04 de Septiembre del 2026.- El aumento de un 400% en las consultas por exposición a vapeadores durante los últimos cinco meses encendió una nueva alerta sanitaria en Chile. Según antecedentes difundidos por el Ministerio de Salud y el Centro de Información Toxicológica y de Medicamentos de la Pontificia Universidad Católica de Chile (CITUC), el 84% de las consultas asociadas a estos dispositivos corresponde a menores de cinco años.
La mayoría de los episodios ocurre en el hogar, cuando lactantes y preescolares encuentran vapeadores, cartuchos o envases de recarga y los manipulan, muerden o ingieren sin supervisión.
Para Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello, el incremento de estos casos puede relacionarse con la mayor presencia de estos productos en los hogares, la expansión de los dispositivos desechables y sus características físicas.
“Los diseños pequeños y coloridos, los aromas dulces y frutales y la percepción equivocada de que se trata de productos inocuos pueden favorecer que los niños tengan contacto con ellos”, explica.
A esto se suma que algunos dispositivos poseen depósitos accesibles y que los líquidos pueden quedar almacenados en bolsos, cajones, veladores u otras superficies al alcance de los menores.
Un peligro incluso en pequeñas cantidades
Torres advierte que el riesgo es especialmente importante en lactantes y niños pequeños debido a su bajo peso corporal. La nicotina puede absorberse rápidamente después de una ingestión y también mediante el contacto con mucosas, ojos o piel.
«Una intoxicación aguda puede provocar náuseas, vómitos, dolor abdominal, salivación, palidez, sudoración, mareos, agitación y aumento de la frecuencia cardíaca. En exposiciones de mayor magnitud pueden presentarse debilidad, alteraciones neurológicas, convulsiones, disminución de conciencia, trastornos del ritmo cardíaco, dificultad respiratoria y coma. En casos excepcionales, una intoxicación grave puede ser mortal», explica.
El toxicólogo precisa que los líquidos de vapeo suelen contener propilenglicol y glicerina vegetal como solventes, además de nicotina, saborizantes y otros aditivos. Al calentarse pueden generarse compuestos irritantes y tóxicos, entre ellos aldehídos y partículas metálicas provenientes del dispositivo.
El especialista advierte además que los productos informales o adulterados representan una dificultad adicional, ya que pueden contener concentraciones de nicotina diferentes a las declaradas, cannabinoides u otras sustancias no identificadas, haciendo más difícil anticipar la gravedad de una exposición.
Cómo prevenir accidentes en el hogar
Torres recomienda que las familias consideren tanto los vapeadores como sus líquidos como productos potencialmente tóxicos. Estos deben mantenerse en sus envases originales, cerrados y bajo llave, en lugares altos y fuera de la vista y alcance de niños y mascotas.
También aconseja no dejarlos en carteras, mochilas, bolsillos de chaquetas, vehículos o veladores. Ante una fuga, el derrame debe limpiarse inmediatamente con agua y jabón y es importante lavarse las manos después de manipular líquidos.
La prevención también debe considerar a las visitas, solicitándoles que mantengan sus dispositivos fuera del alcance de los menores.
Asimismo, se recomienda no vapear frente a niños ni hacerlo en espacios cerrados compartidos, ya que el aerosol de segunda mano puede contener nicotina, partículas ultrafinas y otras sustancias irritantes.
Qué hacer ante una posible intoxicación
Ante una posible ingestión, contacto ocular, derrame sobre la piel o aparición de síntomas, Torres enfatiza en que no se debe inducir el vómito ni administrar remedios caseros.
«La recomendación es retirar el producto, lavar la zona expuesta cuando corresponda y acudir a un servicio de urgencia. Siempre que sea posible, es útil llevar o identificar el producto involucrado para facilitar la evaluación del personal de salud», agrega.
Chile cuenta actualmente con un marco regulatorio más amplio que en años anteriores. La Ley N.º 21.642 incorporó los sistemas electrónicos con y sin nicotina y sus líquidos a la legislación del tabaco, prohibió su venta a menores de 18 años y estableció restricciones de publicidad y uso.
La normativa también contempla advertencias sanitarias, información en español, envases resistentes a la manipulación de menores y una concentración máxima de 45 mg/mL de nicotina en los líquidos.
Sin embargo, para Torres, la existencia de una regulación no elimina por sí sola el riesgo. El aumento de las intoxicaciones evidencia la necesidad de reforzar la fiscalización de la venta presencial y por internet, controlar el comercio informal y la importación de productos sin trazabilidad, y verificar el cumplimiento de las exigencias de seguridad.








