Published On: Jue, Dic 15th, 2016

Presupuesto de educación superior 2017: Persiste la alarma de la desertificación

Share This
Tags

La última columna la abordamos en el contexto de la posible intervención del Tribunal Constitucional (TC) ante el complejo escenario que enfrenta la educación superior de nuestro país vía glosa presupuestaria 2017. Esa intervención del TC no sucedió. De cualquier modo, persiste en el horizonte la carencia de políticas de estado en pro de la calidad de la educación superior de nuestro país.

Las seis grandes líneas que nítidamente observamos, literalmente quitar y poner recursos, en el presupuesto 2017 de educación superior son las siguientes: 1) En 2016, la gratuidad representó el 34,6% del total destinado a la educación superior, mientras que para 2017 ese rubro aumentará a un 46,5% su participación. 2) El monto del Fondo de Desarrollo e Institucional (FDI) sube en apenas un 0,3% para las universidades estatales y baja en más de un 66% para las universidades privadas del CRUCH y en un 10% para las privadas no CRUCH. Vale decir que lo privado o lo que no está bajo la jurisdicción del gobierno de turno no es de su agrado. 3) Hay un portentoso crecimiento de más de un 15.000% en el presupuesto destinado Para los CFT estatales que augura la construcción de “elefantes blancos” sin mediar que ya existe una red de instituciones de educación técnica de larga data. 4) No hay cambio en el monto del aporte fiscal directo (AFD). 5) La anulación absoluta del aporte fiscal indirecto (AFI). Y 6) La disminución de un 22,4% en el monto de las becas. En resumen, el mérito es despreciable para este gobierno.

A la luz de esto, reflexionamos en torno a tres grandes ideas. La primera es que la calidad es un tema ausente. Una acción eminentemente populista como es la gratuidad, en unión con la regulación de aranceles y la asignación de vacantes, ocasionará la disminución de la calidad en la totalidad del sistema. La segunda, no es sano que, vía glosa presupuestaria en específico, se defina un asunto tan delicado como es el financiamiento estudiantil. El refrán popular ajusta muy bien: “Se desvistió un santo para vestir a otro”. Y la tercera, el gobierno de turno es absolutamente irresponsable al jugar con las expectativas de las familias que anhelan un futuro de prosperidad para sus hijos.

En síntesis, mantenemos la afirmación que hemos enfatizado todo el tiempo: Estamos en presencia de una desertificación de nuestro sistema de educación superior.

Nabor Carrillo Estefa – Economista Unidad de Estudios Santo Tomás

 

About the Author

- Para mayor información sobre este articulo recomendamos contactarse con Claudio Ojeda S. - Fono 987762086 - semanariolocal@gmail.com - Código Postal 5290231 - Edificio S - Depto 103 - Osorno - Chile /// Semanario Local es un Medio de Comunicación Social reconocido por el Estado de Chile y sujeto a las normas y Ley de Prensa 19.733. Esta información cuenta con respaldo legal y no puede ser modificada ni alterada en ninguna de sus formas. El material publicado está exento de Derechos de Autor y es de Libre Uso.

Presupuesto de educación superior 2017: Persiste la alarma de la desertificación