{"id":35292,"date":"2026-05-31T08:15:00","date_gmt":"2026-05-31T12:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=35292"},"modified":"2026-05-31T21:26:49","modified_gmt":"2026-06-01T01:26:49","slug":"no-nos-abandonemos-antes-de-tiempo-vejez-vinculos-y-abandono","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=35292","title":{"rendered":"No nos abandonemos antes de tiempo: vejez, v\u00ednculos y abandono"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:#abb8c3\" class=\"has-inline-color\">31 de Mayo del 2026.- <\/mark><\/strong>Se suele decir que la vida es c\u00edclica. Lo vemos en las estaciones, en las fases de la luna y tambi\u00e9n en nuestras propias trayectorias vitales. Sin embargo, no todo lo que se repite deber\u00eda naturalizarse. Hay ciclos que, m\u00e1s que aceptarse, necesitan ser interrumpidos. Uno de ellos es el abandono de las personas mayores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada cierto tiempo el tema reaparece; personas mayores que, tras ser hospitalizadas por una enfermedad o emergencia m\u00e9dica, son dadas de alta, pero no regresan a ning\u00fan hogar. Nadie las espera. Nadie responde por ellas. Lo impactante es que, con el paso del tiempo, estos casos dejan de conmovernos y comienzan a formar parte del paisaje, como si fueran inevitables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que enfrentan estas personas no es solo una condici\u00f3n de salud, sino algo m\u00e1s profundo y dif\u00edcil de nombrar; una ruptura de los v\u00ednculos. Es una especie de \u201cenfermedad sociovincular\u201d que afecta precisamente a quienes deber\u00edan sostener el lazo; familias, redes cercanas, comunidades. Ese v\u00ednculo, muchas veces idealizado como indestructible, se debilita, se atrofia o simplemente desaparece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las justificaciones abundan, entre ellas, falta de recursos econ\u00f3micos, ausencia de preparaci\u00f3n para atender necesidades especiales de la vejez, carencia de conocimientos y habilidades t\u00e9cnicas para brindar cuidados adecuados. Algunas razones son reales. Pero no nos enga\u00f1emos, en muchos casos, estamos frente a un abandono literal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo m\u00e1s preocupante es que esta situaci\u00f3n suele invertirse en su explicaci\u00f3n. Se responsabiliza a la persona mayor \u201cpor algo la dejaron\u201d, \u201cno gener\u00f3 redes\u201d, \u201cno cultiv\u00f3 v\u00ednculos\u201d. As\u00ed, el problema deja de ser colectivo y se vuelve individual. En lugar de preguntarnos qu\u00e9 tipo de sociedad estamos construyendo, donde los lazos se vuelven fr\u00e1giles y desechables, preferimos externalizar el cuidado como si fuera un servicio m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando existen recursos econ\u00f3micos, el problema puede amortiguarse. Pero cuando no los hay, los m\u00e1s vulnerables quedan relegados a la caridad de instituciones sobrecargadas y de voluntarios cada vez m\u00e1s escasos. Y en ese contexto incluso emerge una l\u00f3gica tan cruel como silenciosa, la de cuestionar si vale la pena \u201cgastar recursos\u201d en una persona mayor que est\u00e1 m\u00e1s cerca del final de su vida, en sistemas de salud donde siempre faltan camas y siempre sobran urgencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, esta discusi\u00f3n no es sobre \u201cotros\u201d. Es sobre nosotros. Nos encaminamos hacia una sociedad con una alta proporci\u00f3n de personas mayores de 60 a\u00f1os, con creciente demanda de cuidados, cupos en instituciones y apoyos comunitarios. Lo que hoy vemos como casos aislados, ma\u00f1ana ser\u00e1 una realidad estructural.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cortar este ciclo no es solo una urgencia \u00e9tica, sino una necesidad social impostergable. Necesitamos construir una verdadera \u201cLongevity network\u201d, una red de cuidado y v\u00ednculos que acompa\u00f1e a las personas a lo largo de toda su vida, y no solo cuando aparece la dependencia. Eso implica repensar el cuidado como responsabilidad compartida, que se teje desde etapas tempranas, y no como un problema que estalla al final del curso de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Requiere tambi\u00e9n articular esfuerzos p\u00fablicos y privados que no enfrenten generaciones entre s\u00ed, sino que promuevan una convivencia basada en la interdependencia. Una sociedad que cuida no es aquella que simplemente delega, sino la que se compromete, organiza y se hace cargo de que nadie sobre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy, los equipos de salud y del \u00e1rea social intentan conectar a las familias, reconstruir v\u00ednculos, activar redes. Pero esta tarea se vuelve cada vez m\u00e1s compleja y frustrante. Porque los v\u00ednculos no se improvisan en la urgencia; se construyen a lo largo de los a\u00f1os, en el cotidiano, en decisiones peque\u00f1as pero persistentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tiempo pasa, y el cuerpo y la mente lo evidencian, se quiera o no. No es una excepci\u00f3n, es parte de la condici\u00f3n humana. La pregunta no es si envejeceremos, sino c\u00f3mo y con qui\u00e9nes lo haremos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No nos abandonemos antes de tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Carmen Lamilla Almuna \u2013 Asistente Social \u2013 Licenciada en Trabajo Social \u2013 Mag\u00edster en Docencia para<br>la Educaci\u00f3n Superior.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada cierto tiempo el tema reaparece; personas mayores que, tras ser hospitalizadas por una enfermedad o emergencia m\u00e9dica, son dadas de alta, pero no regresan a ning\u00fan hogar. 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