11 de Julio del 2025.- El 11 de junio celebramos el Día Internacional del Juego, declarado por las Naciones Unidas para reconocer el valor del juego en el desarrollo físico, emocional, social y cognitivo de los niños. En un mundo marcado por la aceleración, la tecnología y la sobrecarga académica, esta fecha nos invita a detenernos y recordar algo esencial: jugar no es solo un pasatiempo, es un derecho. Y desde el mundo del deporte, tenemos mucho que decir al respecto.
Todo deportista —profesional o aficionado— comenzó jugando. En una plaza, en un pasillo, en un patio de colegio. El juego libre es el origen natural del movimiento, de la curiosidad por explorar el cuerpo y sus posibilidades. Es también el espacio donde nacen la cooperación, el respeto por reglas, la resolución de conflictos y la creatividad. El deporte, en sus formas más estructuradas, no es más que una sofisticación del juego. Por eso, cuando hablamos de fomentar la actividad física en la infancia, no basta con organizar competencias o aumentar las horas de educación física: necesitamos devolver el valor del juego como forma legítima de aprender, relacionarse y crecer.
Hoy, los datos nos preocupan. El 78% de los niños en Chile no realiza suficiente actividad física, y los niveles de juego libre han caído drásticamente, reemplazados por pantallas y rutinas sedentarias. Las ciudades han dejado poco espacio para jugar. Los patios escolares son cada vez más rígidos. Y muchas veces, el juego se considera una pérdida de tiempo, en lugar de una oportunidad de aprendizaje vital. Frente a eso, el deporte tiene una misión: reivindicar el juego como herramienta de inclusión, expresión y desarrollo integral.
Desde la política pública, el Día Internacional del Juego debiera empujarnos a diseñar entornos más lúdicos, flexibles y accesibles. Los clubes deportivos, las escuelas, los municipios y las familias pueden —y deben— generar espacios donde el juego no se limite por género, rendimiento o expectativas adultas. Donde se valore por lo que es: una necesidad humana profunda que perdura a lo largo de toda la vida.
Porque al final, quienes mejor entienden el espíritu del deporte, son quienes nunca han dejado de jugar.
Frano Giakoni – director de Entrenador Deportivo – Universidad Andrés Bello










