06 de Julio del 2025.- Tres especialistas en el tema de la crianza infantil: la Dra. Sally Beisser, profesora de Educación de la Universidad de Drake, el Dr. Gary Hill, director del Instituto de Familia de la Universidad de Chicago y el doctor en Psicología Infantil, Daniel Hoover de la Clínica Menninger, en Houston, entregan una serie de sugerencias y recomendaciones que ayudan a superar las dificultades y problemáticas que genera la crianza de los niños.
El primer paso a dar, es tener la capacidad para reconocer los errores cometidos y, a continuación, hacer los esfuerzos por repararlos. Revisemos estos errores:
- Descalificar o burlarse de los hijos: uno de los errores más comunes, es cuando los padres dicen cosas acerca de sus hijos que parecen ser insignificantes, pero que para los niños se convierten en una afrenta o en una gran herida emocional difícil de sanar, tal como es el caso, por ejemplo, cuando se critica o se califica de “tonto” o de “inútil” al hijo, porque no logró realizar algo que el papá o la mamá esperaban por parte del niño. O bien, cuando los padres se ríen del hijo(a) por haber cometido algún error o por haber hecho algo que para los adultos se torna objeto de burla, pero que para el niño resulta ser muy sensible y doloroso. Si se ha cometido ese error, entonces es mejor que los padres procedan a enmendar esta conducta, con la promesa de nunca más volver a repetir la acción, de otra forma se corre el riesgo de que el hijo(a) jamás le perdone al padre o la madre la conducta tan poco considerada que tuvieron hacia su propio hijo(a).
- Perder la paciencia con mucha rapidez: hay hijos que han descubierto la forma en cómo descontrolar a los padres, de modo tal, que la convierten en una suerte de “herramienta estratégica” para sus juegos de manipulación, ya que no tardan mucho en darse cuenta cuáles son los puntos débiles del papá o la mamá, al mismo tiempo que saben a quién recurrir para hacer sus exigencias. Sólo existe una manera de evitar esta situación de pérdida de paciencia, a saber, aprender a no actuar de manera impulsiva y descontrolada con los niños, ya que esto trae aparejado un grave efecto secundario: los niños terminan aprendiendo a resolver los conflictos de una manera equivocada, ya sea a gritos o de manera violenta, copiando exactamente lo que hacen los padres.
- Inconsistencia a la hora de poner límites: cuando los padres no logran ponerse de acuerdo en cómo actuar con sus hijos y, al mismo tiempo, no respetan los límites o reglas que ellos mismos han fijado y establecido, los niños, de manera muy rápida, se dan cuenta de cuál es el padre que cede con más facilidad a sus demandas, con la finalidad de acudir a ese papá o esa mamá que se deja convencer con tanta rapidez, a fin de obtener lo que el hijo o la hija quieren.
- Pensar en los gustos personales y no en los gustos de los hijos: a menudo sucede que ciertas cosas que a los padres les agrada enormemente, a los hijos le resultan muy desagradables –o al revés–, ya sea que se trate de escoger prendas y ropas de vestir, el tipo de música que escuchan, el lugar donde quieren ir a pasar las vacaciones, las amistades que el hijo(a) pueda traer a casa, etc. En este sentido, es preciso que los padres comiencen a evaluar el hecho de tomar en consideración los gustos del niño(a), y no los de ellos, ya que en la medida que los hijos van creciendo, la posibilidad de que comiencen a alejarse de los padres puede generar altos niveles de tensión, por cuanto, lo que quieren los padres para sus hijos, no necesariamente coincide con lo que estos realmente desean.
En resumen: el hecho de contestar de mala manera, burlarse o descalificar a los menores, imponer los gustos de los padres por sobre los gustos de los hijos y mostrarse inconsistentes a la hora de poner límites, suelen ser los errores más comunes que los padres cometen durante el proceso de crianza.
La conclusión más importante que deben sacar los padres de lo señalado, es la real posibilidad de reconocer que se está cometiendo más de algún error y que se harán los esfuerzos pertinentes a fin de repararlos y superarlos, de otra forma, se corre el riesgo de ver cómo los hijos se cierran y se alejan cada vez más de sus progenitores.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










