al menos cuatro textos distintos, estamos hablando de $240 mil pesos el monto que los padres tendrían que destinar por cada estudiante. Imagínense si tienen dos hijos en el mismo establecimiento, sería casi medio millón de pesos sólo en esta área, sin contar el gasto en uniformes, matrícula, mensualidad y en el resto de los materiales que también se exigen. Lo más grave es que los padres y apoderados se encuentran prácticamente de brazos cruzados, porque más allá de que los colegios impongan una determinada marca o editorial, el hecho de que estemos ante un mercado altamente concentrado es lo que agrava la situación», advirtieron las parlamentarios, quienes agregaron que «cuando esto ocurre y, además, se registran precios excesivos y muy similares entre sí, lo que corresponde es que las autoridades competentes puedan indagar lo que está sucediendo».
En esa línea, las parlamentarias también recordaron otras polémicas relacionadas con dicho tema, como cuando en 2015 la Feria Chilena del Libro se negó a vender textos escolares, asegurando que «son cada vez más caros, sin una razón concreta» y que «al final nadie gana (…) sólo las editoriales».
Por esta razón, Weisse y Romero reiteraron su solicitud a la FNE y al Sernac, insistiendo en que «no estamos hablando de un lujo, sino de un insumo esencial para la educación de los niños y jóvenes, cuyo acceso no puede verse condicionado por precios así de excesivos ni un mercado concentrado».










