21 de Agosto 2025.- La alimentación en Chile ha evolucionado desde la lucha contra la desnutrición infantil hacia el enfrentamiento de la malnutrición por exceso, lo que exige nuevas políticas públicas adaptadas a un entorno cambiante. Aunque se han logrado avances importantes como el etiquetado nutricional y la regulación de la publicidad dirigida a niños, aún falta una estrategia integral que promueva la innovación alimentaria con enfoque en sostenibilidad, accesibilidad y pertinencia cultural.
La industria nacional tiene gran potencial para desarrollar alimentos funcionales, orgánicos y locales, pero enfrenta barreras como la baja inversión en I+D y la escasa articulación entre academia y emprendimientos. Además, la educación alimentaria en escuelas sigue siendo insuficiente, y el rol del nutricionista está subutilizado, pese a su formación en salud pública, gestión y educación.
Para avanzar, se requieren medidas concretas como incentivos fiscales, formación para emprendedores, alianzas entre universidades y productores, y programas que promuevan el consumo sustentable. La innovación alimentaria no es solo tarea del Estado o del mercado, sino un compromiso colectivo que involucra a todos los actores sociales.
Solo así podremos construir un sistema alimentario justo, saludable y sostenible.
Laura Morante Carriel – Académica de Vinculación con el Medio – Escuela de Nutrición y Dietética – Universidad San Sebastián sede De la Patagonia










