16 de Septiembre del 2026.- Del IPC de agosto, lo que más afecta en el presente es el aumento de los precios del transporte aéreo internacional y los alimentos, especialmente la carne de vacuno, lo que se suma a las gasolinas, que se incrementaron la semana pasada. Con todo ello, el efecto en el consumo para estas fiestas es mayor. Por un lado, el impacto directo sobre la canasta que se consume especialmente para el “18” -compuesta por carnes, bebidas y otros productos- ya se encuentra, en promedio, por sobre el valor de 2025. Por otro lado, hay que considerar la UF, pues cuando esta sube, aumentan los arriendos y dividendos hipotecarios, dejando menos espacio para gastos no comprometidos, justo en el mes en que las familias suelen desembolsar más.
El consumo doméstico ya mostraba señales de debilidad antes de la noticia del IPC del mes pasado. Además, el mayor nivel de precios ha reducido los salarios reales (menor poder adquisitivo) y ha debilitado aún más el consumo, el cual es afectado más todavía por el alza del desempleo. Podemos afirmar, entonces, que septiembre llega con menos poder de adquisitivo y menos empleo, una combinación que lleva posiblemente a las familias a menores gastos, menos salidas y compras, y a privilegiar las ofertas por sobre el volumen en lugar del gasto desordenado de otros años.
Y si los alimentos afectan la mesa, el pasaje aéreo y los combustibles impactan directamente en los viajes. El incremento en las tarifas aéreas internacionales cambió los planes de quienes pensaban aprovechar estas fechas para salir del país, favoreciendo en un principio al turismo interno, como las playas, la cordillera o el campo dentro de Chile. Pero ese turismo doméstico tampoco está exento de la inflación, pues además del alza en el precio de los combustibles, servicios como restaurantes y alojamiento -que también forman parte de la canasta del IPC- han presentado incrementos en el último año, lo que termina afectando el turismo interno.
Todas las señales indican que esta será un “18” austero, con menos viajes, más asados en casa – pero más caros-, menos salidas a fondas y un turismo doméstico regional que crece en volumen de visitantes, pero con un gasto promedio más bajo por persona. Con el IPC de agosto, las expectativas de inflación a diciembre subieron hasta 4,7%, lo que sugiere que esta cautela del consumidor no será solo un fenómeno de septiembre, sino una tendencia que acompañará el resto del año.
Dr. Gonzalo Escobar Elexpuru – Doctor en Administración y Derecho – Magister en Economía University Georgetown








