{"id":28264,"date":"2025-04-20T08:15:00","date_gmt":"2025-04-20T12:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=28264"},"modified":"2025-04-19T23:39:16","modified_gmt":"2025-04-20T03:39:16","slug":"gabriela-campesina-y-letrada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=28264","title":{"rendered":"Gabriela, campesina y letrada"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><mark style=\"background-color:#abb8c3\" class=\"has-inline-color has-white-color\">20 de abril del 2025.-<\/mark><\/strong> No es casual que la mayor intelectual chilena, la primera mujer de nuestro continente que obtuvo el Premio  Nobel de Literatura, la que lleg\u00f3 tan lejos \u2013desde la modestia de un pueblo perdido en el Valle de Elqui, Montegrande, al Palacio de Conciertos de Estocolmo, a ser honrada por el Rey Gustavo V de Suecia\u2013, sea una chilena campesina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Orgullosamente, campesina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso hablamos en marzo pasado con unas 250 mujeres del valle de Quillota, en el contexto del D\u00eda Internacional de la Mujer. Hab\u00eda productoras de tomates, flores, paltas, angustiadas por problemas como la escasez h\u00eddrica, la falta de conectividad, las limitaciones legales de las casadas para la propiedad de la tierra\u2026 Me hab\u00edan invitado a empoderarlas y eso hice, vali\u00e9ndome de Gabriela.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Les coment\u00e9 que Lucila Godoy Alcayaga, nombre legal de Gabriela Mistral, honestamente no ten\u00eda ni una sola posibilidad de llegar a las alturas que lleg\u00f3. Como me dijo en una entrevista uno de sus mayores investigadores, el acad\u00e9mico Pedro Pablo Zegers: \u201cLucila Godoy Alcayaga no ten\u00eda ninguna chance de llegar a ninguna parte. Estaba condenada al fracaso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ten\u00eda tres cosas a su haber que eran nefastas: hab\u00eda nacido en provincia, en el valle de Elqui, cordillera adentro, perdida en las serran\u00edas, en 1889; era&nbsp; pobre y era mujer. Campesina, para colmo de males.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esa \u00e9poca esas eran limitantes mucho peores que lo que son ahora. Pero ella revierte esa adversidad, la da vuelta. Logra posicionarse contra viento y marea en el mundo de la pedagog\u00eda de manera tan potente, que sale al mundo, aprende, escribe y termina convertida en la primera mujer latinoamericana en obtener el Premio Nobel de Literatura en 1945. Todo eso, sin dejar de ser una mujer campesina. Profundamente chilena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas tres \u201ccosas\u201d \u2013mujer, pobre, provinciana\u2013, condiciones nefastas sumadas con las que ella cargaba, hoy se conocen como \u201cinterseccionalidad\u201d. El concepto se refiere a una serie de categor\u00edas que, juntas, significan discriminaci\u00f3n, falta de oportunidades, pobreza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Gabriela Mistral, que adem\u00e1s de ser campesina, era hija y hermana de profesores, tuvo una condici\u00f3n salvadora: en su casa hab\u00eda libros y muy pronto aprendi\u00f3 a leer y a escribir. Por eso ahora, que nos toca conmemorar el D\u00eda Mundial del Libro y la Lectura, este pr\u00f3ximo 23 de abril, vuelvo sobre el tema. Para hablarles ahora a los lectores de la biblioteca p\u00fablica que Hogar de Cristo administra en Estaci\u00f3n Central.