01 de septiembre del 2026.- La hospitalización de un niño de cinco años por intoxicación con cocaína en el Hospital Dr. Gustavo Fricke, en la Región de Valparaíso, puso en evidencia la gravedad de la exposición infantil a drogas. El menor ingresó con convulsiones y los exámenes confirmaron la presencia de la sustancia en su organismo. Personal policial constató además envoltorios de la misma droga en el domicilio familiar.
Fernando Torres, toxicólogo y director de la Escuela de Química y Farmacia de la Universidad Andrés Bello (UNAB), advierte que las responsabilidades del caso deberán establecerse en la investigación, pero que el episodio permite dimensionar los efectos que la droga puede tener en el organismo de un menor.
Qué provoca la cocaína en el cuerpo de un niño
La cocaína es un potente estimulante del sistema nervioso central que también afecta al corazón y la circulación, explica el académico. Puede provocar agitación, temblores, pupilas dilatadas, sudoración, aumento de la temperatura, taquicardia e hipertensión. En cuadros graves puede causar convulsiones, arritmias, dificultad respiratoria, pérdida de conciencia y muerte. «No debe suponerse que una cantidad aparentemente pequeña sea inocua para un niño», advierte Torres.
Qué hacer ante una sospecha de exposición
Ante una posible exposición, el especialista señala que se requiere evaluación médica inmediata, incluso si el niño todavía parece estar bien. Si presenta convulsiones, dificultad para respirar o pérdida de conciencia, se debe llamar al SAMU, al 131.
Torres advierte que no se debe provocar el vómito ni administrar remedios caseros o medicamentos por iniciativa propia, y que tampoco corresponde ofrecer líquidos o alimentos a un niño inconsciente. Informar al equipo de salud qué sustancia podría estar involucrada y cuándo ocurrió la exposición facilita una atención oportuna.
Manejo hospitalario y prevención
El manejo hospitalario se orienta a estabilizar la respiración y la circulación sanguínea, vigilar la temperatura y el ritmo cardíaco, y tratar las convulsiones y otras complicaciones, detalla el toxicólogo. La evolución depende de la exposición y del daño producido; los antecedentes públicos disponibles no permiten establecer por qué vía ingresó la cocaína al organismo del niño de Viña del Mar.
Torres subraya que la prevención exige mantener los entornos infantiles libres de drogas y resguardar bajo llave medicamentos y productos tóxicos, en sus envases originales. Frente a un episodio como este, agrega, la respuesta debe incluir atención clínica, evaluación del entorno familiar y medidas que eviten una nueva exposición. «Proteger la identidad y los derechos del niño también debe ser una prioridad», cierra el académico.










