{"id":32843,"date":"2026-01-07T23:42:04","date_gmt":"2026-01-08T02:42:04","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=32843"},"modified":"2026-01-07T23:42:05","modified_gmt":"2026-01-08T02:42:05","slug":"adicto-al-celular-asi-funciona-el-uso-del-telefono-en-nuestra-mente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=32843","title":{"rendered":"\u00bfAdicto al celular? As\u00ed funciona el uso del tel\u00e9fono en nuestra mente"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><mark style=\"background-color:#abb8c3\" class=\"has-inline-color has-white-color\">07 de Enero del 2025.- <\/mark><\/strong>  En redes sociales, en la sobremesa, en las escuelas, universidades y hasta en conversaciones profesionales, usamos el t\u00e9rmino con bastante liviandad. Sin embargo, desde la psicolog\u00eda cl\u00ednica, aun no existe un consenso para definir el uso del celular como una adicci\u00f3n formal, al estilo de los trastornos por consumo de sustancias. Los estudios cient\u00edficos y la evidencia emp\u00edrica apuntan a una categor\u00eda menos rimbombante, pero m\u00e1s rigurosa: uso problem\u00e1tico y\/o compulsivo del celular.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto, no se busca minimizar el fen\u00f3meno, muy por el contrario, ya que los estudios muestran patrones muy similares a los de otras conductas adictivas como la p\u00e9rdida de control, la prioridad del tel\u00e9fono por sobre otras actividades, el uso pese a consecuencias negativas y el malestar cuando se intenta reducir su uso.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que s\u00ed est\u00e1 claro es que el tel\u00e9fono inteligente conversa muy bien con nuestro cerebro dopamin\u00e9rgico. Cada notificaci\u00f3n, cada \u201clike\u201d, cada mensaje nuevo opera como un peque\u00f1o laboratorio conductual en el bolsillo: recompensas intermitentes, impredecibles, que activan los circuitos de recompensa, reforzando la conducta de revisar el dispositivo una y otra vez. En adolescentes y adultos j\u00f3venes esta ecuaci\u00f3n es especialmente delicada: la sensibilidad a la recompensa social est\u00e1 aumentada y las \u00e1reas de control ejecutivo, todav\u00eda est\u00e1n en proceso de maduraci\u00f3n, lo que facilita el uso impulsivo y la dificultad para poner freno.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la cl\u00ednica, empiezan a aparecer escenas cada vez m\u00e1s frecuentes: personas que toman el tel\u00e9fono apenas abren los ojos, antes incluso de registrar c\u00f3mo se sienten; estudiantes que describen \u201cs\u00edntomas de abstinencia\u201d cuando intentan estudiar sin celular; adultos que confiesan no saber qu\u00e9 hacer con una hora libre si no pueden scrollear. No es exageraci\u00f3n literaria: varios estudios que restringen el uso del celular documentan irritabilidad, inquietud, ansiedad y una sensaci\u00f3n de \u201cfalta de algo\u201d. A nivel cerebral, se observan cambios en la reactividad de circuitos asociados a la recompensa y la saliencia cuando se limita el uso por algunos d\u00edas, un patr\u00f3n que nos recuerda, en peque\u00f1a escala, lo que se ve en otros cuadros adictivos.<\/p>\n\n\n\n<p>Es aqu\u00ed donde la neurociencia, abre un espacio para la esperanza y la responsabilidad; el cerebro tambi\u00e9n responde cuando el p\u00e9ndulo se mueve en la direcci\u00f3n contraria. Intervenciones breves, de apenas tres d\u00edas de reducci\u00f3n o suspensi\u00f3n del tel\u00e9fono, muestran modificaciones en \u00e1reas como el n\u00facleo accumbens y la corteza cingulada anterior, es decir, en regiones clave para la motivaci\u00f3n, la inhibici\u00f3n y la asignaci\u00f3n de importancia a los est\u00edmulos. Otras investigaciones sugieren que estas \u201cdietas digitales\u201d pueden disminuir el poder de captura atencional del dispositivo y favorecer una recuperaci\u00f3n, al menos parcial, de la capacidad de concentraci\u00f3n y de la motivaci\u00f3n menos dependiente de gratificaciones inmediatas. Pero los efectos no se limitan a la atenci\u00f3n. Revisiones sistem\u00e1ticas han vinculado, de forma consistente, el uso problem\u00e1tico del celular con peor calidad de sue\u00f1o, m\u00e1s s\u00edntomas de ansiedad y mayores niveles de depresi\u00f3n, especialmente cuando el tel\u00e9fono invade la noche y la cama.