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Gabriela naci\u00f3 en 1889. A principios del siglo 20 en Chile, el censo de poblaci\u00f3n indicaba que&nbsp;<strong>7 de cada 10 chilenos eran analfabetos<\/strong>. Hombres y mujeres casi en partes iguales, aunque hab\u00eda un poco m\u00e1s de mujeres que no sab\u00edan leer ni escribir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aprender a leer es como cultivar la tierra. Un aprendizaje que se inicia lento y que cuando florece no se marchita. Hoy Chile casi no tiene analfabetos. Pero entre las poblaciones mayores, no pocas de las muchas mujeres que he entrevistado en mi vida, nunca aprendieron a leer y a escribir. Y existen otras (unas 500 mil personas en Chile) que son analfabetas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y, otro dato de la modernidad: persiste el analfabetismo funcional. Esto es: personas que manejan la lectura y escritura en un grado elemental, pero que no son capaces de comprender lo que leen, ni escribir textos breves. Esto est\u00e1 extendido no s\u00f3lo entre los viejos; est\u00e1 pasando cada vez m\u00e1s entre los hijos de la cultura digital.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Conocer las letras del alfabeto, saber juntarles y sacarles todo su jugo precioso, hace una diferencia fundamental. Para las mujeres nacidas en la ruralidad, en sectores apartados, lograr ese conocimiento era dif\u00edcil en los tiempos de Gabriela Mistral y sigue si\u00e9ndolo hoy. Pero no se puede estar al margen de la lectura y de la escritura. En ambas funciones est\u00e1 la savia del conocimiento. Y hasta se ha dicho que escribir previene el cada vez m\u00e1s com\u00fan Alzheimer, que es la epidemia en un pa\u00eds que envejece.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLeamos juntas esta reflexi\u00f3n de Gabriela Mistral\u201d, les dije a las campesinas de Quillota en marzo. \u201cToda la naturaleza es un anhelo de servicio; sirve la nube, sirve el aire, sirve el surco. Donde haya un \u00e1rbol que plantar, pl\u00e1ntalo t\u00fa; donde haya un error que enmendar, enmi\u00e9ndalo t\u00fa; donde haya un esfuerzo que todos esquiven, ac\u00e9ptalo t\u00fa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es notable c\u00f3mo Gabriela liga su propio anhelo de servicio (como profesora rural y en particular como profesora de ni\u00f1as en las que estimulaba la lectura) con el servicio que le aporta a los seres humanos la tierra, su cultivo, sus frutos. Una mujer campesina sabe que sirve y sirve m\u00e1s si sabe. Y sirve mucho m\u00e1s si tiene ese anhelo de servicio, que comparte con la nube, con el aire, con el surco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay otra frase clave y muy definitoria de la maestra Mistral. Dice:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cLa Patria es la infancia, el cielo, el suelo y la atm\u00f3sfera de la infancia. Yo sigo hablando mi espa\u00f1ol con el canturreo del valle del Elqui; yo no puedo llevar otros ojos que los que me rasg\u00f3 la luz del valle del Elqui; yo tengo un olfato sacado de esas vi\u00f1as y esos higuerales y hasta mi tacto sali\u00f3 de aquellos cerros con pastos dulces o pastos bravos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la mujer campesina y a las que somos sensibles a la naturaleza el recuerdo de los olores y los sabores de infancia nos conmueve tanto como el primer amor, el nacimiento de un hijo, la p\u00e9rdida de la madre. La verdadera Patria es el suelo, los montes, los campos, donde uno creci\u00f3. La patria es la infancia, sostiene Gabriela Mistral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto lo escribe antes que lo hiciera Herman Hesse, poeta y escritor alem\u00e1n, 10 a\u00f1os mayor, que gan\u00f3 el Premio Nobel al a\u00f1o siguiente que ella, en 1946. Hermann Hesse se\u00f1ala: <em>\u201c<\/em><em>Es en la infancia donde se gesta nuestra esencia m\u00e1s aut\u00e9ntica y libre\u201d. Quien se cr\u00eda en el campo a su aire<\/em><em>, <\/em>ser\u00e1 siempre campesino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese es el caso de nuestra gran Gabriela. Mujer moderna, fuerte, inspiradora, que pese a las altas cumbres intelectuales que alcanz\u00f3, nunca dej\u00f3 de decirse campesina. Orgullosamente, campesina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Ximena Torres Cautivo<\/strong> &#8211; periodista <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orgullosamente, campesina. 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