10 de Septiembre del 2026.- Detrás de la discusión sobre los feriados irrenunciables existe un debate más profundo sobre el valor que asignamos al trabajo, a la familia, al descanso y, en definitiva, a la persona.
Chile enfrenta una contradicción. Queremos más empleo, crecimiento y productividad, pero también debemos ser capaces de construir un mercado laboral donde trabajar permita vivir con dignidad, compartir con la familia y tener tiempo para descansar.
Y aquí conviene decir algo políticamente incorrecto: no toda buena intención produce una buena política pública.
Los feriados irrenunciables tienen una justificación especial. El 18 y 19 de septiembre no son simplemente días libres. Son una de las pocas ocasiones en que Chile entero parece ponerse de acuerdo en detenerse. Son parte de nuestra identidad y de una tradición que nos pertenece como comunidad nacional.
Precisamente por eso, debemos proteger su sentido.
No todo feriado tiene que ser irrenunciable, pero cuando un feriado lo es, debemos entender que detrás existe un derecho al descanso que también merece ser protegido.
Decir esto no significa estar contra la economía ni contra las empresas. Significa reconocer que el trabajador no puede ser visto únicamente como una pieza de la productividad. Tiene derecho a descansar, compartir con su familia y disfrutar de aquello que también da sentido a su vida.
Al mismo tiempo, detrás de cada regulación existe una realidad económica concreta. Hay grandes empresas que pueden absorber determinados costos, pero también pequeños comerciantes, emprendedores y PYMEs que enfrentan mayores dificultades. La política pública responsable debe considerar ambas realidades.
La respuesta, quizás, no sea trabajar más, sino trabajar mejor. Productividad y dignidad laboral no son conceptos enemigos. Una sociedad moderna debe ser capaz de conciliar ambos objetivos.
Las Fiestas Patrias nos recuerdan precisamente eso. Durante estos días el país se detiene, las familias se reúnen y las tradiciones reaparecen. La productividad cede temporalmente su lugar a algo que también es fundamental: vivir.
Los feriados irrenunciables pueden ser un “freno de mano ético” frente a una economía que tiende a no detenerse nunca. Porque gobernar no consiste solamente en regular o declarar derechos. También significa establecer prioridades, medir consecuencias y tener el coraje de decir que no.
Este 18 y 19 de septiembre Chile volverá a detenerse. Ojalá aprovechemos esos días para celebrar, pero también para recordar qué queremos proteger: un país que genere empleo y crecimiento, pero que nunca olvide que detrás de cada trabajador hay una persona, una familia y una vida que también merece tiempo.
El desafío no es construir un Chile que nunca se detenga, sino uno que sepa cuándo avanzar, cuándo regular y cuándo detenerse para recordar que la economía está al servicio de las personas, y no las personas al servicio de la economía.
Ese equilibrio no es de izquierda ni de derecha.
Es, sencillamente, sentido común.
Jorge Moreno Oyanadel – Seremi del Trabajo y Previsión Social – Región de Los Lagos










