01 de Octibre del 2026.- Megasequía, incendios forestales cada vez más destructivos, especies endémicas amenazadas y zonas de sacrificio. Para Nazaret Ubilla, jefa de carrera de Ingeniería Ambiental de la Universidad de O’Higgins (UOH), la llamada triple crisis planetaria ya forma parte de la realidad cotidiana del país.
“En Chile, las tres crisis ya no son proyecciones, son parte de lo cotidiano. El cambio climático se expresa con mayor claridad en la megasequía que afecta a la zona central desde 2010, en el retroceso de glaciares que son reservas estratégicas de agua, en olas de calor más frecuentes y en incendios forestales cada vez más extensos”, explicó. Y agrega que Chile cumple siete de los nueve criterios de vulnerabilidad definidos por la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático.
Ubilla advirtió además que la pérdida de biodiversidad es especialmente grave por el alto nivel de endemismo, sobre todo en la zona central, un hotspot mundial presionado por la expansión urbana, agrícola y forestal. A ello se suma la contaminación, con casos como Quintero-Puchuncaví, el uso de leña en ciudades del sur y la presencia de microplásticos y plaguicidas en suelos y cuerpos de agua.
Consultada por una prioridad, fue clara: “la crisis más urgente a nivel nacional es la seguridad hídrica en el contexto del cambio climático, porque el agua es el hilo que conecta a las tres: sin agua se degradan los ecosistemas, se concentran los contaminantes y se tensionan las comunidades. Precisamente por eso insisto en que no podemos abordarlas por separado”.
Como ejemplo, de cómo una crisis agrava a las otras, mencionó los incendios forestales de la zona centro-sur. La sequía deja la vegetación altamente combustible, el fuego destruye hábitats, contamina el aire y erosiona suelos que luego arrastran cenizas a ríos y embalses.
“A su vez, cada gran incendio libera enormes cantidades de CO₂, alimentando el mismo cambio climático que lo favoreció. Es un círculo vicioso”, señaló la jefa de carrera.
Frente a este escenario, la jefa de carrera destacó el rol de la investigación científica para comprender estas crisis en los territorios y orientar políticas públicas, aunque advirtió que Chile invierte menos del 0,4% del PIB en investigación y desarrollo, muy por debajo del promedio OCDE, y que el conocimiento también debe llegar a las comunidades.
“Con la Municipalidad de La Estrella, a través de un proyecto de Aprendizaje más Servicio, estamos impulsando la declaratoria de un nuevo humedal urbano para la comuna, al amparo de la Ley de Humedales Urbanos. Las y los estudiantes de tercer año aplican sus conocimientos en un problema real, en diálogo con la comunidad y el municipio”, detalló Ubilla.
A esta experiencia se suman iniciativas impulsadas por las y los propios estudiantes, como un voluntariado de plantación de árboles en un colegio rural de Agua Buena, que según la docente refleja “el compromiso de una nueva generación de profesionales con su entorno”.
Sobre las acciones posibles, planteó que las personas pueden usar eficientemente el agua y la energía, reducir sus residuos y participar en consultas ciudadanas, mientras que las comunidades pueden proteger humedales y quebradas y exigir a sus municipios planes de adaptación al cambio climático. La mayor responsabilidad, subrayó, recae en los sectores productivos: “El desafío es pasar del cumplimiento mínimo de la normativa a una gestión que considere el territorio y a las comunidades como parte del negocio”.
Con la experiencia de La Estrella como referencia, la carrera de Ingeniería Ambiental UOH proyecta replicar este modelo de trabajo colaborativo con otros municipios de la Región de O’Higgins, fortaleciendo el vínculo entre la formación universitaria y la protección de los ecosistemas locales.









