16 de Noviembre del 2025.- La más reciente actualización de las revisiones Cochrane, una de las fuentes más rigurosas en evidencia científica, confirmó algo que muchos equipos de salud vienen observando hace años, y es que separar a un bebé de su madre inmediatamente después del nacimiento es una práctica injustificable.
El nuevo análisis, que reunió datos de más de 7.000 pares madre-hijo, fortaleció la certeza sobre los beneficios de esta intervención. La evidencia es tan contundente que la Organización Mundial de la Salud ya la incluye como estándar de cuidado, y los propios investigadores sostienen que sería poco ético realizar nuevos estudios que priven a algunos recién nacidos de este contacto esencial.
Para los prematuros, el impacto es profundo. El “piel con piel” optimiza funciones vitales como la temperatura corporal, la respiración y la frecuencia cardíaca, superando incluso lo que ofrece la atención de rutina en incubadora. Además, promueve la lactancia exclusiva: cerca del 75% de los bebés que reciben contacto inmediato logran mantenerla durante el primer mes, frente al 55% de aquellos que no lo reciben. También reduce de manera significativa el estrés, disminuye el llanto y actúa como un analgésico natural. En contextos de bajos recursos, puede incluso marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Los beneficios no se limitan al recién nacido. Para los padres, este contacto fortalece el vínculo, disminuye la ansiedad y les devuelve un rol activo en la hospitalización. Les permite sentirse competentes, conectados y emocionalmente presentes en un momento de alta vulnerabilidad.
Sin embargo, persisten barreras culturales y protocolares que dificultan su implementación plena. Es urgente avanzar en políticas y prácticas que lo garanticen desde el nacimiento, sin excepciones evitables. Al proporcionar el contacto piel con piel, estamos ofreciendo una estrategia segura, de bajo costo y efectiva para asegurar la salud y el desarrollo óptimo de nuestros bebés más vulnerables.
Dra. Andrea Mira Olivos-Académica de la Escuela de Terapia Ocupacional – Universidad Andrés Bello










