03 de Noviembre del 2025.- Una crítica a los incentivos económicos que tiene, a los capitales a nivel mundial que mueve, a las trayectorias académicas, a la puntuación de los currículums vitae de los investigadores e investigadoras y todo lo que se pueda relacionar (mucho de lo cual implica dinero de por medio). Sin embargo, el sistema de comunicación científica a través de revistas se remonta al siglo XVII, cuando en Francia e Inglaterra aparecieron las dos primeras revistas de este tipo en el año 1665. Ambas pertenecientes a sociedades de eruditos. Esto, que se convirtió en el modo utilizado por las diferentes agrupaciones del conocimiento a lo largo de los años, fue tomando diversas formas hasta llegar al actual modelo IMRD, con revistas que pertenecen a sociedades científicas, asociaciones académicas, universidades, editoriales y, también, a académicos particulares que son referentes en un área.
Ahora bien, como el papers es el resultado de un trabajo investigativo tiene lógicas de revisión y evaluación, las que nos pueden agradar o no. Sin embargo, es algo que todos y todas, quienes estamos en el mundo académico, aceptamos y respetamos, porque sabemos los impactos personales y reputacionales para la institución a la que estamos afiliados significan. Del mismo modo, tenemos pleno conocimiento que existen niveles y tipos de valoración de las revistas y sus indexaciones, algo que podemos o no compartir. A mí en lo personal me parece algo absurdo querer siempre publicar artículos en las dos bases de datos dominantes en el sistema (WOS o Scopus) en sus cuartiles 1 o 2. Algo que es muy valorado por el ecosistema científico y la asignación de fondos de investigación. No obstante, el sólo hecho de haber realizado una investigación y lograr publicar sus resultados en revistas con estándares éticos y científicos validados, como la revisión ciega, es razón suficiente para valorarlo. Y acá mis razones: 1) no cualquiera logra escribir una buena síntesis de su investigación, 2) las personas responsables no publican veinte artículos al año, aunque en ocasiones coinciden varios en un mismo periodo por la tardanza editorial de las revistas, 3) no existe un apoyo real en las instituciones para la formulación de este tipo de textos, 4) permite crear redes de investigación y aprender de investigadores más avanzados o enseñarle a otros que recién comienzan, 5) se discute conocimiento, no opiniones personales como en estas columnas o redes sociales, 6) evidencia el tipo de conocimiento que promueve una institución académica, algo que siempre hemos exigido quienes creemos que las universidades son instituciones complejas y no puramente docentes. Y 7) permite una transferencia directa a los estudiantes de todos los niveles cuando se integra como una práctica recurrente en la formación de grados académicos.
Con esto, creo que es relevante discutir si sólo vamos a consignar este tipo de publicaciones o no para validar trayectorias, pero lo que sin lugar a dudas debemos tener presente, es que son parte esencial de un académico o académica que se quiere dedicar a generar conocimiento científico, sino terminamos discutiendo con opiniones poco fundadas y anticientíficas como en en tik tok donde abundan “gurúes” de cualquier cosa sin ninguna certificación y dato que valide científicamente lo que dicen. Y por último, sobre los casos de abusos en el cobro de incentivos, plagios de trabajos, participaciones pagadas en artículos de investigaciones en las que no se trabajó, incluso, la publicación de trabajos en revistas de dudosa reputación, son todos factores formativos y relacionados a la ética científica y no un problema de la comunicación del conocimiento, porque es como quejarse de un idioma porque no me gusta o no lo puedo aprender bien.
De ahí que, mi invitación es un llamado a la formación ética y a la integridad del ejercicio científico y de generación del conocimiento, algo que se ha perdido, ya que sólo como pregunta final ¿cuántos doctorados tienen entre sus cursos uno de ética y/o bioética?
Eliseo Lara Ordenes – Profesor de Filosofía – Licenciado en Filosofía – Licenciado en Educación
Magister en Literatura – Doctor en Estudios Americanos










