17 de Agosto del 2026.- Los recientes hechos de violencia registrados en establecimientos educacionales del país, como la riña masiva ocurrida en un liceo de Talcahuano, han vuelto a instalar el debate sobre los desafíos que enfrentan las comunidades escolares para promover una convivencia segura y prevenir conflictos de alta complejidad.
Para Jonathan Martínez Líbano, director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello, este fenómeno no puede explicarse por una sola causa, sino que refleja la interacción de factores emocionales, sociales y comunitarios que hoy afectan el clima escolar.
«Existe un deterioro importante de las habilidades socioemocionales de muchos estudiantes, particularmente en regulación emocional, tolerancia a la frustración y resolución pacífica de conflictos», afirma el académico.
A este escenario, agrega, se suman otros elementos que han contribuido a complejizar la convivencia en los establecimientos educacionales, como «la normalización de interacciones agresivas en redes sociales y una mayor fragilidad de las redes familiares tras años de estrés económico y emocional».
Salud mental y convivencia escolar
Martínez advierte que muchos establecimientos enfrentan una realidad cada vez más desafiante en materia de salud mental infantojuvenil. Ansiedad, irritabilidad, impulsividad y síntomas depresivos son parte de las situaciones que hoy deben abordar las comunidades educativas, muchas veces sin contar con los recursos suficientes para intervenir de manera temprana.
En ese contexto, plantea que fortalecer el bienestar socioemocional resulta clave para prevenir la escalada de conflictos y favorecer ambientes escolares más seguros.
El académico también sostiene que las consecuencias de la pandemia siguen presentes en la convivencia escolar. A su juicio, el retorno a la presencialidad evidenció dificultades que van más allá de los aprendizajes académicos y que afectan la forma en que estudiantes, docentes y comunidades se relacionan.
«La convivencia escolar se ha vuelto más frágil porque las comunidades educativas están intentando reconstruir vínculos en un contexto de mayor vulnerabilidad psicosocial», señala.
Para el director del Magíster en Educación Emocional y Convivencia Escolar de la Universidad Andrés Bello, avanzar hacia comunidades educativas más saludables requiere abordar estos desafíos desde una perspectiva preventiva, fortaleciendo las habilidades socioemocionales y generando condiciones que favorezcan el bienestar y la resolución pacífica de los conflictos.








