05 de Noviembre del 2026.- Caminar, subir escaleras, vestirse o realizar actividades laborales son acciones cotidianas que pueden verse afectadas cuando aparece un dolor articular. Aunque muchas personas atribuyen estas molestias a la edad, al desgaste o al esfuerzo físico, no todos los dolores deben considerarse “normales”, especialmente cuando persisten o comienzan a complicar la movilidad.
Juan Ignacio de la Fuente académico de la Escuela de Kinesiología de la Universidad Andrés Bello, explica que “una molestia frecuente no significa que las personas deban acostumbrarse a vivir con ella. Por el contrario, es necesario observar su evolución, intensidad y repercusión en las actividades diarias”.
En qué fijarse
El especialista identifica cinco señales que pueden advertir que un dolor articular requiere evaluación profesional:
1. El dolor persiste, aumenta o se vuelve más frecuente: Una molestia leve y transitoria al comenzar una actividad física puede ocurrir, pero cuando el dolor se mantiene, aumenta progresivamente o aparece con mayor frecuencia, es importante investigar qué está pasando. No es necesario esperar a que sea insoportable para consultar a un especialista.
2. Comienza a limitar las actividades cotidianas: Si el dolor dificulta por ejemplo caminar, vestirse, subir escaleras o cumplir con las responsabilidades laborales, es recomendable solicitar una evaluación. Es importante observar si la molestia afecta el descanso, el dormir o lleva a dejar de hacer actividades que antes se realizaban con normalidad.
3. La articulación se hincha, se calienta o se enrojece: Una articulación muy hinchada, caliente o enrojecida, especialmente cuando el dolor aparece repentinamente, requiere atención médica de manera urgente. La preocupación aumenta si estos síntomas se acompañan de fiebre, malestar general o dificultad importante para moverla. En estos casos es necesario descartar una infección articular, entre otras causas.
4. El dolor se acompaña de otros síntomas o antecedentes de salud: Cuando una molestia persistente y progresiva no tiene una explicación clara y se presenta junto con un aumento de volumen, una masa, pérdida de peso involuntaria o antecedentes de cáncer, se requiere una evaluación médica oportuna para descartar posibles causas tumorales.
5. Aparece rigidez prolongada o afecta a varias articulaciones: La hinchazón, la rigidez matinal prolongada y el compromiso de una o varias articulaciones pueden orientar hacia enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide o la artritis psoriásica. También existen otras causas, como la artrosis, la gota o molestias originadas en tendones y músculos cercanos
La importancia de la evaluación
El académico destaca que la evaluación no debe limitarse a preguntar cuánto duele. También es necesario conocer cómo está durmiendo la persona, qué actividades ha dejado de realizar y qué preocupaciones tiene respecto de sus molestias.
“La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP) reconoce que el dolor es una experiencia personal influida por factores biológicos, psicológicos y sociales. Además, la intensidad del dolor no siempre refleja directamente el daño que presenta una articulación. Dos personas con hallazgos similares en una radiografía pueden experimentar molestias muy diferentes”, explica el kinesiólogo.
Por lo anterior, el especialista recomienda evitar atribuir automáticamente el dolor a la edad o al desgaste. “En la artrosis, por ejemplo, las molestias pueden involucrar distintos mecanismos, incluidos procesos inflamatorios y cambios en la sensibilidad del sistema nervioso. Una radiografía entrega información sobre la estructura de la articulación, pero no explica por sí sola toda la experiencia dolorosa ni las limitaciones de una persona”, detalla.
Ejercicio y prevención
EL profesional explica que es necesario un programa de actividad física que puede combinar ejercicios aeróbicos, como caminar o pedalear, con fortalecimiento muscular y ejercicios de movilidad, pero siempre la elección dependerá de las capacidades, preferencias y objetivos de cada persona.
“Para proteger las articulaciones se recomienda mantener una actividad física regular y aumentar gradualmente la exigencia. Entre los errores que se deben evitar es pasar bruscamente de la inactividad a esfuerzos elevados, insistir con una carga que provoca un empeoramiento persistente del dolor o abandonar completamente el movimiento por temor a las molestias”, detalla.
En tanto, en relación con el reposo excesivo también puede tener consecuencias, ya que favorece el debilitamiento muscular y dificulta las actividades cotidianas. Por ello, cuando el dolor se intensifica o empeora, lo recomendable es ajustar el ejercicio y solicitar una evaluación profesional.








