Published On: Mar, Oct 20th, 2015

Editorial: Cambio Constitucional una oportunidad histórica

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Las personas nacen libres e iguales en dignidad y derechos consigna el inicio del primer artículo de la constitución política de nuestro país. Uno de los artículos más vulnerados e irrespetados por todo el aparataje social. Si todos somos iguales porque crear entonces leyes especiales como la Zamudio que pretende restablecer eficazmente el imperio del derecho y busca enfrentar jurídicamente las arbitrariedades cometidas contras las personas basadas en la discriminación.

Creemos que la respuesta la da el hecho de la ausencia de mecanismo eficientes y eficaces que permita imponer los preceptos constitucionales como herramientas jurídicas en un contexto donde el derecho está subordinado a elementos externos, contradictorios, mal redactados y con vacios sustanciales construidos por un legislatura deficiente, aplicados por una judicatura displicentes, discutidos y promovidos por una clase política autosuficiente, complaciente, semiignorante, vociferante y panfletaria.

A juicio personal son estos silogismos el verdadero motor de una solicitud, no sé si tan nacional, para la búsqueda de una nueva constitución. Responsabilizamos a la Constitución de Pinochet de todos los males de nuestra sociedad aun cuando bajo el mandato de Ricardo Lagos se introdujeron cambios significativos pero ignorados por una base social que resulta manipulada por grupos compactos que convierten la vocería de pocos en bullicio de muchos. Vemos en el binominalismo instaurado para resguardar los equilibro entre fuerzas políticas el gran responsable de la falta de participación y representatividad y cuando les aprieta el zapato corren como ratones tras la búsqueda de consensos que permitan establecer equilibrios entres los dos bloques para nominar un contralor o un fiscal. Acusamos al modelo económico cuando el verdadero responsable es la ineficiente ejecución conductual política que no ha sabido conjugar la libertad y la igualdad de las personas consagradas en la constitución.

Es propio de nuestra idiosincrasia matar al mensajero, echarle la culpa al empedrado o buscar la paja en el ojo ajeno. Es fácil levantarse como caudillo amparados en el desconocimiento popular. Y mas fácil es no asumir nuestras propias responsabilidades. Somos una nación de irresponsables. Ante esto son las pequeñas minorías que asumen las directrices de cambio pero tampoco hay que olvidar que las dictaduras siempre son dirigidas por minorías. Por ello es que frente al proceso de cambio constitucional planteado por la presidente de la republica deben hablar las mayorías.

Frente a las tres alternativas propuestas como son la creación de una comisión bicameral; la creación de una convención constituyente mixta de parlamentarios y ciudadanos o la creación de una asamblea constituyente debiera ser la cuarta opción la de un plebiscito la que defina el mecanismo a utilizar entre las tres anteriores . Pues un plebiscito es la mayor y mas democrática opción para el inicio del cambio de constitución.

Claro que atendiendo a nuestro comportamiento idiosincrático en cuanto a responsabilidad cívica se hace necesario establecer otros mecanismo previos , algunos de los cuales han sido incluidos en la propuesta presidencial y otros que nos interesa utilizar como complemento.

Sugerimos la reinstalación del voto obligatorio que garantice la participación ciudadana en toda su extensión

La reinscripción de los partidos políticos puesto que se necesita saber a ciencia cierta qué nivel de representación y respaldo mantienen en la actualidad

La presentación e instalación de una ley corta que entregue porcentualmente cupos parlamentarios a los independientes con mecanismo que le asignen igualdad de condiciones en las facilidades de inscripción frente a los partidos políticos. Hecho negado sistemáticamente amparando con ello una representación parlamentaria alejada de la realidad. No es posible que 10 mil militantes activos se levanten como representantes de 19 millones de chilenos sometiéndonos a una verdadera dictadura de las minorías políticas en todos los estamentos de representación popular en un hecho esencialmente antidemocrático.

Y recién ahí una elección parlamentaria, pero bajo estos términos, y que incluya de paso la modificación de la plantilla actual de senadores. que desde los 25 años de restaurada la democracia han realizados esfuerzos mínimos para establecer mecanismos que garanticen la representación. No sacamos nada elegir diputados y senadores y dejar en otras regiones enquistados referentes del sistema que queremos cambiar y que podrían ser eventualmente parte de un proceso constructivo de una constitución.

Y si estamos por cambios, usando las mismas razones, terminemos también en esta nueva elección parlamentaria con la reelección de diputados. Necesitamos una cámara renovada, democrática, limpia y representativa para acoger este cambio de constitución si realmente queremos ser responsables y serio. Que no quede argumento válido que permita creer o suponer que este cambio de constitución se terminara realizando por secretaria, entre pocos cuando muchos quieren realmente una nueva constitución y si lo que aqui planteamos es una utopía pregunte usted a la gente de la calle que piensa de una utopía que le garantice el derecho de ser libre e iguales en dignidad y derecho.

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