20 de Octubre del 2026.- Como un «triunfo del centralismo» calificaron los diputados de la UDI que representan a las regiones del Biobío y Los Lagos, Sergio Bobadilla y Daniel Lilayu, respectivamente, la polémica decisión adoptada este lunes por el Congreso Nacional, que autoriza la realización de sesiones excepcionales en Santiago.
Al respecto, los legisladores gremialistas recordaron que la iniciativa fue presentada en 2022 por un grupo de senadores, con el fin de permitir al Congreso celebrar determinadas sesiones en el edificio del ex Congreso Nacional de Santiago, en lugar de su sede institucional en Valparaíso. Sin embargo, pese a haber sido aprobado en primera instancia, la Cámara Baja decidió rechazar el proyecto en 2023.
Por lo mismo, entre los parlamentarios llamó bastante la atención que este lunes, después de más de dos años sin avances, la comisión mixta encargada de continuar con la tramitación de la propuesta haya decidido sesionar, aprobando –en poco más de media hora– una disposición que establece que «el Senado y la Cámara de Diputados podrán celebrar determinadas sesiones extraordinarias o especiales en la ciudad de Santiago», lo que deberá ser aprobado por al menos tres cuartas partes de los comités.
De esta manera, y aun cuando el informe de la comisión mixta todavía tiene que ser votado por ambas corporaciones, los diputados Sergio Bobadilla y Daniel Lilayu cuestionaron la decisión adoptada este lunes, asegurando que detrás de la medida «existe un intento por trasladar, en algún momento, todo el Congreso a Santiago, lo que refleja una actitud profundamente centralista y contraria a las regiones».
«Lo que se está haciendo con esta decisión es abrir la puerta para que, el día de mañana, todo el Congreso termine abandonando Valparaíso y trasladándose a Santiago. Hoy se habla de sesiones excepcionales, pero mañana surgirán nuevas excusas hasta lograr ese objetivo. Y lo más grave no sólo es el profundo centralismo que refleja esta medida, sino que también la falta de criterio con que se está impulsando una decisión que, en términos operativos, es inviable. Todos sabemos que el edificio del ex Congreso no cuenta con la infraestructura necesaria para albergar a todos los parlamentarios, sus equipos de trabajo y los funcionarios, por lo que cuesta encontrar otra explicación razonable para esta medida que no sea el centralismo y el afán de privilegiar la comodidad de algunos», manifestaron.
Pero además, Bobadilla y Lilayu advirtieron que dicha autorización «significará un gasto millonario de recursos públicos, en momentos en que a toda la administración del Estado se le debería exigir actuar con austeridad», cuestionando que «algunos parecieran estar más interesados en aumentar los gastos que en cuidar los dineros de todos los chilenos», agregando que «es lamentable que se terminen comprometiendo recursos que deberían destinarse a atender lasprincipales urgencias de nuestro país».
«Si algunos quieren trasladar el Congreso a Santiago, que es lo que creemos que realmente está detrás de esta decisión, que lo transparenten y no recurran a este tipo de artilugios para ocultar sus verdaderas intenciones. La actual sede de Valparaíso ha experimentado un importante proceso de modernización a lo largo de los años y hoy cuenta con instalaciones de primer nivel, por lo que resulta incomprensible que se pretenda avanzar en una especie de desmantelamiento encubierto que podría terminar convirtiendo toda esa inversión en un millonario desperdicio de fondos públicos», reiteraron.








