En el mes de marzo son muchas las emociones que afloran, debido al impacto de recomenzar la dura y a veces tediosa rutina laboral o académica. Los psicólogos empiezan a dar pautas sobre cómo abordar los primeros días con los escolares y los adultos “mastican” silenciosamente el retorno. Sin embargo, este estrés en algunas personas se vuelve crónico y es ahí donde abruptamente el cuerpo comienza a pedir auxilio. Porque una simple preocupación o el estrés que nos puede causar, por ejemplo, hablar en público, se revierte al terminar un pequeño ciclo. Cuando el estrés se prolonga por semanas e incluso meses, se deben tomar medidas inmediatas, porque el cuerpo comienza a manifestarse con dolores de estómago, cefaleas o bruxismo. Dentro de estos síntomas el insomnio es la representación máxima de este sufrimiento.
Hay circunstancias que causan un gran estrés, como la muerte de un familiar, un cambio de casa o una separación. Sin embargo, si pasan las semanas y esto no se detiene, se vuelve incontrolable. Podríamos demostrar cómo funciona el estrés de la siguiente manera: si sentimos que un perro furioso nos puede morder, liberamos cortisol o si en el Metro nos sentimos inseguros. El cuerpo se prepara, se comienza a liberar hormonas, se eleva la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Una vez pasado el peligro, estos niveles bajan y se vuelve a la normalidad. Pero durante el estrés crónico estos síntomas permanecen por mucho tiempo, es como estar con la adrenalina a flor de piel. Comienza el insomnio y las dolencias estomacales entre otros síntomas.
Un estudio presentado el año pasado (WIN), donde se estudiaron 39 países, fue portada de algunos periódicos. Aquí se señala que chilenos se sienten menos saludables que en 2021, donde las mujeres lideran en sensación de estrés y mala calidad de sueño. También se indicó que existe un alto índice de tabaquismo y se come menos sano. Desgraciadamente otro dato crítico es que el estrés es más pronunciado en mujeres, llegó a un 49% para el caso de Chile y 38% a nivel global. Todo este estudio calza con una de las definiciones de estrés: sentirse preocupado o amenazado por la vida.
Lo más perjudicial es que la gente comienza a automedicarse y a soportar noches sin conciliar el sueño o con colon irritable no tratado. En este sentido la acupuntura se asoma como una aliada estratégica en el combate contra el estrés crónico. Cuando el cuerpo lucha día y noche contra la sensación de inseguridad, la acupuntura lo primero que hace es sacar de manera inmediata del modo de lucha o huida y coloca el cuerpo en el modo parasimpático, de descanso y relajación. Envía una señal al cerebro de que está a salvo y puede tranquilizarse. Esto permite que el cuerpo se recupere del estrés, el dolor y la inflamación.
A través de la acupuntura se tratan otros síntomas derivados de estos trastornos: como la tensión muscular en cervicales y espalda, el bruxismo o el dolor de cabeza tensional. Investigaciones han mostrado que las sesiones de acupuntura estimulan la liberación de oxitocina, una hormona que envía señales y regula el sistema nervioso. De esta manera, se contrarrestan los efectos tan perjudiciales, entre ellos la presión arterial alta, los niveles elevados de glucosa en la sangre y el temido insomnio.
Dentro de esta terapia milenaria, se encuentra la auriculoterapia, que consiste en estimular ciertos puntos de la oreja o pabellón auditivo externo, ocupando agujas de acupuntura desechables, semillas o bolitas magnéticas. El neurocientífico, Wilder Penfield, descubrió que existen mapas del cuerpo en la corteza sensorial del cerebro. Este mismo mapa del cerebro se proyecta en diferentes partes del cuerpo y en particular en la oreja.
Con la auriculoterapia las personas experimentan diversas sensaciones, como que están flotando, otras sienten un alivio inmediato, la mayoría tiene una sensación de relajación muy significativa. Sin ir más lejos, esta técnica es muy usada para el estrés, la dificultad o falta de concentración, pérdida de memoria e insomnio.
En Chile no es de extrañar, que debido al estrés se producen graves problemas estomacales; el colon irritable, la gastritis y la acidez son consultas recurrentes en el sistema de salud. Estudios ya han demostrado que el estrés en el aparato digestivo es muy grave, porque al producir cortisol en el organismo, se ve afectado el estómago, el cual se defiende y por tanto tiene menos energía para hacer su trabajo, lo que causa malestar y dolor.
Se estima que en torno a un 80% de la serotonina del cuerpo se encuentra en el tracto gastrointestinal. La acupuntura activa serotonina, transmitiéndolas en el cuerpo de manera natural. Asique, no es de extrañar que la acupuntura sea un tratamiento exitoso en el tratamiento de los reflujos, colon irritable, hígado graso, diarreas, estreñimiento crónico. Dolencias muy comunes, que apuntan a que el 25% aproximadamente de la población en Chile sufre de colon irritable.
Se debe aprender a manejar el estrés con hábitos y prácticas saludables, pero el estrés crónico latente, aquel que perjudica nuestra salud constante y gravemente debe abordarse de inmediato. La acupuntura valora el cuerpo como un universo completo, porque si hay algo que nos representa, es que los órganos de nuestro cuerpo están relacionados. No es necesario que vivamos con nuestro cuerpo enfermo, valoremos la tranquilidad que cada uno nos merecemos.
María Graciela Estay Sierra – Acupunturista de la Escuela Internacional de Medicina Tradicional China










