Published On: Mar, Feb 28th, 2017

El posteo de Zuleika Esnal sigue plenamente vigente

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Aparecido como un posteo de facebook, que rápidamente se viralizó el mensaje enviado por la actriz argentina Zuleika Esnal  tras la violación colectiva de una niña en Tandil y antes las reacciones para ocultar a los jóvenes del pueblo que participaron en ese delito, sigue estando plenamente vigente como una radiografía brutal de aquellos componentes del comportamiento social origen de una visión de la mujer no empática, desinteresada y displicente. Solo un comentario despectivo, un pequeño comentario comentario despectivo hacia la mujer basta para mantener vigente un problema que se resiste a desaparecer.

El relato de Zuleika Esnal señala que echaron del empleo al padre de Magalí porque se atrevió a denunciar el delito contra su hija el pasado junio. Que junto con la violación colectiva existió tortura y que posteriormente fue arrojada a la carretera para que sea atropellada y así ocultar el violento hecho. Un dramático llamado que representa los comentarios mordaces y dañinos que contribuyen a invisibilizar un problema que afecta, sin duda, a la dignidad de la mujer.

El posteo de Zuleika Esnal.

«Violaron entre 30 «hombres» a una piba. Treinta; aunque no es seguro. Ella contó 28 pero antes de quedar inconsciente le pareció escuchar a uno gritando «Somos 33!!!!». O treinta y ocho. No recuerda.

Dice que cree que la drogaron porque no podía moverse, que se reían de ella y que pensó que iba a morir.

Dice que el alma duele más que la vejiga destrozada y es más difícil de sanar. Dice que se baña todo el tiempo, todo el día. Que siente culpa aunque no sabe bien de qué. Y que sueña que le sale basura de los ojos y la boca. Dice que no entiende.

Lo primero que preguntó la policía fue si alguna vez había estado en una orgía.16 años tiene.Lo segundo, que por qué estaba donde estaba.

Estaba donde estaba porque la drogaron,y así, DROGADA, fue llevada a una casa abandonada. La violaban de a dos, para hacer más rápido. Algunos repetían. Como si fuera un plato de comida. 16 años tiene.

Dice que no sabe si quiere cumplir diecisiete. Dice que para qué.

Vi la foto de uno de esos hombres, con la boca abierta y la lengua afuera al lado de la vagina sangrando de esta chica de la edad de mi sobrina.

Pensé en mí misma cuando a los quince, volviendo del colegio un tipo me siguió dos cuadras con la pija afuera.

Pensé en mí misma a los 21, volviendo en tren desde Moreno y un pibe se m asturbaba en el asiento de al lado se bajó riéndose cuando empecé a gritar. Recuerdo que vi el asiento manchado y vomité. Lo mío no fue nada. Algunas pesadillas de vez en cuando.
16 años tiene.
La encontraron deambulando, como ida, desorientada y sangrando.
Dice que tiene vergüenza. Y que no sabe por que.
Yo creo que tiene vergüenza porque es lo primero que aprendemos. Lo que nos hacen creer.
Que si la pollera era corta, BANCATELA.
Te emborrachaste, BANCATELA.
Te gusta coger pero no quieres que te violen? Estas loca? BANCATELA
Te gusta andar sola de noche? BANCATELA.
Te pones a hablar con cualquiera?BANCATELA.  BANCATELA. BANCATELA. BANCATELA.

“ME VIOLARON TODOS, ME VIOLARON TODOS, ME VIOLARON TODOS» gritó Magalí apenas despertó del coma. 16 años tiene. O tenía. La madre no sabe bien porque parece una nena de 6 años. Dice que no habla. Que se arrancó la sonda en medio de una crisis y tuvieron que sedarla. Que tiene la vagina destruida. Que hay quemaduras de cigarrillo en todo el cuerpo incluyendo las orejas. Arañazos en el pecho y el abdomen de cuando intentó resistirse a ser violada, desfigurada a golpes y quemada.

Tiraron el cuerpo al medio de la ruta para que alguien la atropellara y así borrar las huellas.

«Estaba oscuro, pensé que era un animal» dijo el conductor de la camioneta. Y agregó que la tiraron a propósito, que no vio quien fue y que no pudo esquivarla.

Como a un perro. Peor que a un perro.

A mí no me importa si estaba en una fiesta. Si es chica para estar adonde estaba. Si tomó alcohol o estaba sobria. Si salió con las primas por Tandil cuando debería estar en casa.

Porque lo que verdaderamente importa es que esta nena llegó a la guardia de una sala de emergencias violada, atropellada por una camioneta apenas respirando y más de uno pregunta ¿pero donde mierda estaba para que le hicieran eso? Porque hay mucho forro pregonando que hay lugares donde si te metés, entonces bancátela.

No conozco la idiosincrasia de Tandil. Se que es un pueblo, se que hay pibes con plata, mucha plata que se creen con derecho de tomar lo que quieren, cuando quieren, como quieren y eso incluye a Magalí.

Magalí que fue a una fiesta con las primas, como fuimos todas en algún momento. Pero claro, como la violaron, de repente es una putita que estaba donde no debía.

«La noticia impacta y llena de horror a Tandil» reza el diario local.

Acá no ha pasado nada, digo yo. Porque en una ciudad donde todos saben todo, todavía no hay culpables. Guita señores. Hipocresía. Impunidad para los de siempre, como siempre.

Y mientras tanto esta nena, que nunca más fue al colegio. Que toma ocho medicamentos por día incluyendo Clonazepan 2 mg. Que tiene un golpe en el cráneo con secuelas de por vida. Que probablemente nunca pueda tener hijos por el útero destrozado. Que sufre pérdida de memoria, involución madurativa, dolores crónicos. Que no sale a la calle desde que pasó lo que pasó hace cinco meses por miedo a que la maten «a que me agarren de nuevo.» Recuerda, eso sí, que uno le pegaba, otros dos la sostenían de los brazos y la insultaban para que no se resista. Que le bajaron los pantalones y la violaron por turnos.

Y seguimos preguntando por qué estaba donde estaba. Si andaba a los besos y después que querés, que se joda. Seguimos cuestionando minifaldas y pelotudeces mientras esta piba se retorcía literalmente de dolor en una cama de hospital. Mientras no sale a la calle porque sabe que están libres y con plata. Mientras echaron al padre misteriosamente del trabajo por atreverse a denunciar.

«Pueblo chico, infierno grande», muy bien. Que arda entonces. Que se prenda fuego. Que se pudra todo. Que no tengan paz. Que dejen de una puta vez de ofenderse por el aerosol en las paredes y «esas putas en la calle». Que indigne lo que verdaderamente importa POR FAVOR que es la vida de esta chica. Y la de todas las demás.

Y mientras siga pasando lo que pasa, mientras aparezcan muertas, calcinadas, cagadas de miedo a denunciar, mientras sigan amenazas, violaciones, morgues llenas de pibas que deberían estar en el colegio, vamos a ser cada vez más putas por las calles. Y ofendete si querés. Perdé el tiempo y la energía en indignarte mirando a la pared. Que por eso pasa lo que pasa».

Zuleika Esnal

 

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