Hace algunos días, publicada en el diario “El Llanquihue”, la destacada historiadora y gestora cultural doña Teresa Huneeus, escribió una interesante y perspicaz columna de opinión a propósito de la iniciativa presidencial de eliminar el feriado del 12 de octubre, fecha que conmemora en Chile el Encuentro de Dos Mundos y que marca su presencia en este mes de octubre.
En lo medular, la autora plantea la necesidad de conservar la fecha para seguir reflexionando en torno a nuestra herencia cultural hispánica, principalmente, “en la que se valore y sopese los aportes de la cultura europea”. Y es verdad. La discusión histórica al respecto sigue todavía viva, abierta e inagotable. Hoy, nuevas publicaciones e interpretaciones históricas parecen estar brindando una mirada más ponderada de lo que significó el asentamiento del mundo hispánico en nuestros territorios, en particular, del verdadero valor y aporte de su cultura en la construcción e identidad de nuestras sociedades.
Tal como lo señala el historiador norteamericano Matthew Restall en su notable libro: “Los Siete Mitos de la Conquista Española”, en el atardecer de la colonización las culturas indígenas mostraron finalmente, de modos diversos, gran capacidad de resistencia, adaptabilidad, vitalidad e incluso una notable aptitud para revertir el impacto de la conquista y por cierto a veces convertir la calamidad en oportunidad. Por su parte, habrá que asentir -concluye- que la herencia hispánica resultó ser mucho más rica, compleja y sofisticada de lo que afirma, que va desde sentar las bases de nuestra institucionalidad hasta el inmenso sincretismo cultural reflejado en el mestizaje, la religiosidad, la educación, el lenguaje, la literatura, la geografía y tanto otros aportes.
Probablemente, uno de los eventos de mayor envergadura de la cultura hispánica con repercusiones universales está justamente conectado con nuestro sur austral patagónico como lo fue la famosa expedición de Magallanes. Su memorable hazaña al circunnavegar el globo no solo fue una auténtica proeza del espíritu humano, sino principalmente, ensanchó y globalizó el mundo colocando a nuestro continente en la geografía mundial. Además de revelar el famoso estrecho que hoy lleva el nombre del célebre navegante.
Por ello, y en concordancia con T. Huneeus, conservar la fecha del 12 de octubre conlleva no sólo promover la reflexión en torno a nuestros orígenes, sino también, apela a preservar nuestra propia memoria histórica, principalmente, de su enseñanza y difusión entre las generaciones más jóvenes, dado que hablar de nuestro pasado es un acto propio y natural de la condición humana, y en donde la memoria histórica resulta ser una de sus piezas instrumentales.
Mientras tanto, al otro lado del mundo, en la ciudad de Sevilla, en su magnífica Catedral Gótica miles de visitantes cada año siguen rindiendo homenaje y admiración a los restos de Cristóbal Colón que yacen solemnemente y silente en su nave central.
Aldo Fredes Gallardo – Director Archivo Patrimonial de la Patagonia – Universidad San Sebastián










