24 de Enero del 2026.- El penal sancionado en el amistoso de pretemporada entre Colo Colo y Peñarol, tras una acción protagonizada por Cristian Zavala, abrió un debate que fue más allá del fallo arbitral. A la discusión futbolística se sumó un elemento inesperado: la lesión del propio jugador en la misma acción. Desde las ciencias del deporte, y particularmente desde la psicología y la biomecánica, el episodio ofrece una lectura más profunda sobre cómo la presión, la anticipación y el contexto influyen directamente en el cuerpo.
La lesión de Zavala no puede entenderse solo como un accidente físico aislado. En acciones de alta carga emocional, como un ingreso explosivo al área con opción clara de penal o gol, el cuerpo entra en un estado de alerta máxima. El sistema nervioso se anticipa a la consecuencia de la jugada antes de que esta termine de ejecutarse. Esa anticipación altera patrones normales de movimiento.
Desde la psicología del deporte, este fenómeno se asocia a una sobre activación. El jugador no solo corre o cambia de dirección, también procesa múltiples estímulos simultáneos: la cercanía del defensor, la posibilidad de sanción, la reacción del público y la expectativa del resultado. En ese contexto, la ejecución motora pierde eficiencia. El cuerpo se tensa, la musculatura se contrae de forma anticipada y se reduce la capacidad de absorción del impacto.
La ciencia del movimiento ha demostrado que muchas lesiones sin contacto, o con contacto mínimo, ocurren precisamente en estos escenarios. Estudios en Journal of Sports Sciences y Sports Medicine describen cómo el estrés cognitivo puede modificar la mecánica de carrera, el apoyo del pie y la coordinación intermuscular. En palabras simples, el cuerpo reacciona antes de tiempo, y ese desajuste aumenta el riesgo de lesión.
En el caso de Zavala, su perfil como jugador explosivo agrega otra variable. Los extremos veloces trabajan constantemente al límite de la aceleración y el cambio de dirección. Cuando a eso se suma una sobrecarga emocional, el riesgo se incrementa.
En equipos como Colo Colo, con alta exposición mediática incluso en partidos de pretemporada, estas situaciones adquieren una carga adicional. El contexto importa. Un penal en un amistoso internacional no define un torneo, pero sí activa respuestas fisiológicas y emocionales muy reales en los jugadores. Desde la ciencia del deporte, entender ese contexto es fundamental para interpretar tanto la jugada como sus consecuencias físicas.
El caso de Cristian Zavala no es excepcional. Es un ejemplo claro de cómo el fútbol moderno exige una preparación integral. No basta con entrenar fuerza, velocidad o resistencia. También es necesario entrenar la mente para que el cuerpo pueda responder de forma eficiente cuando la presión aparece en décimas de segundo.
Más que buscar culpables o exagerar la polémica, este episodio invita a una reflexión más profunda. El rendimiento deportivo es un fenómeno complejo, donde lo físico, lo psicológico y lo contextual se entrelazan. Y cuando se analiza el juego desde la evidencia, queda claro que muchas jugadas, y muchas lesiones, se explican antes en el cerebro que en el músculo.
Frano Giakoni Ramirez, director de la carrera de Entrenador Deportivo UNAB.












