25 de Mayo del 2025.- No sólo los metales pesados, el consumo de tabaco, los desechos químicos, plaguicidas, los herbicidas, las acrilamidas, los compuestos plásticos, la radiación solar, las dioxinas, etc., están en grado de provocar distintos tipos de enfermedades en los seres humanos. También se ha identificado una serie de alimentos que provocan el desarrollo de diversos tipos de cánceres y otros trastornos. Ciertos “alimentos, sustancias conservantes y grasas transgénicas también son factores que cooperan para que los procesos cancerígenos se produzcan” y se vean favorecidos. Revisemos la “media docena sucia”:
1. Consumo de tocino y carnes procesadas: de acuerdo con análisis químicos y biológicos, la mayoría de estas carnes contienen niveles significativos de nitrito de sodio. El tocino presenta, asimismo, altos niveles de grasas saturadas, condición que aumenta el riesgo de desarrollar cáncer, entre los cuales están: cáncer de mama, de estómago y de colon. Una fórmula efectiva para reducir el nivel de riesgo de contraer ésta y otras enfermedades, es disminuir, eliminar y/o limitar el consumo de carnes procesadas y de grasas saturadas.
2. Consumo de hot-dogs,salchichasy hamburguesas: debido al riesgo que implica el consumo de estos irresistibles alimentos, especialmente para el caso de los niños, la Coalición para la Prevención del Cáncer recomienda a los padres no permitir a sus hijos la ingesta de más de 10/12 hot-dogs y/o salchichas en el mes, en función de los altos niveles de sal sódica (nitrito de sodio), grasas trans y colesterol que ellos contienen, aumentando de esta forma, el riesgo de desarrollar un cáncer de colon. Asimismo, el consumo de comida chatarra –que incluye a los hot-dogs– ha propiciado una epidemia de diabetes tipo 2, hipertensión arterial, sobrepeso y obesidad mórbida en el mundo, lo que sumado al sedentarismo, ha conducido a que más del 70% de la población adulta e infantil tengan severos problemas con su peso y, por ende, con su salud.
3. Consumo de papas fritas: el grave problema que implica un alto consumo de papas fritas, es que el procesado de este producto requiere de aceite hidrogenado y ser frito a temperaturas muy elevadas. La irresponsabilidad de algunas cadenas de comida rápida llega hasta el punto de agregar azúcar a sus papas fritas con el fin de hacerlas más irresistibles al paladar. Su consumo habitual, además de bloquear las arterias con grasas saturadas, colesterol y grasas transgénicas, también favorece la absorción de acrilamidas. La acrilamida está clasificada por la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer como “probable cancerígeno para los humanos”, y se forma en los alimentos ricos en almidón durante su procesado a altas temperaturas. Se ha detectado, asimismo, que el consumo de acrilamida causa un daño al sistema nervioso, en forma de neuropatía periférica, es decir, una enfermedad de los nervios periféricos que transmiten mensajes desde el cerebro y la médula espinal hasta los músculos, órganos y otros tejidos corporales. Como si esto no fuera suficiente, diversos estudios realizados en mamíferos, han constatado que la acrilamida representa un “agente tóxico para la reproducción de la especie, con propiedades tanto mutagénicas como carcinogénicas”. Por lo tanto, tal como lo señala un aviso publicitario en contra del consumo excesivo de este alimento, en lugar de llamarlas papas fritas, habría que llamarlas “papas cancerígenas”.
4. Consumo de donuts: la revista internacional, Reader’s Digest, describió el consumo de donuts como algo “desastroso e imprudente para el organismo humano”, ya que contienen elevados niveles de aceites hidrogenados, azúcar, harina blanca procesada y acrilamidas, lo cual, las convertiría en uno de los peores alimentos pro cancerígenos.
5. Consumo de chips, papas saladas, galletas saladas, cookies: todos estos productos contienen harina procesada, sal en exceso, azúcares y grasas transgénicas en su elaboración. Sin embargo, la lista real de los ingredientes no siempre está a la vista, siendo necesario decodificarqué es lo que en realidad contiene el producto, ya que el contenido que aparece en el etiquetado es un conjunto de jeroglíficos egipcios difíciles de traducir. La industria alimentaria ha sido sorprendida en múltiples ocasiones “escondiendo los ingredientes de los alimentos que producen”, a través del uso de productos prohibidos en cantidades tales que la ley no los obliga a declararlos en las etiquetas. Es la forma de esconder el uso de “glutamato monosódico” en el extracto de levadura utilizado para la preparación de éstos –y otros alimentos–, haciendo trampa en las porciones individuales, a fin de declarar al público y a la autoridad sanitaria que el alimento está libre de tal o cual sustancia, aun cuando ésta sea pro-cancerígena, adictiva y generadora de obesidad.
6. Consumo de alimentos contaminados con aflatoxinas: las aflatoxinas son micotoxinas que son producidas por hongos y se caracterizan por su toxicidad y carcinogenicidad. La presencia de aflatoxinas tiene un gran impacto negativo en la industria alimentaria de cereales, semillas, nueces y frutos deshidratados, ya que, según las condiciones de almacenamiento, estos alimentos pueden ser contaminados por hongos toxigénicos, cuyo potencial de toxicidad es muy elevado, pudiendo provocar la muerte de cualquier ser vivo que consuma algún cereal infectado.
Señalemos, finalmente, que la única consigna válida continúa siendo la misma: tener extremo cuidado con todo aquello que introducimos en nuestro organismo.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl Conferencista, escritor e investigador (PUC)










