23 de febrero del 2025.- El “síndrome del impostor” –llamado también “síndrome del fraude”– se relaciona con un trastorno psicológico que trae como consecuencia que personas que son muy hábiles y exitosas tengan la sensación de no ser merecedoras de sus logros y se sientan como un fraude o como impostoras, lo que, finalmente, las hace incapaces de asimilar y valorar sus éxitos y logros.
El “síndrome del impostor” es un fenómeno de difícil explicación que en los últimos años ha comenzado a repetirse con mucha mayor frecuencia. El concepto fue acuñado por las psicólogas clínicas norteamericanas Suzanne Imes y Pauline Clance, quienes advirtieron que un porcentaje de sus estudiantes dudaba de sus propias capacidades y que no se sentían orgullosos de sus éxitos académicos.
Luego de comenzar a investigar con mayor profundidad este extraño fenómeno, publicaron una serie de artículos científicos donde analizaron los temores que mostraban muchas mujeres brillantes –con impecables logros tanto académicos como también profesionales– en relación con sus propios méritos.
Si bien, el síndrome del impostor no es exclusivo de las mujeres, ellas son más propensas a angustiarse por algunos pequeños errores que han cometido y ven a las críticas que reciben –aun cuando sean constructivas– como una evidencia clara de sus defectos y debilidades, lo que las lleva a atribuir sus logros a la suerte, en lugar de a sus habilidades y competencias.
Se estima, que es más frecuente en mujeres por causas de carácter históricas y sociales, en función de lo cual, se produce una tendencia a subestimar sus capacidades e incluso a minimizarlas para no destacar. A menudo, esta sensación de sentirse un impostor(a) provoca mucho sufrimiento en personas que son eficientes, que muestran excelentes habilidades y experticia y que ocupan muy buenas posiciones laborales dentro de sus respectivas profesiones. Es el caso, por ejemplo, de reconocidas y premiadas actrices como Charlize Theron o Viola Davis, o la figura de la ex primera dama de Estados Unidos –y brillante abogada– Michelle Obama, quien, en su libro autobiográfico “Becoming” señala que sufre del “síndrome de la impostora”.
Entre los síntomas que caracterizan a las personas que sufren de este trastorno se cuentan los siguientes: (a) temor a no estar al nivel de lo que se espera de ellas, (b) elevadas auto expectativas y falta de confianza en las propias capacidades, (c) pensamientos negativos sobre uno mismo asociados a expectativas de fracaso, tales como: “No voy a ser capaz”, “Todo me va a salir mal”, “No soy tan buena como la gente piensa”, (d) incapacidad para apreciar y valorar las capacidades y logros propios, (e) miedo a mostrar alguna imperfección personal, (f) sensación recurrente de no merecer los triunfos conseguidos, (g) dificultad para aceptar los elogios de terceros.
En tanto que el “trastorno narcisista de personalidad” se relaciona con un sentimiento general por parte del sujeto de “grandiosidad, necesidad de constante admiración y falta de empatía hacia los demás”.
De acuerdo con el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-V), algunos de los síntomas más representativos de este trastorno son los siguientes:
- Estos sujetos presentan “un grandioso sentido de autoimportancia”, con una clara tendencia a exagerar sus logros y capacidades, y esperan ser reconocidos como “sujetos superiores”, ya que lo que buscan es ser el centro de atención.
- Presentan “fantasías de éxito ilimitado, poder, brillantez, belleza o amor” que son imaginarios.
- Asimismo, estos individuos se creen «especiales» y que sólo pueden ser comprendidos por otras personas que “también son especiales o que tienen un alto status”.
- Lo anterior, los conduce a presentar “conductas y/o actitudes arrogantes y soberbias”.
- Son muy “pretenciosos y exigen una admiración excesiva”.
- Son sujetos que a nivel interpersonal se comportan como “individuos explotadores, sacando provecho de los demás a fin de alcanzar sus propias metas”.
- “Carecen de empatía”: son reacios a reconocer o identificarse con los sentimientos y necesidades de los demás.
Mientras las personas que sufren del “síndrome del impostor” mantienen un bajo perfil –buscando pasar inadvertidas– y tienden a auto convencerse que sus éxitos y logros se deben a causas y/o factores externos a ellas, tales como que recibieron la ayuda de terceros, o que, simplemente, tuvieron buena suerte y no porque fue gracias a sus propios esfuerzos, los sujetos afectado por el “trastorno narcisista de personalidad” sólo buscan ser el centro de atención y cantan a los cuatro vientos que sólo ellos son capaces de lograr tantos éxitos al mismo tiempo, buscando recibir un trato de favor especial, y que sus deseos y expectativas se cumplan de manera automática.
El ejemplo más clásico, del trastorno narcisista de personalidad, hoy en día, es el del actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, catalogado por su propia sobrina Mary L. Trump, psicóloga clínica, como un hombre con tendencias megalomaníacas y muy peligroso para la humanidad.
Dr. Franco Lotito C. – www.aurigaservicios.cl – Conferencista, escritor e investigador (PUC)










