El Sistema de Salud Pública en Chile está experimentando una presión que se ha visto agudizada por la pandemia de COVID- 19, a ello se suma la histórica falta de especialistas y una Urgencia que se ahoga cada invierno con el alza de enfermedades respiratorias.
Los medios que pueden aliviar en parte esta alta congestión, están dando sus primeros indicios en el Parlamento chileno, a través de una serie de proyectos de ley que insertaría a la Medicina China como un complemento eficaz que descomprima y de aire a este sofocado sistema. En 2018 el Senado envió un oficio al MINSAL, luego de constatar la necesidad de masificar las terapias de medicina china, particularmente la acupuntura, en la atención primaria. Y actualmente se encuentra en trámite el proyecto que modifica el Código Sanitario para reconocer a la acupuntura como profesión auxiliar de la medicina.
Según el Resumen Estadístico Mensual de Medicina Complementaria, se han presentado ejemplos exitosos en hospitales y centros de atención primaria en Chile. En 26 servicios se reportaron 600.792 atenciones. La acupuntura es la terapia regulada que presenta un mayor número de atenciones. Si esto no fuera suficiente como evidencia, a partir de este año se encuentra la inclusión oficial de las Atenciones Integrales de Acupuntura en FONASA, cuyo organismo cubre un 50%.
Desde marzo de este año, la acupuntura ya tiene cobertura para los afiliados a FONASA. Pero por el momento solo se cubren dos patologías: Dolor crónico Oncológico y Osteomuscular.
Pero según los expertos, la medicina china no se ha establecido aún de manera estructural y radicada como podría ser en la atención primaria y en los centros de urgencia. El Hospital San Juan de Dios inició en 2018 esta implementación, donde la acupuntura ha sido la más utilizada entre los usuarios y por interconsulta de médicos provenientes de traumatología, reumatología, neurología, oncología y salud mental.
Las evidencias ya están expuestas en SAPUS, CESFAM y Hospitales. Ahora se necesita voluntad política y de la gestión de la red asistencial, para que la medicina complementaria se establezca y libere de un vez por todas las áreas sobrecargadas. Sólo un ejemplo, un gran número de casos en urgencias podrían remitirse de inmediato a una sala de acupuntura. Se habla en este caso de fuertes dolores de cabeza, lesiones en los músculos, vómitos o mareos, así como aquellos dolores crónicos persistentes.
La Declaración de Beijing, adoptada en el Congreso de la OMS el 2008, insta a los gobiernos a tomar medidas “para integrar la medicina tradicional a sus sistemas de salud” y gracias a las conclusiones de ese encuentro, se establecieron 76 enfermedades tratables con acupuntura.
Un gran avance podría ser la instalación de una Unidad de Medicina Integrativa en los hospitales, como ya lo implementó el Hospital Sótero del Río. Por ejemplo, en este establecimiento, la acupuntura se usa para aliviar las molestias asociadas con distintas enfermedades y afecciones, como náuseas y vómitos postoperatorios, dolor en la dentadura, dolores de cabeza, incluidos las migrañas u otras patologías, además de enfermedades como la sinusitis, la gripe, la indigestión, la gastritis y las úlceras.
Son muchos los pacientes que recibirían un tratamiento no sólo a tiempo, sino que también integral, donde se incremente su bienestar físico y mental. Los dolores crónicos que sufren muchas personas y que no son aliviados a veces por falta de tiempo y espacio, podrían encontrar en las terapias complementarias un salvavidas para su dolor, como aquellos pacientes con cáncer, pacientes paliativos o con dolores refractarios. Incluso, en los servicios de urgencia se puede aplicar analgesia acupuntural.
Ya han pasado 100 años desde la promulgación del Primer Código Sanitario de Chile y su última reforma fue en 1967. Desde esa fecha se han creado muchas profesiones vinculadas al área de la salud. Por tanto, es urgente una renovación que de impulso y nuevos bríos a esta forma de enfrentar la salud pública y su atochamiento. Porque no sólo se puede disminuir el tiempo de espera y aliviar el dolor crónico de los pacientes; también la medicina occidental requiere una reforma que reinstale la salud como un tratamiento integral del individuo.
Médicos, insumos, centros de atención y sobre todo los pacientes, necesitan un respiro. Este auxilio puede provenir de la medicina complementaria, que ya cuenta con la venia de la OMS, con la acreditación de resultados científicos y con la implementación más que exitosa en algunos hospitales. Sólo falta que el box “complementario” esté listo las 24 horas.
María Graciela Estay Sierra – Acupunturista de la Escuela Internacional de Medicina Tradicional China – Región de Coquimbo










