22 de junio del 2025.- Hoy en día tenemos a demasiadas personas en el mundo que son objeto de crueles burlas y de rechazo social, sea que se trate de niños, de jóvenes o de adultos. Todas ellas sufren por igual, cuando, por distintas razones, son objeto de: (a) burlas crueles y de mal gusto, (b) cuando son excluidas y rechazadas por sus pares, (c) cuando son insultadas, amenazadas o “troleadas” vía redes sociales a través del ciberbullying.
Esta experiencia representa un verdadero ataque a la imagen y a la autoestima del sujeto afectado, con efectos y consecuencias que son devastadores, ya que estas personas experimentan un alto nivel de impotencia, estrés y frustración por no poder defenderse, viéndose obligadas a vivir momentos de mucha rabia e indignación por las feas imágenes que son exhibidas, por ejemplo, en las redes sociales.
Uno de los resultados de estas experiencias, es que estas personas tienden a encerrarse en sí mismas y a evitar el contacto con las demás personas, todo lo cual, puede conducir a los afectados(as) a caer en severos trastornos emocionales, depresión incluida. En tanto que otras personas más sensibles, intentan suicidarse, a raíz de su incapacidad para soportar tanta maldad y atropellos.
Por lo general, la víctima de turno es una persona que no molesta ni incordia a nadie, razón por la cual, la persona se pregunta qué es lo que pudo haber hecho para merecer este tipo de rechazo, burla o maltrato del que es objeto, salvo ser poseedor de un rasgo o característica personal del cual no puede liberarse porque nació con ese “rasgo”, tal como, por ejemplo: padecer de autismo o del síndrome de Asperger, tener la piel muy oscura, presentar algún tipo de discapacidad, ser muy gordo o muy flaco, porque usa lente muy gruesos, por ser una persona poco agraciada físicamente, etc.
Son actitudes, ataques y conductas muy cobardes, ya que demasiado a menudo, las personas que realizan estos actos lo hacen en grupos, o bien, se esconden bajo perfiles falsos con la finalidad de causar daño a los demás, sin temor a ser enfrentados, descubiertos y castigados. Se trata de un ataque a la dignidad de las personas, el cual, además de causar mucho dolor a las víctimas, representa una ofensa gratuita, donde se ha perdido todo el respeto por la persona afectada.
En este sentido, cuando hablamos, por ejemplo, del acoso a través de las redes sociales, estos actos generan una serie de emociones negativas en las personas que los sufren: rabia, dolor, amargura, estrés, depresión, baja autoestima, ideación suicida e intentos de suicidio, algunos de ellos, con éxito.
En ciertas ocasiones, cuando el causante del acoso logra ser identificado por la víctima, ello puede conducir a reacciones muy violentas en contra del victimario como una forma de venganza o de retaliación por el daño sufrido.
Por otra parte, también debemos considerar el caso de los niños y niñas poco populares, es decir, aquellos niños que nadie elige para la práctica de un juego o deporte colectivo, a pesar del gran deseo que tienen estos chicos y chicas de integrarse y participar de la actividad grupal. También están esos otros niños y niñas que nadie invita a un baile o a una fiesta de Cumpleaños, quedando siempre de lado y fuera del círculo social. Asimismo, hay niños que dan la impresión de ser “invisibles ante los ojos de los demás”: nadie del grupo de iguales se digna dirigirles la palabra.
Para muchos de estos niños y jóvenes, esta experiencia de rechazo o burla sistemática puede ser emocionalmente devastadora y traumática, haciéndoles sentir que no valen nada.
¿Qué enseñanzas debemos extraer de este tipo de situaciones? Pues bien, para el caso de aquellos chicos(as) que practican el rechazo social, el acoso, la discriminación o el ciberbullying en contra de otros niños y niñas, tanto los padres de estos chicos como así también las instituciones educacionales responsables deberán preocuparse de corregir, reeducar y, en muchos de estos casos, castigar a quienes han actuado de una manera tan miserable e irrespetuosa en relación con los derechos de los demás. Uno de los intentos de reeducación va por la vía de inculcar y/o educar a estos sujetos con otros valores y principios cívicos y morales. Uno de estos principios dice relación con el respeto por los derechos del otro y el trato digno que hay que dar a los demás.
La razón para hacer ese intento de corrección con los victimarios, es muy simple de comprender: lo único que buscan los niños(as) socialmente rechazados(as) o acosados, es lo que desean todos los niños por igual: ser aceptados como uno más en el grupo.
Finalmente, es bueno recordar lo que una vez expresara Mahatma Gandhi en relación con el negativo y mal comportamiento de algunas personas, a saber: “No me asusta la maldad de las personas malas, me aterroriza la indiferencia de las personas buenas”.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










