04 de Agosto del 2026.- El anuncio del inicio del proceso para normalizar las relaciones diplomáticas entre Chile y Venezuela marca un cambio relevante en la política exterior chilena y abre la puerta a una mayor cooperación entre ambos países en materias como migración, seguridad y asistencia consular.
Para Marcelo Pérez, analista internacional de la Universidad Andrés Bello, la decisión responde principalmente a razones prácticas más que políticas, ya que permitirá abordar algunos de los principales desafíos que enfrenta el país en materia migratoria.
“Reanudar las relaciones es fundamental para trabajar el tema de los inmigrantes. Para cumplir su promesa de expulsión de irregulares, el gobierno necesita que los aeropuertos venezolanos se abran para los aviones chilenos y contar con respuestas rápidas en los trámites consulares”, explica.
Cooperación para deportaciones y combate al crimen organizado
El especialista sostiene que el restablecimiento del vínculo diplomático facilitaría la coordinación entre ambos Estados en aspectos que hoy presentan importantes dificultades, especialmente en la identificación de personas y los procesos de retorno.
Asimismo, considera que la cooperación policial será un elemento central para enfrentar organizaciones criminales de origen venezolano que operan en Chile.
“Para atacar el tema de las mafias venezolanas, como el Tren de Aragua, es fundamental el intercambio de información con la policía venezolana. Además, aún hay cerca de 25 mil chilenos que permanecen en Venezuela y que necesitan apoyo consular, situación que se ha visto dificultada por la ausencia de relaciones diplomáticas”, señala.
Beneficios para miles de migrantes
Más allá del ámbito de la seguridad, Pérez afirma que la reactivación consular también tendría efectos concretos para cientos de miles de ciudadanos venezolanos residentes en Chile.
Entre los principales beneficios menciona la posibilidad de agilizar la renovación de pasaportes, cédulas de identidad y certificados de antecedentes, documentos indispensables para los procesos de regularización migratoria y obtención de visas.
“También permitirá avanzar en la acreditación de títulos universitarios y profesionales. Hoy Chile cuenta con una población migrante altamente calificada que podría aportar al desarrollo económico, pero que muchas veces no puede insertarse plenamente porque no logra revalidar sus estudios”, sostiene.
Los desafíos para una normalización completa
A juicio del analista, el restablecimiento pleno de las relaciones diplomáticas dependerá de definiciones políticas relevantes por parte del gobierno chileno.
Entre ellas, menciona la necesidad de fijar una posición respecto del nuevo escenario político venezolano y acordar mecanismos de cooperación en materia de seguridad.
Sin embargo, advierte que el aspecto más urgente será restablecer la conectividad aérea entre ambos países.
“El punto más importante para Chile es la apertura del espacio aéreo y la autorización permanente de vuelos comerciales y de la Fuerza Aérea para deportaciones y retornos. Con ello, el gobierno podrá avanzar en uno de sus principales compromisos de campaña y demostrar que restablecer relaciones con Venezuela es el camino más adecuado para ordenar la situación de los cerca de 700 mil venezolanos que hoy viven en Chile”, concluye.










