{"id":19232,"date":"2024-01-21T23:00:00","date_gmt":"2024-01-22T02:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=19232"},"modified":"2024-01-22T23:51:23","modified_gmt":"2024-01-23T02:51:23","slug":"la-busqueda-de-la-dulce-venganza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/?p=19232","title":{"rendered":"La b\u00fasqueda de la \u201cdulce\u201d venganza"},"content":{"rendered":"\n<p>No cabe duda alguna, que en relaci\u00f3n con el acto de <strong>\u201cquerer cobrar venganza\u201d<\/strong> en contra de aquel individuo que nos ha hecho da\u00f1o, hay una serie de emociones directamente involucradas: rencor, amargura, resentimiento, rabia, odio, desd\u00e9n, orgullo herido, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con diversas investigaciones, la conducta de venganza tendr\u00eda profundas ra\u00edces biol\u00f3gicas en los seres humanos y refleja lo que los expertos llaman un <strong>\u201cprimitivo sentido de la justicia\u201d<\/strong>. De ah\u00ed que John Katzenbach, escritor de novelas de misterio y suspenso, asegure que el <strong>\u201cojo por ojo, es la esencia de la venganza\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Investigadores y neurocient\u00edficos que se han dedicado a estudiar este fen\u00f3meno, se\u00f1alan que cuando una persona es ofendida, de inmediato se <strong>\u201cencienden en su cerebro\u201d<\/strong> las mismas zonas cerebrales que se activan cuando alguien se prepara para comer o para satisfacer un deseo, con la diferencia que en el caso de la ofensa, el individuo ofendido se activa para devolver la ofensa a su agresor.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. Eddie Harmon-Jones, un neurocient\u00edfico de la U. de Wisconsin, EE.UU., ratifica lo anterior, afirmando que cuando una persona es agredida, el cerebro del sujeto ofendido experimenta un verdadero estallido neuroqu\u00edmico con mucha actividad cerebral en la zona prefrontal, zona relacionada con el manejo de las normas y el equilibrio social, y coincide con otros investigadores en que corresponder\u00eda, efectivamente, a la misma zona que se activa cuando la gente se dispone a alimentarse, o bien, cuando desea cumplir con alg\u00fan intenso anhelo interno y \u2013en el caso de la venganza\u2013, &nbsp;de lo que se trata, es, precisamente, el deseo por parte del sujeto de recuperar el equilibrio perdido, por intermedio de una acci\u00f3n tan simple y b\u00e1sica como <strong>\u201cdevolver el golpe recibido\u201d<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p>Es, justamente, aquella sensaci\u00f3n de <strong>\u201cdesequilibrio interno\u201d<\/strong> que experimenta la persona, luego de haber perdido algo como consecuencia de una afrenta o de una agresi\u00f3n, la que explicar\u00eda ese instintivo y casi universal deseo de venganza, que ha sido estudiado en diversas culturas, y que se presenta en todas ellas con la misma fuerza y potencia. El Dr. Harmon-Jones afirma que cuando <strong>\u201cuna persona es agredida, algo pierde el sujeto, y en la b\u00fasqueda de una venganza, el individuo lo que desea es hacerle lo mismo a aqu\u00e9l que lo ofendi\u00f3 o que le hizo da\u00f1o\u201d<\/strong>, lo cual, cumplir\u00eda una suerte de <strong>\u201cfunci\u00f3n psicol\u00f3gica del tipo reparatoria\u201d<\/strong>, a trav\u00e9s de la cual, el ofendido recupera el equilibrio perdido a trav\u00e9s del acto de la agresi\u00f3n u ofensa, quedando ambos en igualdad de condiciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora bien, la recuperaci\u00f3n de dicho equilibrio no pasa \u00fanica y exclusivamente por golpear de vuelta al ofensor, ya que la verdadera satisfacci\u00f3n de una acci\u00f3n de revancha proviene de una exposici\u00f3n p\u00fablica de qui\u00e9n cometi\u00f3 la falta.<\/p>\n\n\n\n<p>El Dr. John Darley de la Universidad de Princeton se suma a lo se\u00f1alado por el neurocient\u00edfico Eddie Harmon-Jones, afirmando que un <strong>\u201cofensor expuesto p\u00fablicamente ante todos, har\u00e1 m\u00e1s feliz al ofendido que cualquier otra cosa\u201d<\/strong>. Diversas investigaciones realizadas en Estados Unidos en el \u00e1rea de la neurociencia demuestran que, una vez realizado el acto de la venganza, el sujeto ofendido experimenta una satisfacci\u00f3n placentera similar a la que se siente cuando uno come un buen trozo de chocolate.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, es preciso poner atenci\u00f3n en aquellos casos en que la afrenta que le ha tocado vivir a una persona no es <strong>\u201cproporcional\u201d<\/strong> a la venganza que desea llevar a cabo el sujeto ofendido, en cuyo caso, se podr\u00eda pensar que hay un aspecto anormal en la reacci\u00f3n y que, eventualmente, podr\u00eda ser, incluso, algo riesgoso para la integridad del propio sujeto que ha sufrido la afrenta.