Muchas veces con un cuerpo débil debe soportar sesiones extenuantes de quimioterapia o radioterapia, lo que también provoca secuelas psicológicas.
Es aquí donde cobra sentido, más que nunca, el papel reparador y de acompañamiento de la Medicina Tradicional China. Cuando una persona es diagnosticada con cáncer, son muchas las emociones y también los miedos que se despiertan; aparte de un cuerpo que está recibiendo diversos tratamientos, la mente también deambula, en busca de equilibrio.
Las sesiones de quimioterapia traen consecuencias que debilitan bastante. El tratamiento con acupuntura puede paliar síntomas muy molestos y a veces dolorosos. En un estudio revelado por la Revista Internacional de Acupuntura, se detectó que después del tratamiento en dos pacientes; uno con cáncer gástrico y otra con cáncer de pulmón, remitieron síntomas de vómitos, más calma en general, dejaron de sentir distensión abdominal y el dolor gástrico disminuyó.
La quimioterapia, es como un «bombardeo» para matar las células malignas. Desgraciadamente trae efectos muy adversos. Se ha demostrado que la acupuntura disminuye la secreción de acidez del estómago, regula la presión arterial, activa los anticuerpos y ayuda con la ansiedad, tan común en estos casos, por toda la incertidumbre y los miedos que se activan.
Por esta razón, muchos centros de salud en el mundo, han incorporado la acupuntura como proceso complementario a los pacientes con cáncer. Y es que no solo los factores físicos de los tratamientos, como resequedad en la boca, debilitamiento general, sino que los efectos paralelos como la depresión y la angustia, hacen que el acupunturista se transforme en un verdadero «compañero de ruta». En el fondo, ayuda en esta transición llena de incertidumbres, pero que logra aliviar síntomas y generar más serotonina para que el paciente disminuya tanto la ansiedad como la depresión.
En 2003 la OMS indicó que la acupuntura es un tratamiento eficaz para las náuseas y vómitos producidos por la quimioterapia.
Por esta razón se ha ido conformando la denominada Oncología Integrativa, donde se usa en varios centros, como la Fundación Arturo López Pérez. Desde 2017 el Instituto Nacional del Cáncer en nuestro país, junto a la Fundación Doctor Caupolicán Pardo, iniciaron el desarrollo de oncología integrativa, donde se integraron acupunturistas. En las conclusiones de 2018 el equipo dió a conocer los resultados muy reveladores: aquí fueron evaluados 91 pacientes con distintos tipos de cáncer: 43% de mamá, hematológicos 12%, y colon 10%. Los principales motivos por los que acudieron fue por neuropatía periférica y síntomas secundarios a hormonoterpia. El 95% de ellos tuvo remisión de al menos el 50% de los síntomas consultados, logrando en 45% la remisión completa.
El cáncer de cáncer de mamas, segunda causa de muerte oncológica en mujeres en Chile, también ha hecho que centros faciliten entre sus cuidados paliativos la acupuntura, que en este caso ha demostrado ser altamente eficaz no solo en los efectos de la quimioterapia, sino que también en la ayuda psicológica que representa para las mujeres, superar sus miedos y dolores.
Lo que representa a un paciente con cáncer es su vulnerabilidad, junto a eso una serie de temores y ansiedades que repercuten en su ánimo. Aquí es donde la acupuntura hace valer más que nunca su misión de restablecer el equilibrio de la persona, entregar alivio a los dolores y ayudar al paciente en este camino a veces pedregoso, pero que puede transitarse con ayuda integral y humanitaria.
María Graciela Estay Sierra
Acupunturista – Titulada de la Escuela Internacional de MTCH y Medicinas Complementarias PBS (INMTCH)
Región de Coquimbo










