31 de MAyo del 2026.- El día 22 de mayo recién pasado el ex Presidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica Maldonado, su esposa y su hijo, fueron objeto de un violento asalto en su hogar (un “turbazo”) llevado a cabo por al menos siete delincuentes, dos adultos de 31 y 43 años respectivamente, y cinco menores de edad, entre ellos: una niña de 11 años y cuatro menores de entre 14 y 16 años de edad, quienes, utilizando armas de fuego y otros elementos contundentes hirieron de un disparo en el brazo y con un destornillador hirieron en la cabeza al dueño de casa, en tanto que su hijo recibió dos disparos: en la zona lumbar y en una pierna. El Sr. Aróstica tomó su arma –debidamente inscrita– y mató a uno de los delincuentes de 14 años –quien mantenía un amplio prontuario delictual– e hirió a otros dos asaltantes.
Ahora bien, la violencia y el uso de la agresión han sido estudiados por muchos investigadores. Algunos de los más insignes estudiosos de la agresividad, tanto en seres humanos como en las especies animales, son, entre otros: Sigmund Freud, Albert Bandura, Erich Fromm, Niko Tinbergen y Konrad Lorenz. Estos dos últimos investigadores fueron ganadores del Premio Nobel de Medicina.
La conducta agresiva ha sido definida como “el uso intencional de la fuerza y/o de la violencia en contra de una persona, en contra de un grupo o de una comunidad”, que termina por provocar severas lesiones, daños psicológicos, graves privaciones o la muerte de una persona.
Al respecto del tema del uso de la violencia, nunca antes en la historia de la humanidad, ha habido tantos conflictos, guerras, uso desmedido de la agresión, destrucción y muerte inútil de cientos de miles de seres humanos. En los últimos cinco años, el número de guerras, conflictos armados y ataques terroristas han aumentado de manera notable. El grave peligro que se corre, es que los seres humanos tiendan a “normalizar el uso de la violencia” y ver a esta conducta, precisamente, como parte del comportamiento humano normal.
¿La razón para destacar lo anterior? Muy simple: diversos investigadores del comportamiento humano, han demostrado que muchas de nuestras conductas y actitudes son aprendidas y que, a menudo, son guiadas por elementos que no son propiamente “racionales”, tales como los instintos, las emociones y las pasiones.
Hoy en día, a raíz de la comisión de delitos de alta connotación pública, tales como asaltos, turbazos, abordazos, portonazos, asesinatos por encargo, la existencia de una “puerta giratoria en los tribunales de justicia” y una justicia garantista en favor de los delincuentes y asesinos, se ha producido un alto nivel de frustración e impotencia en la ciudadanía, lo que ha llevado, a su vez, a una suerte de llamado a “tomar la justicia por la propias manos”.
¿Cuáles son los riesgos si hace esto? Son diversos, especialmente, cuando las personas que deciden hacer justicia por mano propia: (a) no tienen la necesaria preparación, el conocimiento, la experiencia o la experticia requerida para el manejo de armas de fuego, (b) carecen de la sangre fría para hacer frente a un grupo de delincuentes violentos y decididos a realizar cualquier acción, tal como por ejemplo, atacar con brutalidad o disparar, sin mucha contemplación, a la víctima de turno, cuando ésta intenta defenderse, (c) cuando no se dispone del mismo nivel de desprecio por la vida ajena, como lo es en el caso de un delincuente avezado y con un largo prontuario delictual, en que esos segundos de duda por parte del ciudadano común pueden conducir a una tragedia peor.
Se puede entender perfectamente que bajo ciertos estímulos emocionales y pasionales se detonan actos y conductas agresivas, pero ello no justifica del todo que una persona o un grupo de individuos –caso de los linchamientos, por ejemplo– puedan tomar por sus propias manos el “derecho de hacer justicia”. En este punto, es preciso señalar que existen tres teorías que intentan explicar el uso de la violencia:
- La teoría del instinto agresivo, como algo innato y natural del ser humano.
- La teoría de la frustración-agresión, que conduce al uso de la violencia
- La teoría del aprendizaje social, es decir, la sociedad y la familia colaboran de manera conjunta para que el niño, desde pequeño, vaya adoptando y haciendo suyas las actitudes agresivas y de violencia que ve en su entorno cercano.
Si bien, ninguna de estas teorías, por sí sola, puede explicar la violencia al interior de la especie humana, si se analiza de cerca estos tres enfoques, muy pronto se advierte que las tres teorías, en su conjunto, explican una gran parte de lo que sucede con este ser humano propenso a la violencia, en virtud, primero que todo, a la existencia de un “instinto agresivo como parte de su ADN”. Eso por un lado.
Si bien, son el Estado y el gobierno de una nación los encargados de proteger la vida, la integridad física de las personas, así como sus bienes y pertenencias, cuando éstos fallan y no cumplen a cabalidad con esa misión, es cuando se comienza a generar el caldo de cultivo que, posteriormente, dará pie para que ciertas situaciones se produzcan y que lleven por el camino de la violencia.
El llamado es que las autoridades responsables entiendan que están obligadas a reaccionar de una vez por todas, y actuar con prontitud, tomando todas las medidas y precauciones para que no se les escape de las manos el control de lo que está sucediendo en torno a la delincuencia y otras formas peligrosas de violencia.
En la medida que exista un sentimiento o sensación de injusticia –de tipo político, legal o social– en la población, desde ese mismo instante se estará dando el primer paso para el uso indiscriminado de la violencia y de las armas.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)