<\/p>\n\n\n\n<p>La raz\u00f3n es muy simple: cuando el deseo de buscar la revancha alcanza ribetes patol\u00f3gicos, la venganza en s\u00ed misma se convierte en el <strong>\u201ceje central de acci\u00f3n y de vida\u201d<\/strong> por parte de ofendido, quien termina por olvidarse, incluso, de su propio bienestar, tranquilidad y seguridad en la b\u00fasqueda de satisfacci\u00f3n personal. Una muestra de esta situaci\u00f3n, se produce cuando, por ejemplo, una mujer es abandonada o traicionada por su marido (o pareja), quien comienza una nueva relaci\u00f3n amorosa con otra mujer. Una primera reacci\u00f3n por parte de la mujer abandonada ser\u00e1 hacer todos los esfuerzos e intentos para que la nueva relaci\u00f3n de su ex pareja fracase, convirtiendo ese deseo de venganza en su principal motivo de vida, olvid\u00e1ndose de algo muy importante: de ella misma, de su dolor, de su frustraci\u00f3n, de su necesidad de sanar y recuperar su equilibrio interno. Si esa fuera la f\u00f3rmula escogida, entonces estar\u00edamos frente a una conducta de tipo patol\u00f3gico y enfermizo.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra forma de venganza por parte de la mujer que ha sido enga\u00f1ada por su pareja, es pagarle a \u00e9ste con <strong>\u201cla misma moneda\u201d<\/strong>, es decir, siendo ella tambi\u00e9n infiel. No obstante lo anterior, aquella mujer que utiliza esta <strong>\u201cestrategia de venganza buscando devolver el golpe que ha recibido<\/strong>\u201d, no borra con ello, la infidelidad y el enga\u00f1o a manos de su pareja. Lo que sucede, en realidad, es que el sujeto que ha sido infiel queda ahora en la misma condici\u00f3n en que qued\u00f3 ella, con lo cual, ambas &nbsp;personas terminan por advertir, que nunca m\u00e1s podr\u00e1n volver a recuperar una <strong>\u201crelaci\u00f3n de pareja normal\u201d<\/strong>, por mucho que una de las partes muestre un genuino arrepentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Una f\u00f3rmula m\u00e1s extrema de venganza patol\u00f3gica \u2013que se produce m\u00e1s a menudo de lo que se piensa\u2013 es cuando la mujer despechada intenta asesinar, ya sea a la esposa de su ex amante, o a la amante de su esposo, o bien, a ambos. Se entiende, que esta f\u00f3rmula tambi\u00e9n funciona al rev\u00e9s, es decir, el hombre despechado asesina \u2013en venganza\u2013 al objeto de su amor y, asimismo, a aquel sujeto que tuvo la mala idea de entablar una relaci\u00f3n amorosa con su mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Como se comprender\u00e1, en ambos casos, el nivel de satisfacci\u00f3n personal por el acto de venganza llevado a cabo \u2013de corte muy violento\u2013, s\u00f3lo ser\u00e1 de muy breve y ef\u00edmera duraci\u00f3n, debido a las serias repercusiones legales que tal acci\u00f3n traer\u00e1n consigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo mejor \u2013y lo recomendable\u2013 en este tipo de situaciones, es que la persona busque apoyo y ayuda profesional, a fin de sanar internamente, recuperar el equilibrio emocional y rehacer su vida. De otra forma, el sujeto corre el serio riesgo de tirar \u2013in\u00fatilmente\u2013 toda su vida por la borda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Dr. Franco Lotito C. \u2013 <a href=\"http:\/\/www.aurigaservicios.cl\">www.aurigaservicios.cl<\/a><\/strong> &#8211; <strong>Acad\u00e9mico, escritor e investigador (PUC-UACh)<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cLa venganza es dulce y no engorda\u201d (Alfred Hitchcock, director de cine, productor y guionista de origen ingl\u00e9s).<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":19233,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3,7],"tags":[2118,824,2126,823,337,825,273,247,133],"class_list":["post-19232","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-al-dia","category-opinion","tag-semanariolocal","tag-academico","tag-docente","tag-franco-lotito-catino","tag-informacion","tag-investigador","tag-noticias","tag-region-de-los-lagos","tag-semanario-local"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19232","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=19232"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19232\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19234,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/19232\/revisions\/19234"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/19233"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=19232"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=19232"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.semanariolocal.cl\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=19232"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}