09 de Noviembre del 2025.- Y, sin embargo, ni en el Archipiélago ni en el país parece existir conciencia de lo que esa fecha significa.
Hemos sido tajantes al afirmar que, como chilotes, no tenemos nada que celebrar. Pero lo más curioso es que ni siquiera la nación parece tener algo que festejar. Si uno recorre cualquiera de las diez comunas de la provincia, lo que encuentra es silencio: no hay ambiente de nada.
Cuando uno cruza por Pargua, los transbordadores —que son la puerta de entrada al territorio— no muestran ni una sola alusión al Bicentenario. Ninguna pegatina, ningún motivo, ningún gesto simbólico. Al llegar a Chacao, no hay letrero de bienvenida, ni una frase que evoque el momento histórico que estamos por conmemorar. Sería tan simple, y tan necesario, leer algo como: “Bienvenidos a Chiloé, Provincia del Bicentenario.”
En las ciudades, la situación no cambia. No se respira en el aire ningún ánimo conmemorativo, ninguna señal de identidad colectiva y la gente no sabe nada. Todo indica que este será un acontecimiento más qué pasará inadvertido a nivel nacional, salvo por las voces insistentes —como la mía— que se niegan a dejar que el olvido siga marcando nuestra historia.
Chiloé ha sido un territorio postergado cultural e históricamente, donde los espacios de participación y memoria quedan muchas veces reducidos a unos pocos que aprovechan lo que debería ser para todos. Sin embargo, hay quienes, con esfuerzo y convicción, seguimos trabajando para que este Bicentenario no pase inadvertido. Porque si algo me ha enseñado la historia, es que cuando el Estado no escucha, uno debe comenzar a actuar en proactividad.
Héctor Contador Santana – Investigador Autodidacta










