09 de Agosto del 2026.- La Responsabilidad Social Empresarial (RSE) no sólo debe ser anunciada de la “boca para afuera” por parte de las organizaciones, sino que también debe demostrarse de manera efectiva y concreta, y una de las fórmulas más efectivas para evidenciar que la empresa practica la RSE, es por intermedio de la utilización del “salario emocional” con sus trabajadores, como una estrategia exitosa para motivar al personal y que éste quiera continuar prestando servicios en la empresa donde se desempeña.
Dado el hecho que la renta mensual –ya sea fija o variable– hoy en día ya no es suficiente para evitar que los mejores colaboradores emigren a otras organizaciones, la Gerencia de Personas de diversas empresas han comenzado a innovar en relación con los llamados “beneficios intangibles”, los que apuntan a conciliar el trabajo con la calidad de vida, a raíz de lo cual, están adoptando el “salario emocional” con el fin de retener a su personal.
Uno de los primeros investigadores en estudiar este importante aspecto relacionado con la gestión empresarial fue el Dr. Frederick Herzberg, quien cambió el paradigma de la motivación cuando presentó su “Teoría de los dos factores”, conocida también como la “Teoría de la motivación e higiene”, donde planteaba la existencia de dos categorías de factores: los motivacionales y los de higiene, dando mucha mayor importancia –y énfasis– en los factores motivacionales de las personas.
Otro experto en el tema, es Bob Nelson, quien se ha preocupado de investigar diversas formas y fórmulas de motivar a los trabajadores, a raíz de lo cual, ha escrito dos libros con títulos muy sugestivos: “1001 formas de motivar a los empleados” y “1001 formas de recompensar a sus empleados”.
En este sentido, el salario emocional es un concepto relacionado con la retribución de un trabajador, que incluye numerosos aspectos de carácter no monetario, cuya finalidad es fidelizar al colaborador, especialmente, cuando se trata de gente destacada y talentosa. Se llama “salario”, porque: (a) busca una contraprestación del trabajador en favor de la organización donde presta sus servicios, y (b) se denomina “emocional” porque se relaciona con la satisfacción de ciertas necesidades que tienen las personas, que pueden ir desde: trabajar en una empresa con un buen ambiente laboral que esté libre de sujetos y jefes tóxicos que enferman a la gente, desempeñar un trabajo desafiante y motivador, o bien, tener la posibilidad de crecer u obtener reconocimiento por un trabajo bien hecho.
El gran objetivo de las empresas que utilizan esta fórmula, es alcanzar un ambiente laboral grato y equilibrado, un factor que se manifiesta a través de: instalaciones de buen nivel, a fin de que existan las mejores condiciones para el desempeño laboral; fomento y financiamiento de actividades extra programáticas: ramas de fútbol, grupos folklóricos, salas de entretención, gimnasio para la práctica de actividad física, etc.; programas de vida saludable que apuntan a mejorar la calidad de vida de la gente, el control del estrés y balance emocional; planes de formación, capacitación y facilidades para cursar Diplomados y/o Programas de Magíster para quienes desean continuar estudios.
Lo anterior, permite generar un muy buen ambiente laboral y de convivencia, especialmente, cuando la empresa pone a disposición nutricionistas, profesores de educación física y psicólogos, quienes, por intermedio de talleres y de atención personalizada apoyan y acompañan a los colaboradores en diversas actividades. Se da el caso de empresas que van incluso más allá, y se hacen cargo del costo que significa, por ejemplo, entregar respaldo psicológico a un trabajador(a) que se ha enfermado de cáncer y que requiere recibir el apoyo experto de un profesional entendido en la materia.
El concepto “salario emocional” se está haciendo cada día más presente en las empresas como una fórmula exitosa para mejorar el desempeño laboral, así como el nivel de satisfacción de la gente, ya que esta estrategia toma en consideración los beneficios y compensaciones no económicos o monetarios que reciben los trabajadores, tales como: la posibilidad de que trabajen algunas horas en la semana desde sus casas haciendo Teletrabajo, que puedan celebrar fechas especiales para ellos sin que la empresa ponga grandes objeciones y/o restricciones, que obtengan reconocimiento por desempeños destacados, entre otros muchos elementos que entregan satisfacción y gratificación a los colaboradores y que nada tienen que ver con una prestación en dinero, propiamente tal.
El salario emocional se orienta a crear iniciativas relacionadas con una cierta flexibilidad horaria, dar días libres que permita a las personas hacer diligencias y gestiones imposibles de realizar en horario de trabajo, disponer de una guardería infantil para el caso de madres trabajadoras, etc., aspectos que para mucha gente son elementos tan relevantes como lo es la remuneración, y que representan la parte “blanda”, es decir, el corazón de la empresa y que hace honor a un tipo de liderazgo llamado “humanista”, el cual parte de un principio básico, a saber: “Las empresas representan a una comunidad de personas, que giran en torno a personas y que están constituidas, esencialmente, por personas, quienes merecen ser tratadas con respeto y dignidad”.










