06 de Febrero del 2025.- En este sentido, la “herencia hace referencia al proceso mediante el cual la información genética se traspasa de padres a hijos, en tanto que el medio ambiente se relaciona con el entorno que rodea y que influye sobre la persona”. Este último, condiciona las circunstancias de vida del sujeto, tales como: los factores sociales, familiares, económicos, físicos, culturales, etc., es decir, la “cuna” donde nace, crece y se desarrolla un determinado individuo.
El hecho de ser introvertido, extrovertido, impulsivo, pesimista, neurótico, ansioso u optimista pareciera representar sólo “formas de clasificar la personalidad” de los seres humanos. Sin embargo, el Dr. Dean Hamer, genetista y experto en el tema cáncer, destaca que la mayoría de los rasgos humanos están relacionados con los genes, en tanto que numerosos estudios han vinculado estos rasgos con una determinada vulnerabilidad y predisposición a enfermar o, por el contrario, con la capacidad para presentar resistencia al desarrollo de ciertos trastornos y enfermedades. Los investigadores aseguran que estos rasgos pueden representar un factor clave para la salud futura de las personas.
Revisemos, entonces, algunos de los estudios que corroborarían estas aseveraciones:
- El “don del optimismo”: una investigación desarrollada por científicos de la U. de California (EE.UU.) indica que estar convencido de que todo en la vida puede mejorar es, definitivamente, un “factor protector”. Tanto es así, que las personas optimistas viven, en promedio, 7,5 años más que aquellas personas que viven pensando en la “derrota existencial” y de que nada bueno resultará en la vida. Un segundo estudio llevado a cabo por expertos de la U. Carnegie Mellon (EE.UU.) constató que el optimismo estimula el sistema inmunológico y protege del estrés.
- La “impulsividad y su relación con las úlceras”: el hecho de ser un sujeto impulsivo y descontrolado emocionalmente no sólo daña a las personas que rodean al sujeto, sino que también afecta la salud estomacal de dicho sujeto. Es decir, una “vida y conducta impulsiva serían equivalentes a una úlcera gástrica”. A este resultado arribó un grupo de científicos del Instituto de Salud Ocupacional de Finlandia, luego de realizar un análisis de más de 4.000 trabajadores. De acuerdo con este estudio, aquellas personas que tenían una personalidad impulsiva tenían 2,4 veces más riesgo de desarrollar este trastorno gástrico como consecuencia de que las personas impulsivas responden al estrés produciendo una gran cantidad de ácido gástrico, lo que –con el paso del tiempo– desencadena una úlcera péptica.
- La “ansiedad como rasgo”: si usted reconoce que es una persona ansiosa, entonces la recomendación es cuidar su presión arterial, por cuanto, un grupo de investigadores de la U. de Arizona del Norte (EE.UU.) descubrió que quienes padecen trastornos de ansiedad presentan problemas con su presión sanguínea. Los médicos estiman que este trastorno se debe a una mayor presencia en la sangre de hormonas asociadas al estrés, tales como cortisol, adrenalina y noradrenalina. Científicos de la U. de Antwerp (Bélgica) llegaron a una conclusión aún más preocupante y alarmante: en diez años de tratamientos para el corazón, el 27% de las personas ansiosas murieron, versus el 7% de quienes no lo eran.
- La “hostilidad y sus peligros”: ser alguien irascible, agresivo y hostil está asociado a numerosos trastornos de salud, tales como: presión alta, alteraciones cardíacas y dificultades para cicatrizar heridas. Un estudio de la U. Estatal de Ohio (EE.UU.) encontró que tras sufrir heridas y transcurridos cuatro días, sólo el 30% de los sujetos agresivos u hostiles habían sanado de sus heridas versus el 70% de los pacientes que eran calificados como “personas serenas”, en tanto que otro estudio estableció una asociación entre hostilidad y mayores grados de depresión.
- La “extroversión y las defensas”: al igual que las personas que se declaran “optimistas”, la condición de ser “personas extrovertidas” las resguarda de una serie de enfermedades. Según un estudio de la U. de Milán (Italia) las personas sociables y extrovertidas tienen un 15% menos de riesgo de enfermar, son menos propensas a desarrollar infecciones y muestran, asimismo, una rápida recuperación tras sufrir alguna patología.
- La “timidez”: si el rasgo que caracteriza a un individuo es la timidez o lo que los expertos denominan “persona socialmente inhibida”, el problema de salud que aqueja a estos sujetos son infecciones virales, ya que observaron que los sujetos más gregarios tienen más activos los ganglios linfáticos –responsables del sistema inmunológico– que aquellos sujetos tímidos y aislados.
- Los “estigmas del pesimismo”: ser una persona pesimista y poco positiva tiene un alto costo para la salud, ya que de acuerdo con un estudio de la Clínica Mayo (EE.UU.) quienes se declaran pesimistas tienen más riesgo de morir jóvenes, ya que son un 19% más propensos a ese suceso.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl Conferencista, escritor e investigador (PUC)










