Published On: Lun, Abr 20th, 2020

El mensaje detrás de la pandemia del Coronavirus.

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Estoy seguro que nadie vio venir la problemática mundial que se ha generado a raíz de la pandemia del COVID-19. Hasta hace unos meses atrás todos seguían su vida bajo la misma dinámica habitual, con los planes de siempre, fuertemente sujetos al consumo, pendientes de las redes sociales y siguiendo una proyección o estilo de vida que en la mayoría de los casos es impuesta por el medio y no permite posibilidades de optar por algo distinto.

A todo esto, vino a poner en jaque el COVID-19, como si se tratase de una advertencia divina, que nos quisiera decir: “no se olviden de lo principal, de aquello que es esencial en la vida y los diferencia de cualquier especie sobre la tierra; su capacidad de amar y de ser empaticos entre ustedes”. Y es en este preciso instante que se nos viene a la mente como un destello cegador la profundidad y sabiduría contenida en el segundo mandamiento “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Porque querámoslo o no, la pandemia del COVID-19, nos está enseñando a valorar la vida más que nunca, a desear recuperar lo básico de vivir en sociedad, poder vernos, abrazarnos, conversar y reír un poco de cualquier tontera, de vernos mas como hermanos y menos de forma individualista y competitiva como lo veniamos haciendo.

Por si algunos lo olvidan rapidamente, conviene recordar que en menos de 1 año, pasamos de los incendios forestales en Australia, Portugal, Grecia y el Amazonas, al desprendimiento del bloque de hielo mas grande de la historia en la Antártida, la crisis humanitaria de Venezuela, la mega migración en caravana hacia Estados Unidos, el estallido social en Chile y varios países de Sudamérica y ahora la pandemia mundial del COVID-19.

Todo esto pese a que desde hace años, diferentes voces nos advertían lo que se venía: Cambio Climático, destrucción de la capa de ozono, incendio de los grandes bosques tropicales, extinción de especies animales y vegetales, aumento de la temperatura global, derretimiento de los polos, hambrunas de proporciones bíblicas, sequías, terremotos, huracanes, inundaciones, millones de desplazados.

Todo parece indicar que nuestro sistema de vida, desde el punto de vista económico y social esta siendo fuertemente cuestionado, y lo más probable es que debamos aprender a vivir en escenarios de mayor incertidumbre y cambio constante.

De forma paralela, hemos sido testigos de una pérdida de los valores humanos como la honestidad, responsabilidad, respeto, integridad, tolerancia, compromiso, confianza, etc.

Y pese a todo esto, no fuimos capaces de escuchar todas esas voces que nos advertían y hacer los cambios necesarios que nos permitirían ver el futuro con mayor optimismo. Por ello que todo lo que está sucediendo parece inevitable y necesario para el despertar de nuestra conciencia social y humana, la que nos llevara al advenimiento de un nuevo paradigma.

Al escribir esto, millones de personas nos hemos quedado en casa acatando las medidas de sanidad y económicas para combatir la pandemia del Coronavirus. Dentro de meses esta situación será controlada, seguramente con muchas nefastas consecuencias que lamentar como: miles de muertos, economías recesivas, empresas en quiebra, fuente desempleo, familias destruidas, países mas pobres. Pero todo esto va a pasar y empezaremos la reconstrucción y algo queda en claro: Nada volverá a ser como antes.

Cuando termine el aislamiento domiciliario o toque de queda, el mundo que nos vamos a encontrar va a ser muy pero muy diferente al que dejamos y tenemos 2 opciones: nos lamentamos y sufrimos de aquí en adelante o nos re-inventamos, innovamos, cambiamos, transformamos, rediseñamos; y crecemos. Por lo que deberíamos aprovechar estos días o semanas que nos quedan de encierro para evaluarnos, mirar hacia adentro y empezar el cambio. Un cambio que nos permita volver a colocar nuestros objetivos de vida en una adecuada escala de importancia, ademas  de devolverle a los valores humanos el lugar que merecen en nuestra vida, valorar y vivir enfocados en lo esencial, en aquello que tiene verdadero significado para nosotros, en aquello que trasciende y no lo puede destruir ningún virus, aquello que nos hace tener conciencia de vida.

No puedo terminar este articulo sin citar las celebres palabras de Martin Luther King, cuando dijo: “Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos».

Fredy H. Wömpner G.  Economista y Escritor Dir. Instituto Humanismo Cristiano

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El mensaje detrás de la pandemia del Coronavirus.