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ocurre con esto, es que la luz azul retrasa la melatonina, la sobreestimulaci\u00f3n cognitiva y emocional a \u00faltima hora y la rumiaci\u00f3n alimentada por comparaciones sociales y miedo a \u201cperderse algo\u201d, dificultan la capacidad para conciliar y mantener un sue\u00f1o reparador. Parad\u00f3jicamente, el objeto al que recurrimos para regular el malestar termina, muchas veces, amplific\u00e1ndolo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una dimensi\u00f3n menos comentada y, quiz\u00e1s, m\u00e1s inquietante: nuestra creciente incapacidad para tolerar el aburrimiento. El celular se ha convertido en una pr\u00f3tesis afectiva frente a cualquier asomo de vac\u00edo: la espera en la fila, el viaje en metro, el silencio despu\u00e9s de una discusi\u00f3n, los minutos antes de dormir. Desde la neurociencia sabemos que esos momentos de \u201cno hacer nada\u201d activan la red por defecto, un conjunto de regiones implicadas en la reflexi\u00f3n interna, la construcci\u00f3n del relato de s\u00ed y la consolidaci\u00f3n de recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la pr\u00e1ctica cl\u00ednica, abordar esta relaci\u00f3n de dependencia implica algo m\u00e1s que aconsejar \u201cusar menos el celular\u201d. Requiere trabajar sobre tres niveles. Primero, el nivel del h\u00e1bito: identificar gatillos, cambiar rutinas (por ejemplo, dejar el tel\u00e9fono fuera del dormitorio, sustituir el gesto autom\u00e1tico de tomarlo al despertar por otra acci\u00f3n breve y consciente) y establecer l\u00edmites claros de tiempo y contexto. Segundo, el nivel emocional: reconocer qu\u00e9 estados afectivos se est\u00e1n regulando con el dispositivo, ansiedad, tristeza, soledad, sensaci\u00f3n de vac\u00edo, y construir, junto a la persona, otras formas de cuidado y contenci\u00f3n que no dependan exclusivamente de la pantalla. Y, tercero, el nivel de sentido: preguntarse qu\u00e9 lugar ocupa el tel\u00e9fono en la vida ps\u00edquica de cada quien. \u00bfEs una forma de escapar de un mundo experimentado como hostil? \u00bfUn intento de control permanente sobre v\u00ednculos fr\u00e1giles? \u00bfUn refugio frente a una realidad que se percibe pobre en gratificaciones?<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n no es a demonizar la tecnolog\u00eda ni a idealizar un imposible retorno a la desconexi\u00f3n total. El celular es una herramienta potente, y para muchas personas es tambi\u00e9n un recurso de apoyo social, laboral y afectivo leg\u00edtimo. La invitaci\u00f3n es, m\u00e1s bien, a recuperar la posibilidad de elegir. Que tomar el tel\u00e9fono al despertar no sea un reflejo inevitable, sino una decisi\u00f3n. Que haya, en el d\u00eda, peque\u00f1os espacios libres de pantalla donde el cerebro pueda descansar, la mente pueda vagar y el psiquismo pueda pensarse sin intermediarios. La pregunta que vale la pena hacerse no es s\u00f3lo cu\u00e1nto tiempo pasamos frente al celular, sino cu\u00e1nto espacio le dejamos al aburrimiento f\u00e9rtil, al silencio y al encuentro con otros y con uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En un mundo que celebra la hiperconexi\u00f3n, defender esos espacios puede parecer un gesto contracultural. Desde la psicolog\u00eda y la neurociencia, es tambi\u00e9n un gesto de salud mental.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jacquelin Hormaz\u00e1bal, acad\u00e9mica de Psicolog\u00eda UNAB<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hablar de \u201cadicci\u00f3n al celular\u201d, se ha vuelto casi una conversaci\u00f3n com\u00fan.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":32844,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,11,4161,3265,4395,2514],"tags":[2118,337,273,247,133],"class_list":["post-32843","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-al-dia","category-educacion","category-familia","category-psicologia","category-sociedad","category-tecnologia","tag-semanariolocal","tag-informacion","tag-noticias","tag-region-de-los-lagos","tag-semanario-local"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32843","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=32843"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32843\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":32845,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/32843\/revisions\/32845"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/32844"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=32843"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=32843"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=32843"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}