06 de Abril del 2025.- Si bien existen diversos caminos que conducen hacia el crecimiento personal, las personas disponen de una serie de herramientas que son gratuitas y que facilitan dicho proceso, por lo tanto, desde el momento en que alguien toma la decisión de hacer un cambio en su vida personal, este cambio incide, posteriormente, de manera directa, tanto en las relaciones interpersonales como así también en las relaciones laborales y sociales, a tal punto, que las personas del entorno cercano comienzan rápidamente a “notar la diferencia” de lo que está sucediendo con nosotros.
El primer paso que es preciso dar, es “aprender a confiar en uno mismo”: esto implica confiar en las capacidades y habilidades que uno tiene. Una manera de hacerlo, es cuando las personas comienzan a desarrollar la autoconfianza en sí mismas por medio de los pequeños éxitos que van alcanzando en el camino, al mismo tiempo que aprenden a “confiar en las propias intuiciones”. Paralelamente es preciso tener muy presente que en una relación cercana entre dos personas –sea ésta de tipo amorosa o de amistad– si “no existe respeto, reciprocidad y altruismo en esta relación”, lo más sano es dar media vuelta y alejarse der aquel sujeto incapaz de responder con el mismo nivel de entrega y compromiso.
El siguiente paso es aprender a discriminar a quiénes entregar “autoridad acerca de los juicios y opiniones” que puedan emitir acerca de nosotros, ya que en ocasiones, entregamos autoridad y credibilidad a individuos que no merecen ser escuchados o cuyo discurso se basa en el “doble estándar” o doble moral. Conocido es el caso de aquellos sujetos que acusan a los demás de “no ser capaces de escuchar”, cuando son ellos mismos quienes, en realidad, no escuchan ni atienden razones, o bien, quiénes dicen que no se puede confiar en los demás, siendo que el que emite el juicio es un sujeto poco confiable.
En esta misma línea, es importante, asimismo, “aprender a no depender de la aprobación –o desaprobación– de los demás”, ya que eso puede convertirse en un especie de atentado gratuito en contra de la propia autoestima.
En cuarto lugar, las personas deben “aprender a centrarse en lo positivo”: esto significa, que hay que acostumbrarse a reforzar aquellos rasgos y características positivas, sin dejar de intentar alcanzar el gran objetivo que hay por delante, a saber, superar aquellas debilidades y defectos que también nos definen como persona. Todos los seres humanos –salvo algunos casos muy singulares– tienen algo bueno o algo positivo de lo que puedan sentirse bien y orgullosos, y sobre lo cual construir el proceso de crecimiento personal.
En quinto lugar “hay que tomar conciencia de los logros personales”, por cuanto, una manera de mejorar la imagen personal en relación con el acto de “observar, reforzar y respetar lo bueno”, consiste en hacer consciente los logros que se han alcanzado y, paralelamente, buscar nuevos éxitos en el futuro. A respecto de este punto, la pregunta que debe hacerse la persona es: “¿Cuál ha sido el mayor logro en mi vida?”, con la finalidad de repetir ese tipo de logros y experiencias.
El paso número seis, es “aprender a evitar las comparaciones”, ya que todas las personas son diferentes y todas –en mayor o menor grado–, tienen cualidades, fortalezas, debilidades y defectos. Por lo tanto, aunque la persona se vea a sí misma algo “peor” que otras en algunas cosas, también puede ser “mejor” que otras personas en algunas otras, en función de lo cual, no tiene mucho sentido el buscar compararse con otros individuos, ya que el hecho de evitar las comparaciones ayuda a minimizar el riesgo de sentirnos innecesariamente «inferiores» a los demás.
En séptimo lugar, se hace absolutamente necesario “aprender a aceptarse a uno mismo”, un aspecto que resulta tan válido para el sujeto que tiene 20 años, como así también para aquél que tiene 40, 50 o 60 años, acerca de si se es gordo o flaco, alto o bajo, si resulta atractivo o no ante los demás, etc. No obstante lo anterior, esto no significa que si la persona está en condiciones de hacer algún esfuerzo por mejorar su imagen o su aspecto personal, opte por la inercia y la autocomplacencia, en lugar de motivarse por ser mejor.
El octavo paso a dar, es, justamente, “esforzarse por mejorar un poco cada día”, por cuanto, una buena fórmula para elevar la propia autoestima, es buscar superarse uno mismo en todos aquellos aspectos con los cuales no se está completamente satisfecho, sea que esto se relacione con el aspecto intelectual, afectivo-emocional, profesional, familiar o social. Los “límites”, en este punto, los debe fijar el propio sujeto, en función de sus necesidades, expectativas y de sus propias motivaciones internas.
El noveno paso a dar en el proceso de crecimiento personal, es “aprender a ser consecuente consigo mismo”: esto significa que debe haber congruencia entre lo que se dice y lo que se hace, con el objetivo de generar seguridad y confianza en uno mismo. Esta misma consecuencia es la que, posteriormente, marca el punto de inflexión para que los demás también puedan confiar en nosotros y entender que si hemos comprometido nuestra palabra para algún trabajo, acción o actividad, ésta será cumplida y respetada a carta cabal.
Finalmente, hay que buscar “convertir lo negativo en positivo” y nunca decir, por ejemplo: “No soy lo suficientemente bueno…” versus “¡Soy bueno en lo que hago y valgo mucho como persona!”, o también, “No tengo nada interesante o importante que decir”, versus “¡Tengo cosas importantes y valiosas que quiero compartir y aportar!”. Esto hace una gran diferencia en el proceso de ir recorriendo el sendero del crecimiento personal. Una gran diferencia.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










