24 de Septiembre del 2026.- Microsoft y la Federación Estadounidense de Profesores acordaron estándares para proteger a estudiantes y docentes en el uso escolar de inteligencia artificial: límites al uso de sus datos, auditorías, transparencia para las familias y resguardos frente a diseños potencialmente manipulativos (Associated Press, 2026). La noticia parece tecnológica, pero es profundamente educativa:si las empresas pueden diseñar una IA más segura para nuestros niños y niñas, ¿por qué los sistemas educativos no habrían de exigírselo?
Chile no observa esta revolución desde la orilla. PISA 2025 muestra que el 51 % de nuestros estudiantes utiliza semanalmente chatbots para aprender, por sobre el 46 % promedio de la OCDE (OCDE, 2026). Somos, además, un país que ha buscado posicionarse regionalmente en inteligencia artificial. Por eso, liderar no puede significar solamente usar más tecnología. También significa atreverse a ponerle condiciones. El Ministerio de Educación debiera avanzar hacia estándares específicos para la IA utilizada por menores: protección reforzada de datos, entornos diferenciados por edad, herramientas de supervisión familiar y plataformas diseñadas con intencionalidad pedagógica.
La OCDE (2026) plantea una advertencia que la escuela no puede ignorar: completar exitosamente una tarea con IA no significa necesariamente haber aprendido. Cuando una herramienta sustituye el esfuerzo cognitivo, puede mejorar el producto sin producir verdaderos aprendizajes. Imaginemos entonces que, frente a un “hazme la tarea”, la máquina respondiera: ¿qué sabes?, ¿cómo lo resolverías?, ¿qué evidencia respalda tu idea?Una IA educativa no debiera medirse por cuántas respuestas entrega, sino por cuántas preguntas consigue despertar.
Pero ninguna regulación reemplazará a la familia ni ninguna plataforma sustituirá al profesor. Madres, padres y cuidadores necesitan conocer las herramientas que utilizan sus hijos e hijas, aprender a configurar las opciones de supervisión y seguridad disponibles y acompañar su navegación. Cotutelar no es espiar: es conversar, preguntar y educar progresivamente para la autonomía. Al mismo tiempo, la escuela debe formar a sus docentes para enseñar a buscar, contrastar, dudar y argumentar. UNESCO (2023) ya ha llamado a proteger los datos y establecer límites de edad para la interacción independiente con IA, desde un enfoque centrado en las personas.
Chile tiene una oportunidad extraordinaria: no esperar a que la tecnología decida cómo aprenderán nuestros niños y niñas, sino participar en la definición de cómo queremos que esa tecnología los ayude a aprender.Quizás el futuro de la educación no pertenezca a quienes consigan todas las respuestas de una máquina, sino a quienes, frente a millones de respuestas disponibles, todavía sean capaces de detenerse, pensar y formular una buena pregunta.
Dr. Juan Pablo Catalán – Doctor en Educación – Académico e investigador










