La historia política de Chile está plagada de hechos curiosos e incluso anecdóticos, que la transforman en una fuente inagotable de experiencias de lo que se debe y no se debe hacer. En la elección presidencial de 1958, el candidato socialista Salvador Allende obtuvo un 28,9 % de los votos y fue estrechamente derrotado por el candidato derechista Jorge Alessandri, quién obtuvo un 31.6% de los sufragios.
En consideración a que ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría absoluta de los votos emitidos, siguiendo la tradición, el Congreso Nacional ratificó al candidato que obtuvo la primera mayoría relativa Jorge Alessandri Rodríguez como Presidente de la República.
La derrota de Salvador Allende ha sido asociada a la presencia de un candidato izquierdista alternativo, el llamado Cura de Catapilco, diputado independiente y ex militante del Partido Socialista, Antonio Zamorano Herrera, quien obtuvo un 3,3% de los sufragios emitidos. La creencia popular y los analistas políticos concluyen en que de no haber competido el Cura de Catapilco, Salvador Allende se habría convertido en Presidente de la República en Noviembre de 1958 y la historia de Chile habría sido muy distinta, pues tal elección habría sido meses antes de la victoria cubana de Fidel Castro y su influencia en Latinoamérica aún no se habría materializado como ocurrió en nuestro país.
Pero, debemos conocer al autor de tal descalabro político. El llamado Cura de Catapilco, nació en La Ligua el 30 de septiembre de 1908. Estudió en el Seminario Franciscano de Santiago y fue ordenado sacerdote en 1932. Realizó cursos de especialización en la Universidad Católica. Se desempeñó como profesor de Filosofía, Griego, Latín, Algebra y Trigonometría en el Seminario de la Granja durante cinco años.
Dentro de sus destinaciones como miembro de la iglesia, fue designado Párroco de la Iglesia de Catapilco en la V Región.
Se retiró del sacerdocio y militó en el Partido Socialista de Chile. Fue candidato a la presidencia de la República como independiente, obteniendo 41.304 votos, que corresponden casi exactamente a la diferencia de votos por los que Jorge Alessandri le ganó a Salvador Allende.
Fue tanto el daño que causó su votación obtenida, que en la época incluso de rumoreaba que su candidatura había sido financiada por los propios adherentes del candidato de derecha y futuro presidente, Jorge Alessandri.
A partir de los hechos narrados, cada vez que en una elección hay un candidato de menor envergadura que se enfrenta al aparentemente favorito de la misma lista, se le tilda de inmediato de Cura de Catapilco.
En las elecciones presidenciales venideras, sin lugar a duda que el Cura de Catapilco estará presente, haciendo de las suyas en ambos lados del espectro político. En el centro derecha ya se vislumbra claramente compitiendo con el ganador de las primarias en un partido recién formado y en la izquierda, sin dudas hará de las suyas, ya que tendrá sólo que observar atendida la gran cantidad de niños que se disputan el trompo para jugar, pero nuestro buen amigo, el Cura de Catapilco estará sonriente observando a sus aventajados discípulos ya que más de alguno lo imitará y le restará importantes votos a quién se estime como favorito del sector.
José Manuel Godoy Leiva










