27 de Septiembre del 2026.- El último estudio internacional sobre calidad de vida y calidad del aire en Chile publicado en noviembre de 2025 arrojó resultados que no se pueden aceptar, por cuanto, nuestro país ocupó el primer lugar en contaminación del aire entre los 38 países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Una de las principales misiones de la OCDE es promover políticas de Estado que mejoren el bienestar económico y social de las personas alrededor del mundo, bienestar social “que incluye la salud, la educación y el derecho a vivir en un ambiente no contaminado”.
Cuando alguien pregunta por aquellas ciudades cuyo aire está más contaminado, la respuesta no se hace esperar: Coyhaique, Osorno, Valdivia, Temuco, Chillán, Talca, Curicó, Rancagua, Santiago, etc., es decir, el aire de la mitad de nuestro país se encuentra contaminado y las ciudades mencionadas presentan, una y otra vez, episodios críticos por grave polución que obligan a decretar emergencias y preemergencias ambientales en forma, casi siempre, reactiva, es decir, una vez que la crisis ya está desatada.
El descuido de las autoridades responsables de evitar el alto nivel de contaminación que se genera en decenas de ciudades, nos está obligando a respirar una infinidad de partículas finas (o material particulado), así como de toneladas de dioxinas y óxido de azufre presentes en el aire.
Todo el mundo sabe que esta condición se asocia con la muerte prematura de miles de personas, a raíz de enfermedades crónicas de tipo respiratorio, afecciones cardiopulmonares y de cáncer pulmonar, por cuanto, muchas de estas partículas tienen propiedades probadamente cancerígenas.
Según diversos estudios científicos realizados por expertos y especialistas médicos de nivel internacional, tales como Joel Schwartz, Frank Kelly, María Neira, Majid Ezzati, Douglas Dockery, Richard Burnett y otros, la elevación de 10 microgramos por cada metro cúbico de aire en la cantidad de partículas finas se asocia con un aumento que va de un 4.6% a un 8% de mortalidad vinculadas a cáncer pulmonar y enfermedades cardio-respiratorias.
Si analizamos con detención las cifras duras que tenemos a disposición, advertiremos que las ciudades chilenas alcanzan un promedio de 46.2 microgramos por metro cúbico, en tanto que el promedio de los países de la OCDE es de 20,1 microgramos por metro cúbico, es decir, menos de la mitad, lo que significa que una parte importante de la población está respirando aire con alto nivel de polución. Hay zonas de nuestro país que han sido declaradas “zonas de sacrificio” porque están –literalmente– sobre contaminadas.
Por lo tanto, ¿cuál es la realidad a la que nos enfrentamos? Muy simple: en varias ciudades, la contaminación por monóxido de carbono a causa del excesivo parque vehicular, contaminación por arsénico, mercurio y diversos metales pesados como aluminio, plomo, cadmio, níquel, zinc, manganeso, etc. –resultado de numerosas actividades mineras a nivel nacional– se ha convertido en una gran fuente de graves enfermedades –incluyendo el cáncer– para miles de personas, a raíz, justamente, de la excesiva contaminación del medio ambiente, del agua y del aire de respiramos.
El agua que bebe la población de diversas zonas del país presenta contenidos de arsénico y otras sustancias tóxicas que están por sobre los estándares internacionales. En este sentido, el norte de nuestro país, con regiones como Atacama, Antofagasta, y ciudades como Tocopilla, Tierra Amarilla, Nantoco, El Salado, Potrerillos, Chañaral y muchas otras comunas más se han convertido en verdaderas “zonas de sacrificio”, donde no se respeta la vida ni la salud de la gente, y menos aún, el medio ambiente que rodea a la población.
Son demasiadas las personas que se enferman y mueren y, lo peor de todo, es que son muertes gratuitas e innecesarias, porque las leyes de algunos países lo permiten.
Reflexionemos ahora: si con los adultos los resultados son preocupantes en términos de salud… ¿qué se puede esperar en relación con los niños y personas de la tercera edad que están obligados a respirar un aire contaminado?
En la Declaración Universal de los Derechos Humanos, se señala que “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”. Con la situación que se ha descrito en estas líneas, se está infringiendo de manera clara uno de los principales preceptos de esta declaración: el derecho a la vida y a la salud.
Hay cientos de miles de personas en nuestro país –y en el mundo entero– que se enferman gravemente –hasta la discapacidad– o que, simplemente, se mueren, porque las autoridades, las leyes, las ordenanzas públicas del país, así como las normativas de ciertas instituciones, así lo tienen establecido y, además… lo “autorizan”.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










