29 de Marzo del 2026.- A nivel mundial, según cifras de The Global Cancer Observatory sigue siendo el cuarto cáncer más frecuente en mujeres y también el cuarto en mortalidad (2022). En Chile, a pesar de los avances, se ubica como el quinto cáncer más frecuente en mujeres (MINSAL). ¿Qué está faltando? ¿Dónde debemos enfocar nuestros esfuerzos como salud?
En Chile las infecciones de transmisión sexual como el Virus papiloma humano -causante del 95% de los cánceres cervicouterinos- han sido históricamente estigmatizadas, por lo cual el acceso a consultas e información se ve disminuido, impidiendo la solicitud de exámenes preventivos periódicos y no existiendo la alternativa de acompañar con información para el autocuidado. Como profesionales de salud debemos promover la conversación abierta, realizar atenciones de salud con enfoque de derechos, entregando información para que las personas ejerzan medidas que permitirán una mejor salud integral. El entregar juicios de valor en las atenciones alejan a la población, la dejan recluida a un escenario de desinformación y limitado acceso, por lo que no se logra pesquisar a tiempo cambios que, sin un abordaje correcto, llegarán a ser cáncer cervicouterino. Creo firmemente que implementar medidas que logren generar conciencia en la población como: sugerencia masiva de vacunación (tanto en hombres como mujeres), tamizaje mediante Pap y tipificación de VPH, favorecer estilos de vida saludables como reducir o eliminar consumo de alcohol, drogas o tabaco y educar en la importancia de alimentación adecuada, promover la actividad física como hábito y el uso de métodos de barrera en la actividad sexual, serán nuestras grandes medidas para disminuir los riesgos y favorecer la salud, generando conciencia en la población. Por esto la gran campaña, a mi juicio, debe ser educativa en factores de riesgo y protectores y no dejar el concepto de que sólo la toma del PAP es importante.
El Estado debe seguir trabajando en sus medidas preventivas y promocionales: vacunación en los recintos educacionales, mantención de la patología en GES y actualización de las medidas de pesquisa, como incluir la tipificación viral en grupos de riesgo -35 a 45 años- el 2025. Es claro que se podría avanzar ampliando los rangos de pesquisa o asegurando vacunación a toda la población, pero mientras esto ocurra, la importancia de las atenciones integrales de salud integrales, que detecten factores de riesgo y acompañen desde un abordaje integral seguirán siendo nuestras grandes herramientas en la prevención.
Mg María José Oyarzún Isamitt, docente de Obstetricia y Puericultura U.Central Sede Región de Coquimbo










