Published On: Mié, Jun 10th, 2020

Hipertensión y diabetes: cómo controlar patologías que complican pronóstico de COVID-19.

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Hipertensión y diabetes son las enfermedades crónicas más comunes entre hospitalizados por COVID-19 en Chile. De hecho, recientemente la seremi de Salud de La Araucanía, Gloria Rodríguez, informó que pacientes con esas dos patologías lideran decesos por coronavirus en la región, donde la tasa de letalidad llega al 2,2%, la cifra más alta del país.

El 19° Informe Epidemiológico del Ministerio de Salud, versión que contó con las enfermedades crónicas de base de los contagiados hospitalizados por coronavirus en el país, da cuenta que un 27% de ellos tenían hipertensión, un 19% diabetes y, un 5% obesidad, enfermedades cardiovasculares, cardiopatías crónicas y enfermedad pulmonar crónica.

Cifras preocupantes teniendo en cuenta que estas dos enfermedades crónicas son prevenibles y controlables si son tratadas de forma correcta. “Estas patologías no producen demasiados síntomas, pero sus consecuencias producen graves problemas cardiovasculares a largo plazo, por eso, hay que estar alerta”, explica Elizabeth Luna, nutricionista de Sodexo.

Según un estudio realizado por la Revista Chilena de Cardiología, personas con hipertensión y enfermedades cardiovasculares podrían ser un grupo de mayor riesgo frente al COVID-19. Esto podría deberse a que la proteína que utiliza el virus para introducirse dentro de las células humanas puede estar aumentada en personas con este tipo de enfermedades.

En la mayoría de los casos, las enfermedades crónicas son resultado de malos hábitos, sin embargo, existen factores genéticos que aumentan el riesgo de padecerlas, es decir, el hecho que uno de los padres tenga la enfermedad aumenta el riesgo de que los hijos puedan tenerla. Por ello, el llamado es al autocuidado y a darle importancia a factores que son modificables, como la adecuada alimentación y la actividad física, principalmente.

Algunas de las condiciones que producen hipertensión y diabetes son: comer a menudo alimentos alto en grasas, tales como salame, hamburguesas, mantequilla, cremas, entre otros, que, además son altos en sodio. Por otro lado, es fundamental tener una alimentación baja en azúcar, para esto, prefiere alimentos frescos, como frutas y verduras en las porciones adecuadas: la porción de fruta equivale a 1 taza (200ml) o bien, equivalente al tamaño de la mano, mientras que 1 porción de verduras, equivale a 1 plato de pan o a la capacidad de dos manos juntas.

Elimina las bebidas de tu dieta, es mejor optar siempre por beber agua, lee siempre las etiquetas de los alimentos, Chile cuenta con la Ley 20.606 y uno de sus principales objetivos es definir límites de contenido de energía, grasas, sodios y azucares, a través de sellos negros en los envases, por lo tanto, el consejo es preferir alimentos con menos sellos de advertencia. Otro factor importante es el sedentarismo, nuestro país tiene una cifra preocupante de inactividad física, 86,7% de la población chilena es sedentaria, según la Encuesta de Salud 2016-17.

“Si posee una de estas dos enfermedades lo más importante es comenzar a tener un estilo de vida más saludable. Con estos cambios obtendrá otros beneficios, reducir el riesgo de otras patologías y sentirse mucho mejor en el día a día” explica Elizabeth Luna.

Según la nutricionista, el control del peso es una parte importante de la prevención de la diabetes. Y es posible que pueda prevenir o retrasar la diabetes al perder entre el cinco y el 10 por ciento de su peso actual. Por lo tanto, se recomienda seguir un plan de alimentación saludable con porciones más pequeñas y, menos grasa, sodio y azúcar. Y aumentar el consumo de granos integrales, frutas y verduras.

Para tratar ambas enfermedades se recomienda hacer ejercicio por lo menos 30 minutos al día, 5 veces a la semana. “El ejercicio de baja intensidad provoca una disminución en los niveles de azúcar en la sangre al ser usada por el músculo como fuente de energía, por lo que mejora el control glucémico y resulta beneficioso para disminuir la presión arterial, el colesterol y por supuesto controlar el peso” menciona, Elizabeth Luna.

Un factor importante es dejar de fumar, ya que el tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. “Las personas hipertensas que son fumadores están expuestos en mayor medida a los efectos negativos del tabaco, ya que los componentes de este tienen consecuencias directas en la salud cardiovascular, provocando la vasoconstricción. Es importante mencionar que la relación entre tabaco e hipertensión puede llegar a ser fatal en muchos casos” explica, Elizabeth Luna.

Otro consejo que entrega es controlar el estrés. Según Luna, “cuando estamos estresados y ansiosos, nuestro ritmo cardíaco se acelera porque el organismo libera adrenalina para mantenernos alerta. Por ende, es importante hacer ejercicios de meditación, yoga o alguna actividad que nos saque de la rutina”.

Si aún no estas diagnosticado con alguna de estas enfermedades algunas señales de alerta son, en el caso de hipertensión, a pesar de su silencio, hay ciertos síntomas que pueden relacionarse con un alza en la presión, como dolor de cabeza, mareo, zumbido de oídos y destellos de luz. En la diabetes, sed, aumento del apetito y de orina, tanto de día como de noche, además retraso en cicatrización de las heridas, dolores y hormigueo en las extremidades, entre otros. En cualquier caso, debe ser evaluado.

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Hipertensión y diabetes: cómo controlar patologías que complican pronóstico de COVID-19.