Published On: Lun, Abr 13th, 2020

Carta Abierta a Karen

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Estimada Karen:

Vi y escuché tu relato en las redes sociales y luego en televisión, donde cuentas los síntomas que te afectaron, de como fuiste mal diagnosticada y te recetaron algunos medicamentos y que consumieras plátano para los calambres que tenías. De cómo fue tu marido quien, con tus indicaciones, tuvo que inyectarte vía intramuscular para poder calmar tu dolor.  Tuviste síntomas diferentes a los habituales del coronavirus, por lo que el profesional que te atendió te diagnostico sinusitis; tuviste que mentir para que en tu lugar de trabajo te realizaran el examen el cual resultó positivo para covid-19. Estuviste hospitalizada en el mismo centro hospitalario donde trabajas, donde la soledad fue tu compañía. Valoro la preocupación y sensatez al decirle al colectivero que eras positiva para covid-19, y obviamente el chofer del colectivo no te trasladó, sino que fueron tus colegas y amigos quienes pagaron tu traslado a tu domicilio cuando fuiste dada de alta, ya que no contabas con dinero para aquello. 

Has tenido la valentía de exponer tu caso frente a un país, y digo la valentía ya que no somos muy adictos a las verdades, o usamos el dicho “la ropa sucia se lava en casa”, y así quedan ocultas o en comentarios de pasillos algunas situaciones que deben ser contadas, dejando en la impunidad a quienes entorpecen el sistema con egos o con ignorancia frente a ciertas situaciones.

Con tu caso, estimada Karen, quedó demostrado que faltó empatía, humildad, preocupación y ocupación por el equipo. Que las palabras dichas con rabia tal vez en más de algunos provocaron lágrimas, lagrimas que se podrían haber evitado tomando desde un principio otras medidas, como darles a todos las mascarillas y obligándolos a usarlas en todo momento. Que las palabras de aliento son necesarias, sin olvidar el cansancio, angustias, miedos y estrés que viven los integrantes de la red de salud, que tal vez hay que escuchar a quienes mantienen más contacto con los pacientes, y preguntarles sus opiniones y no solo pedirles los instrumentos de trabajo. Hay que recordar que a veces los años de experiencia valen tanto como los años de estudio.

Estamos claros que esta pandemia de covid-19 es algo nuevo para todos, que se está actuando de acuerdo con las pericias de otros países o con ideas de las diferentes autoridades de salud, quienes han ido aprendiendo en el camino, que los equipos de salud a medida que se presentan los casos van trabajando en la atención, toma de exámenes, medicación y hospitalización. Pero cuando se habla de equipos de trabajo, es eso: un equipo. Desde el personal de aseo, pasando por los técnicos, encargados de farmacia, choferes de ambulancias, administrativos, profesionales y todos deberían tener el mismo valor, pero sabemos que no siempre se les considera a todos por igual, aunque nos duela, es así. Espero que a partir de esta vivencia expuesta esto vaya cambiando tanto en los equipos que ya están como en las futuras generaciones.

Que esta pandemia está logrando sacar lo más bueno y lo más malo de todos es una realidad. Que dejará a muchas familias con el dolor de perder a un ser querido, como a tantas otras con algún afectado o sobreviviente, que los equipos médicos aprenderán de esta prueba, tanto con las nuevas bibliografías, tratamientos, síntomas, etc., que los criterios tienen que cambiar, que no solo es preocuparse por el paciente sino también por quienes conforman el equipo de trabajo.

Cuando comience a bajar la curva de los casos de coronavirus espero puedan los diferentes equipos replantearse ciertas actitudes y cambiar algunas formas de trabajo y protocolos, considerar mesas de dialogo para ver las falencias y logros, donde todos sin miedo a represalias tengan la libertad y oportunidad de contar sus experiencias, teniendo la altura de mira de crear nuevas estrategias de trabajos en equipo, recordando que la palabra salud es muy amplia, e implica tanto lo físico, , sicológico, anímico, ambiental, social, que de un buen liderazgo depende como funcionan los equipos de trabajo.

Estimada Karen espero que te recuperes pronto al igual que tu familia, cuando te reincorpores a tu trabajo en la clínica recibas el cariño y apoyo tanto de tus amigos, colegas y del equipo de trabajo. Eres una luchadora, mujer con fuerzas y ganas de vivir, demostraste mucha sabiduría, empatía y preocupación por quienes te rodean y por la comunidad. Ojalá que muchos sigan tu ejemplo tanto en el ámbito de la salud como en otras áreas y asimismo podamos reencontrar respeto, cariño, valoración por la humanidad.

Articulo escrito por Rossana Casas Peña

Periomamista Semanario Local

Una loca Mezcla Loca Entre Mamá y Periodista Ciudadana

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