Para poder dilucidar cuál es la demanda de una región en particular, es importante conocer primero desde un diagnóstico socio-productivo, de cuáles son los productos y/o servicios que se presentan en un territorio en particular, ya sea de manera natural, aprovechando las características propias o endógenas, que surgen desde la necesidad de generar un mercado que sea visible desde adentro.
En particular, el mercado que se presentan actualmente la regiones de Chile tienen en común grandes potencialidades en términos turísticas y culturales, que han logrado posicionar desde hace varias décadas, reconociendo el esfuerzo mancomunado entre las instituciones públicas y privadas que están establecidas, lo cual da pie a pensar en crear estrategias para diversificar la matriz productiva, también pueden venir desde las propias entidades que pertenecen a las regiones, para eso se necesita establecer un apoyo permanente del Estado, con el fin de propender a encontrar otros ejes productivos que se pudieran desarrollar a corto, mediano y largo plazo.
Con lo planteado anteriormente, se puede generar una oferta potencial basada por ejemplo en sacarle partido a la industria fomentando el principio de la sustentabilidad, diversificando la forma de entregar productos y servicios con mayor valor agregado, que les permita tener un reposicionamiento, que sirva como carta de presentación ante los mercados internacionales.
Las propuestas que se plantean para mejorar la capacidad exportadora en las regiones son las siguientes:
1. Instar mesas de trabajo con todos los gremios empresariales: Esta demostrado que cuando se dialoga con los entes interesados, se tienen mejores resultados, pues es relevante plantear que el fortalecimiento de las instituciones gremiales, podría ser el brazo derecho para cimentar un plan de trabajo a corto, mediano y largo plazo, para que todos los entes involucrados tengan participación directa en la puesta en marcha de planes que beneficien a la Región para que sea más visible en el exterior, desde el punto de vista económico , social y cultural.
2. Generar mesas sectoriales de negociación en forma de ferias con miras a la exportación: Es importante que se reúnan a dialogar empresarios con intereses parecidos, para que puedan unir sus fuerzas y poder generar bloques de exportación, pues sabiendo que el mercado internacional muchas veces es exigente respecto a la cantidad y calidad de productos, las micro y pequeñas empresas pueden unirse para presentar ofertas importantes a los mercados internacionales, dejando de lado el problema de abastecimiento que es común de este tipo de empresas.
3. Propiciar un capital humano con una mirada regionalista: Lo cual se traduce en propender en la búsqueda de conocimiento dentro de la misma región, para eso las instituciones educacionales en todos sus niveles, deben estar preparadas para brindar una educación centrada en la descentralización, para aprender a diferenciarse. Operativamente esto funcionaría con un plan de capacitación en temáticas relacionadas con comercio exterior, por ejemplo cursos de inglés, cursos de tasas arancelarias, cursos de otras culturas. Aquí pueden servir de aliados los empresarios extranjeros que hoy están esparcidos por toda la región, los cuales pueden ser un gran aporte también a la integración horizontal con muchos de los países vecinos.
4. Incentivar la creación de centros de estudios regionales y locales: Para lo cual, se deben generar instancias de investigación de lo local, considerando materias que tengan como foco fundamental, estudiar los fenómenos científicos, económicos y sociales que afectan a un territorio en particular, procurando establecer una ciencia aplicada en aspectos pragmáticos que le den valor a acciones concretas que, contribuyan a mejorar técnicas y procedimientos, que ayuden directamente a fomentar la innovación y el emprendimiento desde una mirada local. Lo relevante en este punto es que, las investigaciones realmente lleguen a quienes deben llegar, evitando que tales investigaciones duerman en las bibliotecas, como ocurre con mucha de la investigación que hoy en día tienen los centros de estudios, que por cierto son muy buenas, pero les cuesta bajar a lo pragmático y cotidiano para que efectivamente sean un aporte al desarrollo local.
5. Fomentar la educación técnico profesional con carácter internacional: Se refiere a adecuar a las necesidades locales del territorio donde habitan, la educación técnico profesional, ya sea en el ámbito de la enseñanza media, así como en la educación técnica superior. En este punto lo importante es comprender que mientras más temprano se les enseña a los jóvenes que pueden tener la posibilidad de ser un aporte para su región, se pueden tener resultados más proyectivos. Todo esto sabiendo que en muchos países el valor que tiene la enseñanza técnico profesional es fundamental para mejorar la competitividad y por ende la productividad.
6. Fomentar la innovación y diversificación las matrices productivas: Para innovar y diversificar, es fundamental plantear nuevas alternativas productivas para los territorios. Ciertamente la mayoría de las ciudades o regiones tienen sus polos productivos enfocados a un o unos cuantos productos y/o servicios.
7. Crear oficinas exclusivamente para asesorar micro y pequeñas empresas en materias de exportación: Las principales ventajas que tienen las grandes empresas, están dadas por el acceso a información y asesoría especializada en el negocio que desarrollan en sus diferentes materias. Sin embargo, la creación de una oficina especializada en micro y pequeñas con profesionales competentes y conocimientos de exportación, serviría para disminuir la brecha de información relacionada con gestión, que existe entre las grandes empresas y los pequeños emprendimientos, aunque sea en los primeros años de la puesta en marcha de un negocio.
8. Promover emprendedores mentores en materias de Exportación: Mucho de los aprendizajes que tienen los emprendedores, los obtienen mirando a otros, en el marketing esto se le denomina benchmarking (sacar lo mejor de otros para aplicarlo en mi negocio). En esta iniciativa se rescata, el valor intrínseco que tienen los que ya han emprendido en materia de exportación, pudiendo servir de guías en el camino del emprendimiento de otros, eso le daría un estatus especial a los mismos emprendedores que sería avalados por el Gobierno.
9. No olvidar la promoción de la sustentabilidad de las regiones: No es casualidad que se hable de sustentabilidad en nuestros días, pues es un tema recurrente en seminarios, congresos y de diversa índole, lo importante es recalcar que existe una responsabilidad en el uso de recursos, lo cual podría servir para darle un sello distintivo, pues tiene todos los elementos necesarios para plantearse frente a Chile y el resto del mundo
10. Generar un contacto permanente entre el Estado y la Academia: En esto resulta relevante evitarse el diagnóstico que muchas veces termina por ser demasiado costoso para implementar un plan estratégico.
Esta propuesta de decálogo para potenciar la exportación en las regiones, se presenta como un punta pie inicial que se necesita, que debe ir acompañada con una mirada “desde adentro”, es decir con una descentralización de verdad, donde se le reconozca a las regiones la capacidad de pensarse a sí mismas, generando políticas públicas que fortalezcan la institucionalidad regional que hoy comienza a visibilizarse ante los diferentes escenarios de la sustentabilidad.
Guido Asencio Gallardo – Académico.










