A poco tiempo de que el registro de inflación bajara de dos dígitos por primera vez en más de 13 meses, ubicándose en 9,9% a abril, el mercado continúa ajustando sus proyecciones respecto al avance de los precios a los consumidores. Los resultados de la Encuesta de Expectativas Económicas de mayo, publicados hoy por el Banco Central, anticipan que el Índice de Precios al Consumidor (IPC) terminaría el año con un aumento de 5% a doce meses, rebajando así una décima respecto a su anterior proyección. Con esto, los encuestados tienen una mirada más dura en relación al más reciente Informe de Política Monetaria del Central, donde se espera que el IPC termine el año en 4,6%. Con miras al próximo año, en tanto, las estimaciones también retrocedieron en una décima, esperando que 2024 termine con un avance del IPC de 3,4%.
Para algunos economistas, el factor dominante de la inflación en nuestro país, es interno y proviene de la demanda, es decir, la masa de dinero liberada de los fondos de pensiones. Esta fue gastada en un consumo muy por encima de lo que el aparato industrial podía producir, de ahí la presión sobre los precios.
Por otro lado, este miércoles la Cámara de Diputadas y Diputados rechazó el sexto retiro de las AFP, con lo que dieron cierre final a su discusión en el ámbito legislativo. Tras un intenso debate, la iniciativa no consiguió la adhesión suficiente, obteniendo solamente 48 votos a favor, 63 en contra y 3 abstenciones. La mayoría de los parlamentarios que voto en contra de este proyecto justifico su decisión argumentando que la medida iba a tener un fuerte efecto sobre la inflación que actualmente era observada con preocupación, dado su nivel elevado por sobre lo normal de la economía chilena.

El Gobierno, incluso, le había otorgado al Sexto Retiro el grado de urgencia con discusión inmediata para que fuera discutido en la Sala de la Cámara, considerando que se fusionaron diversos proyectos que proponían desde un retiro del 100% de los fondos, a retiros parcelados con condiciones u otras opciones con la posibilidad de sacar solo un 10% de los fondos de AFP, sin embargo aunque la iniciativa consideraba las ideas de un amplio espectro de sectores fue de todas formas rechazado por los parlamentarios, pero que tan efectivo es este argumento de que el retiro generaría una fuerte presión inflacionaria?, lo analizaremos a continuación.
El mercado del dinero, se comporta de forma similar a otros tipos de mercados de bienes y servicios, existiendo una oferta de dinero, que es la cantidad de dinero en circulación en una economía, y que está compuesto por el efectivo en manos del público y los depósitos que pueden utilizarse de manera similar al efectivo, y existe una demanda de dinero, que no es otra cosa, que la aspiración de los individuos por atesorar objetos y bienes con el fin de optimizar su calidad de vida. Ambas fuerzas del mercado, la oferta y la demanda de dinero se igualan en un punto que es el equilibrio del mercado del dinero.
Cuando existe una mayor cantidad de dinero disponible en manos del público, la oferta de dinero es más alta y el equilibrio de mercado buscara un nuevo equilibrio a través del movimiento de la demanda que tratará de igualar a la oferta, esto se traducirá directamente en un alza del nivel de precios o inflación. Hasta aquí, todo es bastante lógico y predecible, pero hay un aspecto que no está siendo tomado en cuenta en este análisis y es el rol fundamental del Banco Central como ente regulador del mercado del dinero, esto es parte de la política monetaria de un país, y para ello este organismo cuenta con varias estrategias como la determinación de la tasa de interés interbancaria, las tasas de encaje bancario y la emisión de documentos de inversión (bonos y pagares) en la bolsa de valores, por lo que es factible que el efecto inflacionario del fallido sexto retiro podía haber sido contrarrestado a través de la política monetaria del banco central.
Esto último parece quedar en evidencia si consideramos que en el caso de las Isapres que tendrían que devolver 1,1 billones de pesos para cumplir fallo de la Corte Suprema, no han surgido nociones parlamentarias al respecto o parlamentarios preocupados por la presión inflacionaria que esto provocaría. Sin embargo bajo la misma argumentación utilizada para votar en contra del sexto retiro también podríamos esperar algún tipo de preocupación u opinión respecto a la posible inflación que se generaría y de la política monetaria necesaria al respecto, todo parece indicar que existen razones adicionales al efecto inflacionario detrás de la decisión de los parlamentarios por votar en contra.
Sin embargo hay algo más, y el gran tema de hoy es que tenemos niveles de inversión bajísimos. Hay incertezas jurídicas y políticas que corregir en los próximos meses y eso es relevante perfilar. Es decir, bordeamos la posibilidad de una recesión y me preocupan no solo las cifras económicas sino qué es lo que pasará con los trabajadores, con la gente común y corriente que enfrenta la pérdida de empleos y que ve disminuir sus ingresos, y que sean los trabajadores los que paguen los costes de una posible recesión o ajuste en la economía.
El debate que se produjo sobre las razones de la alta inflación en Chile mostró algunas explicaciones, según el Banco Central, dos terceras partes se originan en los desequilibrios macroeconómicos del 2021, tanto por los retiros como los apoyos a las familias que significaron un mayor endeudamiento. A eso hay que agregar la invasión de Rusia a Ucrania y los efectos en los precios de los combustibles y alimentos, y los impactos provocados por todo lo que significó la pandemia. La merma de poder adquisitivo provocada por las alzas de la energía y los alimentos es enorme, alrededor de 2 puntos del PIB. Esto contribuye a enfriar la economía, y existe el peligro de que se produzca una recesión a nivel mundial, aunque por el momento solo se ha observado una desaceleración de economía de un crecimiento de 3,4% en 2022, a 2,9% en 2023.
En ese sentido si las presiones inflacionarias persisten lo más probable, es que este horizonte de convergencia del rango de inflación tenga que prorrogarse y, por lo tanto, necesitamos una economía muy dinámica, con procesos de ahorro e inversión, para que las remuneraciones recuperen su poder adquisitivo.
No hay medidas aquí que sean agradables de tomar. Es necesario ser cautelosos con los aumentos salariales y elegir ayudas presupuestarias a los hogares. Se prefieren a menudo, porque son más focalizadas, la asignación de bonos o la reducción de ciertos impuestos para la gente de bajos ingresos. Pero medidas generales como fijar un techo momentáneo a algunos precios, aunque menos bien focalizadas, tienen la ventaja de impactar directamente en el IPC. Es lo que se usa ahora en España y Portugal.
También hay que pensar en limitar el marco de los contratos en UF, como sugerí en este mismo medio, porque se convierte en una bomba inflacionaria en un contexto como este, ya que automatiza la indexación de algunos precios e ingresos sobre la inflación. Eso ya se observa en los arriendos, que forman parte del costo de la vivienda en el IPC. Al mismo tiempo, la UF tiene la ventaja de subir el costo de los préstamos, lo que refuerza el alza de las tasas de interés por el BC.
Por último se puede observar que las tasas de interés altas cumplen también el objetivo de mantener el peso en paridad con el dólar, limitando la inflación importada (puede verse el caso del alza del precio de los combustibles), pero no se debe olvidar que en este caso, más que una caída del peso, se trata de una subida del dólar, refugio seguro para muchos inversionistas en estos tiempos de incertidumbre.
Fredy H. Wömpner G. – Economista y Escritor – Dir. Instituto Humanismo Cristiano










